Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Reportajes

La generación del subempleo y los profesionales en Chile que trabajan de lo que sea: “Estuve mucho tiempo cuestionando el estudiar tantos años para no dedicarme a eso”

Hoy, tener un título universitario ya no garantiza encontrar trabajo rápido, ni trabajar en lo que estudiaste. Entre los menores de 30 años con educación superior, casi 1 de cada 5 está desempleado. Aquellos que tienen un trabajo para el que están sobrecalificados, o no trabajan en lo que estudiaron, están en una posición llamada subempleo; el que ha aumentado un 45% desde 2002 en adelante. The Clinic habló con expertos en educación y trabajo, y con Valentina, Ana, Margarita y más, quienes con títulos profesionales diversos, trabajan en cualquier otra cosa para subsistir, o incluso, pagar el CAE de una carrera que no ejercen.

Por Victoria García y Michelle Gamboa 16 de Mayo de 2026
Ilustración: Sandro Baeza.
Compartir

La promesa era simple: estudia y tendrás un mejor trabajo, estudia y tendrás un buen sueldo, estudia y te irá bien en la vida. Hoy, esta promesa no siempre se cumple. Profesionales jóvenes, donde predominan mujeres y egresados de carreras humanistas, enfrentan crecientes dificultades para encontrar trabajo en lo que estudiaron. Mientras la educación superior se expandió en las últimas décadas, el mercado laboral no ha logrado dar abasto a todos los que poseen un título.

Según datos del Observatorio de Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, el desempleo entre personas con título de educación superior alcanzó un 8,6% en el trimestre enero-marzo 2026. Excluyendo la pandemia, es la más alta desde que se tienen registros; esto se conoce como desempleo ilustrado.

Por otra parte, aquellos que tienen un trabajo para el que están sobrecalificados, o no trabajan en lo que estudiaron, están en una posición llamada subempleo. Según un análisis del Centro de Investigación Empresa y Sociedad de la Universidad del Desarrollo, el subempleo ha aumentado un 45,4% desde 2022 en adelante, con una expansión de 16% solo durante el año pasado.

Sofía Sepúlveda, ingeniera comercial de profesión, da testimonio de aquello. Compartió su experiencia de subempleo en TikTok, donde detalló sarcásticamente que era “ingeniera comercial con mención en lo que quieras”. La publicación tiene más de 100 mil vistas, y recibió más de 300 comentarios de otros jóvenes que cuentan con su título pero no han logrado ejercer, donde abordan la realidad de tener un trabajo para el que no necesitas haber estudiado lo que estudiaste, o de plano, no haber estudiado.

Es el caso de Valentina Romero, quien por casi un año envió currículums después de sus turnos como cajera en un Easy. Egresada de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, estaba convencida de que en pocos meses lograría insertarse en el área de las comunicaciones, pero de las solo tres entrevistas a las que fue llamada la respuesta siempre fue la misma: tienes las aptitudes, pero te falta experiencia.

“Me decían que se notaba que yo sabía mucho, que me apasionaba la carrera, pero que lo ideal sería que llegara alguien con experiencia al puesto para no tener que invertir tanto tiempo en capacitar a alguien”, comenta.

Valentina lo entendió la primera vez y también la segunda, pero el tercer rechazo la llenó de frustración: “Yo sentía, en verdad, que era injusto. Mientras estaba estudiando disfruté tanto mi carrera y profesores y compañeros siempre me recalcaban lo bien que hacía las cosas. Encontraba súper injusto no ejercerla”. Pero ella está lejos de ser la única en esta situación.

Las razones detrás del fenómeno

Este no es un problema que se pueda detallar con facilidad, ni hay un único factor que lo explique. La economista y encargada del área de Opinión Pública del Centro de Estudios Públicos, Sandra Quijada, explica que un primer punto es que las necesidades del mercado laboral no coinciden con lo que se está educando en las universidades: “Supón que yo estoy generando un porcentaje importante de educadores parvularios. Y resulta que ya no estamos teniendo tantos niños. Entonces, el mercado no va a necesitar tantos parvularios. Fenómenos como ese están fuera del control de las personas y del sistema educativo, que tienen que adaptarse a una nueva realidad. Y esa adaptación es lenta”, explica.

Otro factor importante que influye es la gran cobertura de acceso a la educación en el país. Según el CEP, en 2006, el 29% de los trabajadores tenía un título de educación superior. En 2004, eran 55% de los trabajadores. 

