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El nuevo diseño de La Moneda para empoderar al ministro Martín Arrau y el “reseteo” en Seguridad que sorprendió al oficialismo

La Moneda activó una profunda reestructuración en el Ministerio de Seguridad al remover a los subsecretarios Andrés Jouannet y Ana Victoria Quintana, un giro estratégico con el que el Presidente Kast busca empoderar la gestión del ministro Martín Arrau e instalar esta preocupación como la principal bandera del Gobierno. La decisión, eso sí, no contuvo las críticas de la oposición y abrió una grieta dentro de las filas oficialistas que temen que la promesa de un gobierno amplio quede en entredicho. El ajuste ya ha instalado en el sector la posibilidad de que Arrau termine siendo un nombre proyectable para futuros desafíos.

Por Eduardo Monrroy y Jorge Palacios 7 de Junio de 2026
Ilustración Sandro Baeza
Ilustración Sandro Baeza
Ilustración: Sandro Baeza / The Clinic
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Como un golpe de timón. Así fue visto de forma transversal en el mundo político la decisión que el nuevo ministro de Seguridad, Martín Arrau, tomó esta semana al remover a los dos subsecretarios de la cartera —Andrés Joaunnet (Seguridad) y Ana Victoria Quintana (Prevención del Delito)— e impulsar un “reseteo” en el área más sensible para el Gobierno de José Antonio Kast.

La decisión, que se había tomado hace días en el núcleo del militante republicano y que solo se comunicó a las entonces autoridades a primera hora del martes, causó sorpresa en el oficialismo pero terminó por dar cuenta del plan que lleva adelante La Moneda para poner como foco de su gestión la seguridad.

Si bien en los partidos proyectaban cambios en el ministerio luego de que Kast realizara un cambio de gabinete a solo 69 días de asumir en el poder y removiera a una cuestionada Trinidad Steinert del mando de la cartera, todos los ojos estaban puestos en la subsecretaría de Prevención del Delito.

Martín Arrau
Martín Arrau en su primer comité de seguridad en La Moneda.

Lo anterior, debido a Quintana llegó a ese puesto por una solicitud especial que hizo Steinert a la hora de cerrar su arribo al gabinete, de manera de traer a una persona de su exclusiva confianza. La subsecretaria, en todo caso, también mantuvo una cuestionada gestión al realizar decoraciones que provocaron controversia, como cuando llamó al “autocuidado” de la ciudadanía en materia de seguridad.

Lo que no estaba en los planes era que el cambio también afectara a Jouannet. “Puedo dar por hecho que Jouannet no va a salir”, decía un senador de la UDI el pasado lunes, tras la Cuenta Pública, cuando era vox populi que se avecinaban cambios en la repartición. Se trataba de una mirada compartida entre dirigentes de RN.

Este último partido, de hecho, consultó directamente al mandatario por su decisión durante un desayuno sostenido el miércoles en Cerro Castillo con los parlamentarios de Renovación Nacional. Y fue ahí donde el Presidente expuso el nuevo diseño de La Moneda en torno al área que mayor preocupación genera en la ciudadanía, según distintas encuestas. 

Según presentes en esa reunión, Kast les manifestó que la reestructuración respondía a un nuevo diseño que impulsaba el Gobierno en Seguridad que contemplada “empoderar” al ministro Arrau e instalar esta materia como eje central de esta “segunda fase” de la administración.

Ese esquema, de todos modos, Arrau lo comenzó a aplicar apenas puso un pie en su ministerio. En su entorno señalan que fiel a su estilo metódico y obsesionado con el control del tiempo —”lo más parecido a Sebastián Piñera que he visto”, dice una autoridad de La Moneda—, lo hizo poner en marcha de inmediato el plan y copar la agenda de actividades en terreno y actividades políticas.

En sus redes sociales, por ejemplo, Arrau ha subido un promedio de tres publicaciones diarias que muestran las actividades que tuvo durante cada jornada. Entre ellas, se aprecian reuniones con el Presidente Kast, operativos policiales para fiscalizar la presencia de inmigrantes irregulares y el comercio ilegal, o su participación en sesiones de sala o comisiones de Congreso. Esta semana, de hecho, expuso ante el Senado y la Cámara para dar a conocer la agenda legislativa y las prioridades del Gobierno.

“Es todo lo contrario en términos comunicacionales a la anterior ministra”, dice un parlamentario del oficialismo. 

Todo, además, esto ha ido de la mano de distintas intervenciones en la materia, asumiendo Arrau en la práctica como el vocero de la seguridad en el Gobierno, factor comunicacional por el cual fue ampliamente cuestionada su antecesora.

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Arrau, por ejemplo, no tuvo problemas esta semana en entrar en una discusión con el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), luego de que la entidad reportara lesiones graves de una manifestante, luego de la marcha convocada por la Confech el pasado miércoles. 

