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Carpa histórica de Recoleta
Fotos: Recoleta.

Ciudad

12 de Junio de 2026

La historia de la mujer que vivió 23 años en una carpa en Recoleta tras ser víctima de estafa por Eurolatina: retiraron la instalación que usó como protesta

La Municipalidad de Recoleta retiró la carpa en la que por 23 años se instaló Ana Vidal, quien protestó por años para recuperar su casa, luego de ser una de las muchas víctimas de la estafa financiera de la empresa Eurolatina a fines de los 90. Por años, la vecina de Recoleta instaló pancartas de protesta, y si bien no pernoctaba en la estructura, ahí guardaba sus pertenencias y mantenía a sus mascotas. Según el municipio, su causa y su figura se transformaron en símbolo dentro del sector.

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La Municipalidad de Recoleta cerró un capítulo en la historia de la comuna, luego de concretar el retiro de una estructura que estuvo por 23 años instalada en la calle Descartes con Federico Engels. Se trataba de la carpa en la cual, por más de dos décadas, se instaló Ana Vidal, una vecina de la zona que mantuvo una protesta tras ser víctima de la financiera Eurolatina a fines de los 90 y principios de los 2000.

Su caso, descrito por la municipalidad como una historia de lucha, se remonta al año 2003. Vidal fue parte de los cientos de casos de afectados por la empresa. Esta implementó un mecanismo que otorgaba créditos hipotecarios a familias de bajos recursos, y luego las despojaba de sus hogares cobrando cláusulas abusivas.

Así, la vecina afectada, luego de atrasarse cuatro días en un pago de una cuota que ascendía a $3 millones de pesos, perdió la propiedad que había adquirido mediante ese crédito terminó siendo rematada. A modo de protesta, Ana Vidal instaló una carpa afuera de esa casa. Ahí dejó sus pertenencias y sus 16 mascotas, mientras vivía de allegada en otro domicilio de la comuna, pero que visitaba su carpa con frecuencia.

De acuerdo a lo que expone Recoleta, su figura y su lucha fueron aceptadas por la comunidad. Así, la carpa en la calle Descartes se convirtió en una suerte de símbolo en la comuna, y se normalizó la imagen de la estructura instalada en la calle. Si bien estuvo más de dos décadas en la instalación, los registros más antiguos de su carpa son de 2012. A través de Google Street Views, se ven imágenes de las carpas que Ana Vidal instaló en la calle con diferentes consignas de protesta. “Estafados x Eurolatina”; “Eurolatina roba a los pobres”; “18 años esperando justicia”, se lee entre carteles.

“Estamos recuperando un espacio público para la comunidad, respondiendo también a una demanda de las vecinas y vecinos del sector. Pero al mismo tiempo estamos cerrando una historia profundamente dolorosa. Detrás de esta ocupación había una mujer que pasó más de 23 años esperando recuperar su casa y que nunca logró concretar ese objetivo”, comenta sobre el alcalde de Recoleta, Fares Jadue.

El presente de Ana Vidal y el retiro de Recoleta

Según conocedores del caso, los dueños actuales de la casa no pusieron trabas a la instalación. De hecho, cuentan, le guardaban algunas cosas dentro de la casa.

Pese a su larga protesta, el caso de Ana Vidal nunca llegó a puerto. A sus 67 años tuvo que abandonar las instalaciones por problemas de salud, ya que no pudo mantenerse en la calle por resguardo sanitario. Así, la histórica carpa de Recoleta quedó en abandono, y ahora la Municipalidad se hizo cargo.

Así quedó la calle sin la carpa, por primera vez despejada en 23 años.

Pese a respaldar su protesta, la administración optó por retirar la estructura para despejar la zona. Previamente recuperaron sus pertenencias, y enviaron a los 16 gatos y perros que tenía a una fundación.

El alcalde Jadue sostiene: “Muchas veces observamos situaciones de ocupación de espacios públicos sin conocer las historias que existen detrás. Este caso nos recuerda que hay personas que cargan durante años con las consecuencias de decisiones, abusos o injusticias que marcaron sus vidas. Hoy despejamos la vía pública, pero también recordamos una historia que nunca debió ocurrir“.

Ahora, se concretó oficialmente el desalojo de la carpa, que dejó diferentes emociones en Recoleta: por un lado, celebran la recuperación de un espacio público, pero por otro, pusieron fin a una protesta de años, que nunca logró su cometido.

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