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Ilustración: Sandro Baeza.

Política

27 de Mayo de 2026

La olla a presión en el Ministerio de la Mujer: el núcleo socialcristiano de Judith Marín, asesores sin título y el quiebre con la Subsecretaría

Supuestas amenazas de despidos, acusaciones de malos tratos, tensiones con Renovación Nacional y cuestionamientos a asesores ligados al Partido Social Cristiano marcan el complejo ambiente interno del Ministerio de la Mujer. Mientras La Moneda exige resultados concretos tras la Cuenta Pública, en la cartera que lidera Judith Marín crecen las críticas por falta de conducción política y descoordinación con la subsecretaría.

Por Rodrigo Córdova y Eduardo Monrroy
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El día lunes, la ministra de la Mujer, Judith Marín, llegó desde Los Lagos a la capital para reunirse con algunos jefes de su cartera e informar que habría un proceso interno de evaluación de desempeño en curso y que los resultados podrían afectar la continuidad de algunos funcionarios.

Un mensaje que, según comentan en la cartera, ya había transmitido hace un par de semanas, cuando informó que, tras el cambio de gabinete impulsado desde La Moneda, comenzaba una etapa de evaluación interna. Según distintos testigos que hablaron con The Clinic, la secretaria de Estado advirtió que quería que todo se mantuviera en orden, pues ella viajaría a Washington DC —viaje que concretará hoy— y que a su regreso podrían producirse despidos.

Los mensajes de la ministra golpearon anímicamente a los trabajadores de la repartición, cuentan diversas fuentes directas que hablaron con este medio. Si bien reconocen preocupación por la estabilidad laboral, también sostienen que esto ocurre en un ambiente enrarecido, donde las dinámicas internas son complejas y tensas, y que en el último tiempo han derivado en renuncias y salidas de funcionarios.

Una sensación que, dicen algunos trabajadores, se acrecentó tras lo ocurrido en el Ministerio de Ciencia, luego de la renuncia del subsecretario Rafael Araos, episodio que dejó en evidencia las diferencias entre la ministra Ximena Lincolao y el propio Araos.

Diferencias con Chile Vamos y las supuestas alusiones a la “derechita cobarde”

Estas voces, del Ministerio de la Mujer, apelan a que ocurre el mismo fenómeno. Acusan que Marín, militante del Partido Social Cristiano (PSC), mantiene una relación compleja, tensa y poco aceitada con su subsecretaria, Daniela Castro, militante de Renovación Nacional y que eso se ha visto en más de una reunión, dicen, en donde Marín ha hecho referencia a Chile Vamos como la “derechita cobarde” y ha insistido en que el PSC es el único partido verdaderamente leal al Gobierno de José Antonio Kast.

Estas versiones incluso se han extendido fuera del ministerio y en pasillos de La Moneda el mensaje es conocido por distintos funcionarios.

De izquierda a derecha, la subsecretaria de la Mujer, Daniela Castro Araya, junto a la ministra de la Mujer, Judith Marín, durante la Comisión de la Mujer del Senado en la Sala de Sesiones Ex Congreso Santiago.
Foto: Agencia Uno.

Para varios, la mala relación con Chile Vamos se arrastra desde que distintos dirigentes del bloque cuestionaron la decisión de despedir a la directora nacional del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SernamEG), Priscilla Carrasco, quien se encuentra en tratamiento de cáncer.

Hay límites en política y en la vida. Da igual cómo hayan actuado ellos en su gobierno o cómo la actual directora se haya desempeñado. Se debe revertir la decisión y no profundizar el dolor de una persona. Más empatía, más compasión”, dijo por esos días la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN).

“Esta decisión no es empática, humana, ni cristiana”, dijo, por su parte, la jefa de senadores RN, María José Gatica.

“Me hubiese gustado que Chile Vamos antes de criticar el despido hubiera confiado en que era una decisión bien fundada”, respondió días después Marín en una entrevista en La Tercera.

En RN, de hecho, dirigentes reconocen que hasta hoy no han logrado recomponer lazos con la ministra pese a distintos acercamientos luego de la polémica.

Mala relación de equipos y cuestionamientos por contratación de asesores sin título

Conocedores de las comunicaciones entre Marín y Castro cuentan que, en estos 77 días, el ministerio y la subsecretaría no han logrado ajustarse. Los equipos de la ministra, aseguran desde la cartera, no informarían adecuadamente las actividades de agenda y no existiría voluntad de coordinación. De hecho, desde la subsecretaría acusan que se les han quitado actividades por orden de Marín sin una razón aparente.