“Ahí tenemos un aumento importante de la oferta. El mercado laboral muchas veces no está preparado para absorber toda esta oferta. Ahí es donde se generan estos desajustes”, explica la economista. 

Valentina se cuestiona esta situación, ya que creía que salir de una universidad de prestigio como la PUC le traería más facilidades al momento de buscar y encontrar trabajo. Hace un mes aceptó un trabajo para realizar talleres de periodismo en un colegio y gestionar las comunicaciones, y aunque si bien ella soñaba con ejercer en algún medio, esta oferta se relaciona más con lo que estudió y luchó por tantos años. “También sé que hay otros que están ganando poco con tal de agarrar experiencia, con tal de encontrar un lugar donde quedarse y hacer bien la pega para tener un portafolio, para tener una buena referencia de jefatura. Entonces, al final, creo que no soy la única que está pasando por esto, ni que va a pasar por esto”, señala.

Para el economista de la Universidad de Chile, académico del OCEC, Adolfo Fuentes, detalla que el lento crecimiento del país explica las altas tasas de desempleo. Según datos del INE 2026, el desempleo en Chile, en el trimestre enero-marzo alcanzó un 8,9%, lo que se explica con un crecimiento al 2%. 

Sin embargo, el académico detalla que el problema del desempleo ilustrado es que el tener un título universitario o de educación superior, ya no garantiza una trayectoria profesional: “Antes tú ibas a la universidad y tenías dos garantías. Primero que ibas a tener un buen salario y que ibas a encontrar empleo relativamente rápido. Hoy los salarios se han ido contrayendo y la tasa de desempleo ha ido aumentando”.

“Se está perdiendo ese premio de seguridad laboral que antes existía”, agrega. 

Jóvenes atrapados en el círculo de la experiencia

Tanto el subempleo como el desempleo ilustrado golpean con más fuerza a quienes recién intentan ingresar al mundo laboral luego de terminar sus estudios, ya que se enfrentan a diferentes obstáculos que no saben bien cómo esquivar.

El director del OCEC de la Universidad Diego Portales, Juan Bravo, detalla que actualmente no hay suficientes empleos para la fuerza de trabajo que está disponible, y que además “muchas empresas exigen que la persona tenga experiencia y obviamente las personas que recién están ingresando al mercado laboral no la tienen. Entonces, eso genera un círculo vicioso porque esas personas se mantienen en el desempleo, y justamente no logran conseguir la experiencia que demandan muchas organizaciones”.

Es el caso de Ninoska Ibaceta, titulada de Ingeniería en Medio Ambiente del DUOC Valparaíso, actualmente trabaja como steward en un camping de Torres del Paine, realizando labores de limpieza y apoyo en cocina. 

Aunque ella reconoce que siempre imaginó que encontrar empleo en su área sería difícil, siente que muchas veces las empresas buscan perfiles con experiencias imposibles de cumplir para alguien recién egresado. “Piden gente con más experiencia, es fome porque no le dan oportunidad a otras personas, a los más jóvenes que van saliendo de la carrera”, cuenta.

Ninoska además pone enfásis en otro problema que se escucha frecuentemente entre quienes buscan insertarse laboralmente por primera vez, las redes de contacto: “Si encuentras trabajo, igual muchas veces es por pituto”, afirma.

El caso de Javiera Gálvez, traductora e intérprete de inglés desde 2015 es similar. Comenta que sus trabajos dentro de su disciplina han sido “contados con una mano” y que ejerció de manera independiente como freelance, pero finalmente “llegó un punto en que no era sostenible”, afirma.

Hoy trabaja como analista de datos en un banco, y si bien su conocimiento de inglés la ha ayudado, no ejerce realmente su profesión desde hace 10 años. “Es frustrante, porque estudias algo que te gusta para trabajar en eso. Después te venden una idea de que vas a encontrar trabajo y va a ser todo bonito, y egresas y está el mercado saturado. Los que tienen pegas, tienen pitutos y los que tienen las notas con méritos, quedan ahí abajo”.

El economista Juan Bravo señala que el fenómeno del desempleo ilustrado afecta en mayor medida a jóvenes menores de 30 años, lo que se le suma a que en “las demandas del mundo productivo hay descalces con la oferta formativa”. El académico explica que muchos de los problemas que enfrentan los jóvenes en la búsqueda de empleo, como filtros de experiencia laboral previa, se debe a cómo funciona el sistema educativo en Chile. 