“Una sociedad que aspira a vivir en paz no puede normalizar la violencia ni victimizar de manera selectiva. La opinión pública también debe considerar a los 3 civiles heridos, a los 3 carabineros lesionados resguardando el orden público y la gravedad de 35 detenidos, 3 de ellos por portar bombas molotov. El deber del Estado es cuidar a todas las personas, resguardar el orden público y respaldar a quienes protegen a los chilenos”, comentó en su cuenta de X. 

Su activo papel ya ha provocado que en las filas oficialistas se le vea como un nombre presidenciable dnetro del bloque republicano. En el partido, en todo caso, ya desde que lideraba la cartera de Obras Públicas que se le mencionaba como uno de los perfiles proyectable para unas lejanas elecciones de 2029.

“Cualquier persona que uno sindica como candidato, le pone un yunque en la espalda extremadamente pesado a cargar”, comentó, no obstante, el diputado RN Diego Schalper.

Giannini y Guerrero, el núcleo de Alvarado en Seguridad

Para distintos miembros del oficialismo los nombres de Pilar Giannini y Gonzalo Guerrero —nuevos subsecretarios de Seguridad y de Prevención del Delito, respectivamente— son nombres más bien desconocidos. Si bien cumplieron labores durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, se trata de figuras con bajo perfil y que mantenían un importante víncuo con el actual biministro del Interior y de la Segegob, Claudio Alvarado.

Lo anterior, ya que hasta ante de asumir en sus nuevas funciones, ejercían dentro del equipo de trabajo del militante de la UDI. En el caso de Giannini, cumplía labores como asesora en materias de seguridad del Ministerio del Interior, mientras que Guerrero era el jefe de gabinete de Alvarado.

“Los conozco desde los gobiernos del expresidente Piñera, cuando tuvimos la oportunidad de coincidir juntos en la Secretaría General de la Presidencia”, recordó el biministro el pasado miércoles.

La decisión de incorporar a Giannini y Guerrero fue vista en los partidos como una manera de sumar a nombres técnicos de plena confianza del círculo de hierro del Presidente Kast. En los partidos, de hecho, se pensaba que Arrau finalmente se inclinaría por instalar un republicano en una de las subsecretarias. Otros esperaban nombres “atómicos”, en el sentido de mayor conocimiento público.

De hecho, entre los nombres evaluados estuvieron Diego Sepúlveda, delegado regional del Ñuble e histórico asesor de Arrau en su trayectoria política, así como también Emiliano García, abogado del partido que se desempeña en la Segpres.

En el sector hay quienes sospechan que finalmente se evitó que el partido ancla del gobierno terminara “monopolizando” el área de seguridad, algo que podría haber incomodado aún más a Chile Vamos luego de la salida de Jouannet.

Por su parte, en la oposición dicen valorar la apertura al diálogo por parte de Arrau, pero enfatizan que su prueba de fuego será en los resultados que exhiba el ministerio. “El cambio es coherente con la disposición que, hasta ahora, ha mostrado el ministro Arrau de abrir diálogo y ordenar la casa. Pero el reseteo no se evalúa por los nombres, sino por si logra transformar los anuncios en una política integral y con resultados”, dice a este medio la diputada Tatiana Urrutia (FA), integrante de la comisión de Seguridad.

Más duro, no obstante, es su par socialista Raúl Leiva: “Con estos cambios el Gobierno del Presidente Kast no solo reconoce, sino que asume el peor fracaso en esta materia en un mal denominado gobierno de emergencia, al remover no solo al ministro, sino a sus dos subsecretarios. Da cuenta de una improvisación que existía al interior del ministerio y la falta de resultados a tres meses”.

Por su parte, el presidente de esa comisión en el Senado, Karim Bianchi (ind.), sostiene que el “reseteo” en seguridad solo demuestra que este es un “fracaso total, no solo de la exministra Steinert, sino del equipo completo del Gobierno”.

Y sobre la renovación de subsecretarios, señala: “Son gente que viene del equipo de Alvarado. Él quiere trabajar con gente que pueda encarnar este proyecto. Las otras personas estaban colocadas para dar un cargo a Amarillos y a libertarios. Más que pagar favores políticos acá, se requiere gente técnica“.

¿El comienzo del fin de un gobierno amplio?

Si bien el Presidente Kast pudo exponer ante los legisladores de RN cuál era el nuevo diseño de La Moneda en materia de seguridad, varios militantes no quedaron satisfechos con las razones para que Jouannet —quien finalmente fue reubicado en como asesor de seguridad en el Segundo Piso— no continuara en la subsecretaría.

En esa línea, en la colectividad transmitían que esto se relaciona a la intención del ministro de nombrar gente de su exclusiva confianza, aunque el malestar también se instaló por no haber sabido de antemano que esto ocurriría. Por lo demás, tanto en RN como en la UDI afirman que La Moneda no les pidió nombres a proponer una vez que se conoció que Arrau había pedido la renuncia a ambos subsecretarios.

Jouannet, por otro lado, era un viejo conocido de distintos legisladores de la UDI y RN que compartieron con él durante su paso por la comisión de Seguridad de la Cámara, en la legislatura anterior.