Además, desde la subsecretaría relatan que se han enterado, por ejemplo, de que Marín se encontraba en el Congreso en Valparaíso sin que previamente se le informara a Castro. Si bien no consideran aquello una falta grave, funcionarios explican este tipo de situaciones para dar cuenta del bajo nivel de coordinación existente.

Desde la subsecretaría, e incluso desde Renovación Nacional, acusan que se ha hecho evidente la falta de experiencia política de Marín, que hasta antes de asumir en la cartera se desempeñaba como secretaria general del Partido Social Cristiano. Marín, de 30 años, es la ministra más joven del gabinete. Antes se desempeñó como profesora y concejala de la comuna de San Ramón.

Por otra parte, conocedores de la instalación de la ministra retrucan y sostienen que Castro tiene un estilo avasallador y cuenta con una espalda política que se lo permite, algo que no tendría Marín, considerando que el PSC posee menor participación en el Gobierno, en el Congreso y menor tonelaje político.

De hecho, fuentes del ministerio acusan que fue Castro, en su calidad de jefa de servicio, quien despidió a integrantes del equipo de comunicaciones de Marín, situación que habría afectado a la ministra y que, ante el “desmantelamiento”, se provocaron renuncias, entre las que estuvo la jefa del departamento de comunicaciones, Nathaly Álvarez.

La periodista, quien es histórica asesora de la derecha y que fue jefa de prensa en la primera campaña presidencial del actual mandatario, habría advertido de que las constantes desvinculaciones de la jefa de servicio en el departamento que dirigía estaban precarizando la labor de los profesionales de comunicaciones. De hecho, en la cartera comentan que Álvarez tuvo que solicitar una periodista en préstamo a Sernameg para no sobrecargar a los funcionarios, lo que finalmente detonó su dimisión.

Ahora bien, desde la subsecretaría y desde el propio ministerio señalan que una de las personas desvinculadas fue Álvaro Vallejos, quien integraba el equipo de comunicaciones de la ministra como periodista. Sin embargo, este nunca presentó la certificación de su título profesional y, cuando esta le fue solicitada, no pudo acreditarla.

Sin embargo, exfuncionarios del ministerio que conocieron a Vallejo comentan que el sí informó su situación académica antes de entrar al equipo de la cartera. Según explican estas voces, el funcionario se encontraba en trámite para obtener el título y no se le hizo ninguna advertencia o consulta al respecto hasta el momento de su despido.

De hecho, cuentan que mientras cumplía funciones envió un certificado de egreso de forma provisoria para acreditar sus estudios superiores y aseguró que haría entrega del certificado de título el segundo semestre.

Eso, además, se suma a cuestionamientos respecto de una serie de contrataciones realizadas por Marín en su gabinete, las que —según funcionarios— no responderían a criterios técnicos, sino a cercanías personales, partidarias e incluso religiosas, lo que habría generado un equipo “abultado” de asesores, pese a que los gabinetes de ministros suelen ser más bien acotados.

De hecho, al interior del ministerio acusan que son estos mismos asesores quienes incentivan las amenazas de despidos contra funcionarios en caso de no acatar las órdenes de la ministra.

Desde el Ministerio de la Mujer comentan que la secretaria de Estado está trabajando desde el primer día del Gobierno y han estado desplegados en terreno, llevando a cabo el mandato del Presidente y el foco principal es que está todo dentro del bienestar para todas las mujeres de Chile.

Respecto de las distintas versiones recopiladas por The Clinic en torno a que Judith Marín se ha referido como “derechita cobarde” a los círculos de Chile Vamos, en la cartera optaron por no referirse. En tanto, sobre las denuncias de malos tratos, aseguraron que no existen acusaciones de ningún tipo por parte de nadie.

La ministra Judith Marin tiene 30 años y es la secretaria de Estado más joven del Gabinete. Foto: Agencia Uno.

El núcleo del PSC en el gabinete: abogada de su iglesia, un arquitecto y community manager de 25 años

Así, al interior del Ministerio advierten una falta de diseño y conducción política, situación que aumenta la presión interna debido a la instrucción de La Moneda de demostrar avances concretos en cada cartera de cara a los cien días de gobierno.

Pero lo que ha generado más ruido —según fuentes del ministerio y del oficialismo— es la incorporación al gabinete de personas con poca experiencia y que, en algunos casos, como el de Vallejos, no contarían con título profesional.