“Tiene que ver con un sistema de formación que funciona de manera secuencial, donde las personas dedican primero algunos años a formarse, y recién cuando terminan su educación formal, empiezan los acercamientos con el mundo productivo”, explica. 

El descalce entre lo que se estudia y lo que quiere el mercado laboral 

Otro problema que enfrentan quienes buscan ingresar al mercado laboral es el requisito de conocimiento extra o especializaciones que las personas no adquieren en la universidad, es decir, una desconexión entre lo que necesita el mercado laboral y las habilidades y conocimientos adquiridos en la educación superior. 

Amparo Campos, egresó de Enfermería en la Universidad Diego Portales en septiembre del 2025, y desde entonces, no ha podido ejercer su profesión. “Es super desmotivante el hecho de que muchas veces piden requisitos y saber que aunque postules, no eres el candidato ideal”, cuenta. 

Amparo explica que en su carrera es común necesitar de costosos cursos de especialización que no te entrega la universidad. Actualmente está haciendo una capacitación en reanimación cardiopulmonar (RCP) y soporte vital avanzado. 

“Me disgusta el hecho de que te pidan cursos cuando estás recién buscando pega o incluso que le pidan cursos a una persona como postulante. El lugar de trabajo debería otorgar esas capacitaciones y no exigirlas”, manifiesta Amparo. 

Esta es la experiencia también de Margarita Santibañez, quien creyó que comenzaría a ejercer como fonoaudióloga poco después de titularse, pero el ingreso al mercado laboral no ocurrió como esperaba. “Las ofertas laborales eran escasas y muchas pedían cursos extras, pero con un hijo no podía seguir esperando, necesitaba hacer plata más rápido, no podía seguir invirtiendo”, detalla. 

Actualmente, trabaja realizando alisados y tratamientos capilares desde un salón instalado en su casa. Aunque reconoce que hoy se siente más tranquila y puede organizar sus tiempo en función de poder criar y compartir con su hijo, dice: “Estuve mucho tiempo cuestionándome ‘pucha, ¿estudié tantos años para no estar trabajando en esto?’”. 

Según Bravo, la solución a esto es un trabajo de ambas partes, que las universidades combinen el aprendizaje teórico con experiencias prácticas en el mundo laboral, y que los empleadores tengan la disposición de tener mentores capacitados para que haya aprendices: “Esto no solo de que los programas de formación incorporen estas experiencias, sino que en las empresas tiene que haber un interés genuino y disponibilidad definitiva para poder formar a las personas. La idea es que cuando alguien llega a una empresa, no vaya a calentar el asiento, sino que sea una experiencia que realmente la forme en el puesto de trabajo”.

La falta de información sobre empleabilidad que enfrentan los futuros profesionales

Los expertos explican que un problema es la información a la que acceden las personas al momento de escoger su carrera. En Chile, el Ministerio de Educación tiene una plataforma llamada Mifuturo.cl, la cual cuenta con un buscador en donde se puede acceder a los datos de empleabilidad y expectativa de renta de todas las carreras de todas las instituciones de educación superior del país. 

Sin embargo, según datos de la Fiscalía Nacional Económica, el uso de la plataforma se concentra notoriamente en la semana previa a las fechas de postulación a la educación superior, lo que, según el estudio, refleja un periodo de preparación muy corto para la decisión. Junto a eso, el tiempo promedio de duración por usuario es de 49 segundos, lo que sería un tiempo muy bajo para recabar información relevante. 

Desde el CEP, Sandra Quijada opina que “es imposible que puedas taclear toda la información relevante para tomar una decisión que es de por vida”. 

Por otra parte, Adolfo Fuentes argumenta que los datos proporcionados por la página son insuficientes: “Cuando uno revisa las tasas de empleabilidad, lo único que piden es que los egresados reciban al menos el salario mínimo. Son engañosas en el sentido de que no te declaran cuántos trabajadores de verdad están trabajando en su área”. 

Otro problema que no está visibilizado en la página es que suele mezclar a trabajadores con distintos niveles de formación: “Se considera a personas con y sin magíster equivalentes porque ingresaron a la misma carrera”, agrega. 

El sociólogo de la Pontificia Universidad Católica, Maurico Bucca, explica que la mayoría de los postulantes a la educación superior no revisan esa plataforma, y además, están expuestos a asimetrías de información mucho más profundas, que tienen que ver con los ambientes inmediatos de los estudiantes: “Hoy en día la información de las cosas está disponible en internet. Pero las personas no se informan necesariamente por una página experta, se informan por el consejo de los padres, profesores, compañeros. Y dada la profundísima segregación y desigualdad del sistema escolar y los recursos de la familia, cualquier cosa que ayude a cerrar esas brechas socioeconómicas también va a cerrar brechas de información”, detalla.

