Opinión
17 de Mayo de 2026
Columna de Kike Mujica: Tomás Vodanovic, Mamdani y Obama
Por Kike Mujica
El progresismo busca su ruta. Obama, jubilado políticamente motu proprio, echó sus fichas al nuevo alcalde de NY, la esperanza de los demócratas que buscan en la gestión, en la calle, el desalojo de Trump. En Chile, asoma el “alcaldismo progresista”, una vertiente no conocida de la izquierda que hace suya la gestión y modernización del Estado. Y que quiere influir.
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Entrevisté a Tomás Vodanovic el martes pasado para el streamcast de The Clinic. Al día siguiente, la periodista Paula Escobar Chavarría, compañera de panel en Tele13 radio, habló en el programa Página 13 sobre una larga nota del New Yorker -del 4 de mayo- titulada: “Barack Obama reflexiona sobre su papel en la era de Trump. El expresidente sigue siendo uno de los políticos más populares del país. ¿Cuáles son sus obligaciones?”.
Entonces se me cruzaron los dos temas: Vodanovic y el futuro del progresismo, según Obama.
Me explico.
El reportaje del New Yorker buscaba responder la pregunta que se hacen millones de personas, no sólo en EE.UU., sino en el mundo: ¿Dónde carajos está Obama? ¿Por qué no se le ha plantado a Trump? ¿Por qué mientras Trump avanza como un huracán desquiciado, Obama está “jugando al golf en Martha’s Vineyard. En un paseo por la Riviera italiana en el yate de Steven Spielberg. Leyendo discursos bien remunerados en capitales extranjeras?
El descargo de Obama es autolapidario: considera que él ya fue. Interpretación negativa: capitulación. Positiva: que las nuevas derechas deben ser encaradas por nuevas energías.
Cito la nota del New Yorker:
“Ese mismo día, Obama habló por teléfono con Zohran Mamdani, quien estaba a punto de ganar la alcaldía de Nueva York. Mamdani, proveniente de los Socialistas Democráticos de América, había criticado duramente a Obama, calificándolo de “bastante malvado” y deshonesto. Sin embargo, Mamdani se retractó de esas declaraciones, calificándolas de “el estúpido tuit de un estudiante universitario”, y agradeció los consejos de Obama.
¿Les suena? Mamdani criticó con encono a la “viaje guardia” de los demócratas, sobre todo a Obama. El alcalde de Nueva York nació en 1991. Cuando Obama asumió su primer mandato, Mamdani tenía 18 años. Los sectores más progresistas del partido fueron rudos detractores de los Clinton y de Obama. Mamdani es miembro activo de los Socialistas Democráticos de América (DSA), la organización de izquierda más grande de EE.UU.
Pero en el poder, ya crecido, sin los ímpetus adolescentes, se ha convertido en un aliado de Obama.
El Frente Amplio fue por el sorpasso y eso implicaba matar al padre -Aylwin, Frei, Lagos- y a la madre -Bachelet-. No más pedir permiso sino arremeter para el reemplazo.
Boric en La Moneda se desdijo: estoy parado sobre hombros de gigantes.
Vodanovic no hubiese escrito en contra de Obama – Mamdani-, tal como no fue a la yugular de la vieja Concertación ni hizo arcadas con la socialdemocracia.
El reportaje del New Yorker continuaba:
“Recientemente, ambos -Obama y Mamdani- visitaron juntos un centro preescolar en el Bronx, donde cantaron “The Wheels on the Bus” para promover la iniciativa del alcalde a favor del cuidado infantil universal y gratuito. El evento fue inusual para Obama, quien rara vez aparece con políticos fuera de la campaña electoral. Pero el expresidente ha dicho estar impresionado por la capacidad de Mamdani para transmitir un mensaje político claro, a menudo a través de las redes sociales, y por su talento para inspirar a jóvenes voluntarios. Obama reconoció que alguien como Mamdani es un portavoz mucho mejor que él. “Creo firmemente que mi mejor función ahora es ayudar a encontrar a los próximos líderes que nos impulsarán hacia adelante”, me dijo. “Y en parte se debe a que creo que los mejores líderes saben captar el espíritu de la época”.
Obama hoy se la juega -por convicción o pragmatismo, o ambas- por la renovación. Y por un alcalde, un gestor, alejado de los salones de la fronda. Más Mamdani, menos Hillary. Liderazgos que gestionan, menos empingorotados. Con vitalidad y cool -no es peyorativo- a diferencia de Sanders.
Los otros nuevos
¿Por dónde van los tiros de la izquierda chilena? Cuatro años de oposición: lo evidente. Cómo vuelven a seducir a mayorías: lo complejo.
En España, Boric incluido, hubo hace semanas un cónclave del progresismo mundial. Pedro Sánchez -el pope de la izquierda española, luego de la extinción de la estrella fugaz que fue Podemos- y Lula dieron por iniciada la recuperación del territorio por parte del progresismo. ¿Principal enemigo? La ultraderecha. ¿Autocrítica? Varios, no todos, reconocieron no han sabido responder bien a temas como seguridad, migración, costo de la vida y malestar social.
Pero de gestión se habló poco y nada. Cierta izquierda cree que lo primero es encontrar las banderas y luego entrar en “los detalles” de la concreción.
Para otra izquierda “los detalles” de la concreción son las banderas.
Ahí entra el “alcaldismo progresista”.
No es un sueño, es proyecto.
Vodanovic lo enuncia:
“La gestión eficiente del Estado tiene que ser la principal obsesión y bandera prioritaria de un proyecto progresista chileno”.
-Para la izquierda, hablar mal del Estado es como hablar mal de sus madres -, le digo.