De hecho, los RN que salieron a cuestionar públicamente la decisión habían integrado esa instancia en el período de 2022-2026, como ocurrió con el diputado Diego Schalper y con el senador Andrés Longton.

“El ministro Arrau hace un golpe de autoridad, busca que se distinga un antes y un después, con el estilo y las priorizaciones y ejes en materia de seguridad que imprimirá este ministro. Pero también se genera una desafección por la política, por los manejos políticos que son relevantes, desde el punto de vista de la experiencia y el oficio, y ante la exposición y la necesidad de construir acuerdos o tener una llegada más fluida con distintos sectores”, comenta Longton al ser consultado al respecto por The Clinic.

Y añade: “Me parece que ese énfasis político queda un poquito cojo y se focaliza solo en lo técnico. Eso obviamente que es un apuesta y habrá que ver sus riegos”.

El malestar, en todo caso, también se manifestó entre los parlamentarios que representan al movimiento Demócratas, como la diputada Joanna Pérez y el senador Miguel Ángel Calisto, quienes llegaron a La Moneda el martes pasado para manifestar su descontento.

En sectores del oficialismo mencionan que la preocupación más profunda es que esto pueda marcar el comienzo del fin de la idea de un gobierno amplio liderado por los republicanos, ya que Jouannet era un representante del extinto partido Amarillos, que tenía entre sus figuras a antiguos miembros de la Concertación que apoyaron el Rechazo en 2022, hicieron campaña por Kast en 2025 y fueron invitados a ser parte de su administración.

Esta mirada, en todo caso, es descartada de plano por La Moneda, en donde enfatizan que esto solo se debe al nuevo diseño en materia de Seguridad y al empoderamiento que Kast otorgó al ministro Arrau. En esa línea, refuerzan que el mismo día de la remoción el mandatario se reunió con Jouannet y le planteó continuar formando parte del Gobierno.

Por lo demás, fuentes de Palacio aseguran que no existía una satisfacción total con la labor de Jouannet en la subsecretaría de Seguridad.

La contenida molestia de los libertarios por la remoción de Quintana y la intención de no ser ligados al Gobierno

Por otra parte, en el oficialismo interpretan que la salida simultánea de Jouannet y de Quintana —quien “congeló” su militancia en el Partido Nacional Libertario— ayudó a evitar una rebelión de los partidarios de Johannes Kaiser, ya que Jouannet era una figura altamente resistida en las filas libertarias.

Precisamente en bloques del oficialismo hubo quienes esperaban un reclamo mayor de los libertarios por la salida de Quintana. En la colectividad fueron pocos los que deslizaron su molestia, como ocurrió con el diputado Hans Marowski quien lamentó la decisión ya que, a su jucio, la ahora exsubsecretaria “estaba realizando un trabajo serio, en un área donde el Estado ha mostrado un montón de falencias”.

Dentro del partido liderado por Johannes Kaiser explican que se evitó escalar las quejas ya que ellos no forman parte del Gobierno de José Antonio Kast. Sin embargo, también hay quienes reconocen que haberlo hecho podría haber confundido al electorado de la derecha en torno a cuál es la posición libertaria con el Ejecutivo.

Algunos dirigentes, por ejemplo, sostienen que se ha vuelto habitual que en salidas a regiones distintas personas les pidan intervenir con el Gobierno para solucionar sus problemáticas. “¡Piensan que somos parte de esta administración!”, lamenta un dirigente.

De hecho, la senadora Vanessa Kaiser decidió restarse de participar de una reunión a la que convocó el Presidente Kast el lunes con congresistas del sector.

De todos modos, existe un tercer factor: si bien Quintana era parte del tribunal supremo del Partido Nacional Libertario hasta antes de aterrizar en La Moneda, su vida partidaria era más bien escasa. Hay distintos diputados que sostienen que recién conocieron a Quintana una vez que se desempeñó como subsecretaria de Prevención del Delito.

En el partido aseguran que ellos no negociaron la llegada de Quintana al Gobierno y destacan que su ingreso se debió a la relación de amistad que ella mantenía con Steinert, y a la condición que puso esta última de arribar al gabinete con personas de su confianza.

Quintana, por otra parte, deslizó críticas al Ejecutivo al día siguiente de que se le pidiera su salida. En conversación con el pódcast Cómo te lo explico aseguró que el plan de seguridad ha existido siempre y que este se entregó al Ministerio del Interior liderado por Claudio Alvarado. Sus declaraciones no cayeron nada bien en La Moneda, pues revivieron las críticas y dudas en torno a si el Gobierno de Kast llegó con una planificación clara en torno a lo que haría para enfrentar la inseguridad.

Se trata de un flanco que Arrau ha tratado de cerrar desde el primer día en el ministerio, tendiendo puentes con figuras de la oposición y calificando como “suficiente” la política nacional de seguridad promulgada bajo la administración de Gabriel Boric.

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