Pagar una carrera que no logró abrir puertas

El Crédito con Aval del Estado, más conocido como CAE, amplió durante las últimas décadas el acceso a la educación superior para miles de jóvenes en Chile. La economista Sandra Quijada, opina que ese acceso transformó completamente el perfil educativo de la fuerza laboral.

“Nosotros tenemos una cobertura de acceso a la educación superior que es muy alta en comparación con un montón de países. El CAE abrió una posibilidad súper importante para que muchas personas se educaran en la educación terciaria, ya sea en educación técnica profesional o en educación universitaria”.

Uno de los grandes desajustes entre la oferta y demanda del mercado laboral aparece cuando los titulados no logran insertarse en empleos acordes a su formación, pero igualmente deben comenzar a enfrentar sus deudas universitarias.

Ana, quien estudió Literatura Creativa en la Universidad Diego Portales, nunca consiguió un trabajo formal relacionado con su carrera y actualmente trabaja como maestra en un jardín Waldorf. Cuenta que postuló a editoriales y realizó algunos trabajos freelance, como tesis universitarias, pero nunca logró estabilidad laboral en el área literaria.

“Las editoriales grandes que son las que podrían recibir gente, tienen como sus puestos muy establecidos y hay gente con mucha más carrera que yo. Y las editoriales pequeñas viven de proyectos, entonces no pueden contratar mucha gente”, explica.

Hoy, aunque tiene un trabajo estable, reconoce que tiene sentimientos encontrados por la deuda que arrastra, ya que se encuentra demandada por no pagar el CAE y afirma que “es frustrante pagar una carrera que en realidad no me está sirviendo para poder pagarla. Si no me da plata ‘¿cómo voy a pagar esto?’”.

La necesidad de trabajar para cubrir gastos mientras se espera una oportunidad profesional es uno de los factores que empuja a muchos jóvenes al subempleo.

Quijada explica que, especialmente en contextos de alto desempleo, las personas terminan aceptando trabajos fuera de su área simplemente para poder sostenerse económicamente: “Hay gente que necesita trabajar, entonces no puede esperar a encontrar un trabajo adecuado para su perfil profesional. Se subemplea por necesidad”, señala.

Por su parte, Valentina debía comenzar a pagar dos créditos universitarios: un CAE estatal y otro interno de su universidad. “Era súper frustrante estar pagando algo que no tenía. Si bien, tengo mi título, no tenía una pega con él, y pensaba ‘”¿cómo estoy pagando algo que no está dando frutos?'”.

La periodista recuerda que incluso llegó a cuestionarse si valía la pena seguir insistiendo en su área, especialmente cuando veía que los sueldos en periodismo eran menores a lo que ganaba como cajera. “Fue muy deprimente ver el sueldo que se ofrece, y saber que yo como cajera ganaba más que lo que ofrecían base como periodista”, cuenta.

Para el economista Juan Bravo “no estar trabajando y tener deuda es una combinación compleja para las personas”. Por eso, plantea que el financiamiento estudiantil debiera estar condicionado a los ingresos de cada persona”. La idea es que mientras tenga trabajo y mientras más gane, entonces pueda pagar más”, explica.

Vale la pena seguir estudiando

Pese al aumento del desempleo ilustrado y el subempleo profesional, expertos coinciden en que tener educación superior sigue siendo una ventaja frente a quienes no acceden a ella.

Según un estudio del CEP, del cual es autora Sandra Quijada, explica que, a pesar de haber aumentado el subempleo por calificación o sobreeducacion, Chile presenta el mayor retorno económico promedio a la educación superior entre los países de la OCDE. Aunque ese retorno ha disminuido con el pasar de los años.

Para Mauricio Bucca, uno de los principales problemas actuales no es necesariamente que estudiar “no sirva”, sino la frustración de expectativas que muchas veces enfrentan quienes ingresan a la universidad esperando una trayectoria laboral distinta. 

“Los salarios que puede esperar una persona en el mercado laboral sin tener educación son tanto más bajos, por lo que sigue siendo conveniente tener educación superior incluso si todas tus expectativas sobre tu trabajo o proyección de crecimiento no se cumple necesariamente”, sostiene.

Temas relevantes

#desempleo#empleo#Reportaje

Notas relacionadas