Funcionarios de la cartera relatan que, además de su jefa de gabinete, su jefa de prensa y el equipo de comunicaciones, Marín cuenta con un núcleo cercano al Partido Social Cristiano que la asesora, pese a no contar con experiencia previa en gestión pública. Según acusan, este diseño sería uno de los factores que explicaría el mal funcionamiento de la cartera, dado que el PSC y varios de sus militantes no tendrían experiencia en el aparato público.

En La Moneda, por ejemplo, apuntan a Tatiana de León como una de las colaboradoras más cercanas de Marín. De hecho, antes de asumir formalmente el cargo, la acompañaba a actividades como un encuentro de mujeres en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, siendo presentada como jefa de gabinete. Hoy Tatiana de León figura en Transparencia Activa como asesora grado 8, con función crítica y una remuneración líquida superior a los $3.500.000.

En la foto, la ministra de la Mujer y Equidad de Género, Judith Marín, junto a Tatiana De León, quien está a su derecha en el centro de la foto. Foto: Página web de Iglesia de Jesucristo de los Últimos Santos Días.

Sin embargo, fuentes del ministerio sostienen que De León ocupa un cargo clave sin contar con experiencia suficiente para ello. Si bien es abogada, se tituló en 2022 y no tendría una basto recorrido profesional, según señalan personas que se desempeñan al interior de la misma cartera.

Asimismo, se menciona a Michel Cartes, también militante del PSC y cercano a Marín. Si bien cuenta con experiencia —según su perfil de LinkedIn— como asesor en el Ministerio de Hacienda y en la Seremi de Salud Metropolitana, fuentes al interior del ministerio señalan que su título de arquitecto de la Universidad de Talca recién la obtuvo a inicios de abril, algo que desde el Ministerio no confirman. Desde el ministerio confirmaron que su situación está regularizada y que además cuenta con dos magister. Uno en Gestión de Gobierno en la Universidad Autónoma y otro en asuntos públicos de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Cartes, además, está profundamente ligado a la política partidaria del Partido Social Cristiano. En sus redes sociales se observa un sostenido apoyo a la campaña presidencial de José Antonio Kast y una anterior candidatura fallida a diputado por el distrito 11, donde obtuvo el 0,54% de los votos.

Al igual que De León, Cartes figura como “asesor” en la página de Transparencia Activa del ministerio y recibe una remuneración líquida superior a los $3.000.000.

Asimismo, aparece otra integrante del núcleo socialcristiano: Allison Ossandón Manrique, de 25 años, quien se desempeña como community manager de la ministra, pese a no tener título profesional.

Algunos funcionarios han cuestionado su incorporación debido a sus vínculos familiares, pues si bien Ossandón fue candidata a consejera regional por el PSC en 2024, su hermana es Elein Ossandón, excandidata a alcaldesa de Puente Alto en 2024 y a diputada en 2025 —sin éxito en ambas oportunidades—, apoyada por el PSC, además de ser cercana a Marín.

Además, Allison Ossandón fue contratada sin contar con un título profesional y explicaron que fue incorporada en grado 20, escalafón que no requiere título para desempeñar sus labores en la cartera.

Otro caso particular que se dio a conocer esta semana fue la designación de Jessica Flores como directora ejecutiva de Prodemu, por el mismo directorio de la fundación, (dependiente del Ministerio de la Mujer), quien también fue candidata por el Partido Social Cristiano. En su cuenta de X, Flores se burló de la salud mental del expresidente Gabriel Boric e incentivó a acusarlo constitucionalmente. Luego de que The Clinic diera a conocer los posteos, la directora de Prodemu eliminó sus redes.

La alerta en el oficialismo

La situación ha intentado ser encapsulada tanto por el ministerio como por la subsecretaría, dicen a The Clinic distintas fuentes del oficialismo. Sin embargo, tanto las tensiones entre Marín y Castro como los conflictos con funcionarios ya es de conocimiento en otras áreas de La Moneda así como entre dirigentes de Renovación Nacional. Por lo mismo, la situación en el ministerio es descrito por varios como una “olla a presión”.

Además, los supuestos malos tratos se han transformado en un secreto a voces dentro de la cartera. Diversas fuentes los mencionan e incluso hay quienes sostienen que dicho malestar podría formalizarse en acciones concretas.

Por ahora, al interior de la cartera señalan que la preocupación de Judith Marín está en avanzar en la agenda de su cartera, especialmente en activar el avance del proyecto de Sala Cuna, ya que anunció que presentará indicaciones de forma posterior a la Cuenta Pública del Presidente Kast de este 1 de junio. Voces del ministerio aseguran que se intenta capitalizar esta medida, que en la última ha sido liderada por el Ministerio del Trabajo, encabezado por Tomás Rau.

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