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Opinión

29 de Mayo de 2026

Este proyector de Epson se camufla perfecto en el living: su único tropiezo es su sensibilidad

El Epson Lifestudio Flex Plus EF-72 apuesta por una experiencia premium donde el diseño, la portabilidad y la simplicidad son protagonistas. Aquí como fue la experiencia.

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Hubo un momento en que los proyectores eran, simplemente, cajas blancas o negras pensadas para oficinas. Aparatos funcionales, sí, pero poco probables de integrar visualmente a un living o un dormitorio sin que parecieran un objeto ajeno. Eso cambió. El Epson Lifestudio Flex Plus EF-72 Latin es probablemente una de las pruebas más claras de cómo esta categoría dejó de competir solo en calidad de imagen para empezar a pelear también en diseño, experiencia y estética.

Desde el primer vistazo queda claro que Epson quiso alejarse de todo lo que históricamente definía a sus proyectores. El EF-72 tiene acabados de tela, una cubierta superior bitono con imitación madera tipo roble y un cuerpo que parece más un objeto decorativo que un equipo tecnológico.

Funciona muy bien en una mesa de centro, en un velador o incluso apagado. Y eso, aunque parezca superficial, importa mucho en un mercado donde cada vez más personas viven en departamentos pequeños y no quieren transformar el living en una sala de cine permanente.

Característica Especificación Técnica
Tecnología de Imagen 3LCD de 3 chips con fuente de luz RGB-LED
Resolución 4K PRO-UHD (mediante desplazamiento de píxeles)
Brillo 1.000 lúmenes ANSI
Relación de Contraste 5.000.000:1 (Dinámico)
Formatos HDR HDR10 y HLG (Procesamiento de color de 10 bits)
Sistema Operativo Google TV (Nativo)
Audio Integrado Estéreo 10W (2x 5W) diseñado por Bose
Conectividad Física 1x HDMI 2.0 (compatible con eARC), 1x USB-C (carga), 1x USB-A
Latencia (Input Lag) ~20 ms (con Modo Juego activado)
Ajuste de Imagen Automático (Enfoque, trapezoidal ±20° e instalación en techo a 90°)
Alimentación Red eléctrica o Power Bank externo vía USB-C

Es destacable el trabajo de color gracias a su tecnología 3LCD con fuente de luz RGB-LED, que logra una imagen muy natural y cinematográfica, sin el clásico “efecto arcoíris” que todavía persigue a varios proyectores DLP. Su sistema 4K PRO-UHD —basado en desplazamiento de píxeles— entrega además una nitidez que convence bastante en contenido de streaming, series y películas.

Y sí: Google TV corre extremadamente fluido. En un equipo que en Chile bordea el millón de pesos, eso no debería sorprender, pero sigue siendo importante decirlo porque no todos los proyectores premium logran una experiencia realmente rápida y limpia en navegación.

Ahora bien, la verdadera prueba de cualquier dispositivo ocurre lejos de las fichas técnicas. Pasa en el uso diario. En la convivencia real. Y ahí es donde el EF-72 muestra también su lado más frustrante.

La tecnología EpiqSense en acción. Foto: Eduardo Woo

La suite de automatización EpiqSense probablemente sea una de las más impresionantes que he visto en esta categoría. Uno prende el proyector, lo apunta al techo en un ángulo de hasta 90 grados y, en segundos, el enfoque automático y la corrección trapezoidal hacen prácticamente todo solos. La experiencia se siente futurista. Casi mágica.

El problema es que Epson llevó esa automatización, quizás, demasiado lejos.

En mi experiencia, el sensor de protección ocular y evasión de obstáculos fue exageradamente sensible. Bastaba con que alguien cruzara un brazo frente al haz de luz o que una mascota pasara cerca para que el sistema reaccionara de inmediato: bajaba la iluminación y desplegaba un enorme mensaje de advertencia en pantalla que interrumpía por completo la escena. Y ahí está el problema. No es la función de seguridad —que tiene sentido—, sino la manera invasiva en que está implementada.

Porque una cosa es proteger al usuario y otra muy distinta es secuestrar la experiencia cada pocos minutos.

El mensaje que aparece si alguien bloquea la proyección.

Da la sensación de que Epson diseñó el sistema pensando en evitar cualquier mínimo riesgo posible, incluso a costa de romper constantemente la inmersión. Y eso termina agotando.

Igual es cierto que el ideal es buscarle una posición en casa donde realmente no sufra aquello, pero en departamentos con poco espacio, o sin previa consideración para un dispositivo así, la cosa se complica.

La solución parece relativamente simple: permitir ajustar la sensibilidad desde el firmware o transformar esa alerta en una notificación mucho más discreta, quizá en una esquina de la pantalla. Algo menos intrusivo y más acorde al perfil premium que el equipo intenta transmitir.

También hay una decisión difícil de entender en pleno 2026: incluir solo un puerto HDMI. Y sí, parece un detalle menor hasta que intentas conectar más de un dispositivo. Porque el usuario termina obligado a elegir entre una consola de última generación o una barra de sonido mediante eARC. Un cuello de botella totalmente innecesario para un producto de este rango.

En audio, Epson trabajó junto a Bose integrando dos parlantes de 5W. Y el resultado cumple, aunque sin deslumbrar. No hay graves profundos ni una potencia capaz de llenar una sala grande, pero sí un sonido limpio, agradable y perfectamente funcional para una habitación mediana o un dormitorio.

Algo a lo que atender es que a bajo volumen, se pierde algo de claridad en diálogos, pero en general está bastante por encima de lo que suele ofrecer un proyector portátil promedio.

El precio y el problema inevitable de compararlo

El Epson EF-72 se mueve actualmente en Chile entre los $1.019.990 y $1.047.990 CLP. Y ahí aparecen las comparaciones inevitables.

El XGIMI Horizon Pro, por ejemplo, entrega más brillo —algo clave si hay luz ambiental—, aunque pierde completamente el factor diseño y flexibilidad física que sí tiene el Epson. Su valor cercano al millón y medio, aunque en Chile no es fácil su adquisición.

Otro es el Samsung The Freestyle Gen 2, muchísimo más barato y con una filosofía similar orientada a proyectar en cualquier lugar, incluso al techo. Pero también juega claramente en otra división: menos brillo, resolución Full HD y una calidad de imagen bastante más limitada.

Y esa comparación ayuda a entender exactamente qué busca Epson con este producto.

El EF-72 no apunta al fanático del home cinema que quiere calibrar cada color en una sala dedicada y completamente oscura. Tampoco busca competir con proyectores tradicionales gigantes y ultra luminosos.

Su usuario ideal probablemente vive en un departamento moderno, valora muchísimo el diseño y prioriza comodidad antes que especificaciones extremas. Es alguien que quiere llegar, prender el equipo, abrir Netflix sin dongles ni cables extra y tener una experiencia simple, elegante y visualmente limpia.

Al final, el gran valor del EF-72 no está solamente en cómo proyecta películas. Está en cómo logra desaparecer visualmente dentro de la casa cuando termina la función. Y eso, eso sí se logra a la perfección.

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