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Correo 8 de Junio de 2026

Carta a la directora/ Fortalecer las pedagogías: un desafío urgente y estratégico

Solange Tenorio, rectora de la UMCE
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Un reportaje de The Clinic nos trajo a colación una realidad sistemática de los últimos años: la masiva salida de docentes de las salas de clases. El reportaje decía que 9 mil docentes dejaron las aulas en dos años, evidenciando una crisis pedagógica que hemos venido advirtiendo hace tiempo y que no ha sido abordada con profundidad y urgencia: cada vez ingresan menos estudiantes a estos programas universitarios, a la vez que más docentes se ven “motivados” a dejar el aula.

Este fenómeno responde a múltiples factores, como la baja valoración social y económica de la profesión, el deterioro de la convivencia en las escuelas y el aumento de la violencia escolar, la sobrecarga administrativa y asfixia burocrática, y la limitada capacidad de las políticas públicas de acompañar el ingreso de educadores a las aulas y fomentar su desarrollo profesional, dificultando la retención de quienes logran formarse. 

Esta realidad no solo afecta a la docencia, sino que también perjudica a las y los estudiantes y, por consecuencia, amenaza a todo el país y su futuro. Es un hecho advertido transversalmente, y ha llegado el momento de hacernos cargo. Porque, como decía Gabriela Mistral, el futuro de los niños siempre es hoy. Mañana será tarde.

El Gobierno, el Congreso y las autoridades debemos trabajar para enfrentar este problema, y desde la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) proponemos que unplan de revalorización de las pedagogías debe tener al menos cuatro elementos.

Primero, tiene que existir un sistema robusto de mentorías y tutorías, que permita enfrentar lainserción laboral y los primeros conflictos en el aula. Recortar el Sistema de Inducción y Mentorías creado por la Ley 20.903 no es el camino, sino que debemos robustecerlo. Segundo, debemos desburocratizar las escuelas, usando tecnologías como la inteligencia artificial para mejorar la gestión administrativa y permitir que docentes destinen su tiempo a la enseñanza y no a rendir cuentas.

Tercero, debemos fortalecer la estrategia de convivencia escolar y comunitaria, con duplas psicosociales y más orientadores, y la creación de redes interdisciplinarias en las zonas de mayor vulnerabilidad social. Y cuarto, tenemos que repensar los incentivos para la docencia, para la atracción a las pedagogías y para retener o traer de vuelta a los miles de profesionales que abandonaron el aula, ofreciendo incentivos y planes de actualización pedagógica permanentes.

Potenciar las pedagogías es un desafío estratégico y urgente. La educación es el principal camino para el desarrollo humano y progreso cultural y productivo de Chile. La respuesta a este desafío depende de la construcción de un sistema que afiance la formación, el profesionalismo y el desarrollo profesional docente. Como UMCE, universidad históricamente comprometida con la formación docente, reiteramos nuestra plena disposición a aportar en esta tarea.

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