-No, para nada. Si tú le preguntas a alcaldes y alcaldesas como, entre muchos, Claudio Castro (Renca), Macarena Ripamonti (Viña), Carla Amtmann (Valdivia), Miguel Concha (Peñalolén), Tomás Gárate (Puerto Varas) o Karina Delfino (Quinta Normal), ¿cuál debe ser la prioridad del proyecto progresista a futuro? Te responderían es la modernización y gestión eficiente del Estado.
Claudio Catro, alcalde de Renca, sostiene que “no hay reconstrucción del progresismo sin una conexión profunda con lo que está pasando en los municipios, donde hay alcaldes progresistas que estamos liderando gestiones a nivel local. Y eso antes no fue así”.
Siempre con guitarra
Para la Concertación, la modernización del Estado fue tema. Para las nuevas izquierdas no, hasta que pusieron los pies en La Moneda. Dicho esto, no es un tema que les fluya por los poros con entusiasmo y obsesión.
Si le fluye al “alcaldismo” progresista: hace rato que vienen tocando la guitarra. Y Vodanovic es parte de eso.
“Mi reflexión política cambió radicalmente después de tener la experiencia de gobernar el municipio. Me preocuparía si alguien no tiene un cambio de reflexión política después de pasar po la experiencia de gobernar. La política pregobernar se mueve en el campo de lo teórico, de lo idealista, de las abstracciones. La política en el ejercicio del gobierno tiene que que ver con la experiencia real. En buena hora el proyecto del Frente Amplio y el liderazgo del presidente Boric fueron capaces de incorporar esos aprendizajes para mover la estrategia y la acción en función de los aprendizajes que se iban generando”, dice Vodanovic.
La lógica de este movimiento -llamémoslo así- es: “cómo podemos defender la importancia y el rol clave del Estado cuando el Cesfam no funciona, la basura no pasa, las calles están llenas de hoyos, los trámites burocráticos te asfixian, están robando tus impuestos para contratar amigos”.
Un mejor Estado, me dicen, legitima la democracia y alejan populismos de ultraderecha que quieren dilapidarlo.
“Antes la lógica era que el alcalde debía abocarse sólo a la gestión, a lo técnico, cuidar plazas y las luminarias. Sí, eso es; pero hoy más que nunca las comunas son un proyecto político potente, que tiene relación con una manera de gobernar”, me dice Castro.
Derrotado en las elecciones presidenciales, al progresismo le queda de gestión y gobierno las alcaldías. “Lo otro es el mundo parlamentario, pero que no está en el día a día en la calle y que no tienen la evaluación positiva que tenemos. Al contrario: son rechazados”, me dice una alcaldesa.
“En Chile se dice que el nivel de la política, muy asociado al nivel del congreso, se ha ido deteriorando en los últimos años. Y que éste es el peor Congreso de la historia. Mientras eso ocurre, el nivel del municipalismo en Chile ha mejorado considerablemente. Existen muchos proyectos progresistas a nivel municipal, que brillan, acá y en el mundo, por lo destacados que son”, arguye Vodanovic.
El plan
Trabajan coordinadamente. Cada uno en sus tiendas políticas o independientes. Han ido acumulando voz y voto dentro de las colectividades. No está en carpeta armar un movimiento o partido.
Pero la política es la política y los espacios de poder son acotados. Por ello, hay que pelearlos.
Los parlamentarios miran muchas veces con recelo a los ediles.
Son competencia.
Existe tensión.
Dos alcaldes relatan que eso se palpó en el cónclave que organizó el presidente Boric al final de su gobierno. La idea era reflexionar sobre la derrota electoral. Llegaron las autoridades de gobierno, los partidos, los parlamentarios y también los alcaldes del entonces oficialismo.
“En los discursos y las reflexiones varias veces saltó el tema de que los alcaldes tienen un liderazgo que está mucho más cerca de la gente y que esa experiencia debería nutrir al progresismo.
Pero en un momento se tensionó la conversación porque los parlamentarios reaccionaron e hicieron ver que al final la política se jugaba en el Congreso, no es las municipalidades”, relatan.
“Si el mundo parlamentario se siente amenazado, es posible que nos traten de poner la pata encima”, agregan.
“Varios parlamentarios se molestan y dicen que los alcaldes se sienten dueño de la verdad, sólo porque están en terreno”, esgrimen.
Entonces cuándo
“En el Frente Amplio los alcaldes sí somos sujetos políticos importantes”, dice Vodanovic.
“Nuestra voz sí se considera, nuestras reflexiones permean en la militancia, sí somos capaces de dirigir cierto accionar del partido en determinado momento. O sea, por ejemplo, cuando pse conoció el caso fundaciones (Democracia Viva) en un primer momento en el frentaamplismo estaban todos estupefacto y no sabían cómo reaccionar. Fue todo muy errático. Pero los alcaldes tuvimos un zoom el mismo día para comunicar que debía investigarse y sancionarse. Eso marcó luego la postura política de todo el partido (RD en ese entonces).
Los recortes presupuestarios promovidos por Kast pueden dar pábulo para que los alcaldes tomen la batuta de la oposición. Son varios lo que ya han chistado. “Estos recortes se sufren más en las comunas, en la salud, en la educación, en los programas sociales”, explica una edil.
“No somos los que venimos a salvar el progresismo. Queremos que esta reconstrucción del progresismo esté íntimamente conectada a este mundo local”, expresa Castro.
¿Plazos?
“En dos años más, incluso menos, estaremos nuevamente en tiempo electoral, definiendo las candidaturas para la elección municipal y de gobernadores. Los alcaldes y las alcaldesas proponemos que este es el momento para plantear la reconstrucción del progresismo”, dice Castro.
“Tenemos, y no lo digo por proyección presidencial, un semillero de acción y también de reflexión política”, agrega Vodanovic.



