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Una cámara encendida en el camarín: la arremetida judicial de O’Higgins contra su exfotógrafo por supuestas grabaciones a juveniles

Una querella presentada por O'Higgins revela que dos jugadores de una categoría formativa encontraron una cámara encendida y orientada hacia las duchas y el sector donde se cambiaban de ropa. La acción judicial apunta al entonces fotógrafo oficial del club, quien reconoció que el dispositivo era suyo y posteriormente renunció a la institución. Entre los afectados hay menores de edad y la Fiscalía deberá determinar si existieron registros audiovisuales y si se cometieron delitos contra la privacidad de los jóvenes deportistas.

Por Antonio Valencia y Sebastián Palma 12 de Junio de 2026
O'Higgins
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El comunicado apareció durante la tarde de este jueves.

En cuatro párrafos, O’Higgins informó a sus hinchas, a los apoderados de sus divisiones inferiores y a la comunidad futbolística que había decidido presentar una querella criminal luego de detectar una “grave invasión a la privacidad” en el camarín de una de sus categorías formativas.

La declaración hablaba de una investigación interna, de una persona que ya no pertenecía a la institución y de la necesidad de proteger a los jóvenes involucrados.

Pero detrás de esas líneas existía una historia más extensa. Una historia que ya forma parte de una acción judicial y cuyos detalles quedaron contenidos en una querella presentada por O’Higgins SADP ante el Juzgado de Garantía de Rengo.

Según esa acción judicial, todo comenzó durante la tarde del sábado 5 de junio en el Centro Deportivo Monasterio, el complejo donde entrenan las series menores del club, ubicado en la comuna de Requínoa.

Ese día se disputó un partido válido por las competencias juveniles del fútbol chileno. Finalizado el encuentro, los jugadores –entre ellos algunos menores de edad– se dirigieron a los camarines para ducharse, cambiarse de ropa y retirarse junto a sus familias.

Fue entonces cuando ocurrió algo que alteró por completo la rutina de la jornada.

De acuerdo con el escrito, dos jugadores encontraron una cámara encendida al interior del vestuario. Según el documento, el dispositivo estaba orientado hacia el sector de las duchas y hacia la zona donde los futbolistas se cambiaban de ropa.

Sorprendidos por el hallazgo, los jóvenes tomaron la cámara y la entregaron de inmediato a los encargados de las divisiones inferiores. La primera reacción fue pensar que podía tratarse de una broma.

Uno de los encargados técnicos del fútbol formativo de O’Higgins, tomó contacto con integrantes de la delegación visitante para consultar si el dispositivo pertenecía a algún jugador o miembro del cuerpo técnico rival. La respuesta fue negativa.

Nadie reconocía la cámara.

Los mensajes

Mientras los encargados del club intentaban averiguar qué había ocurrido, comenzaron a aparecer nuevos antecedentes.Según relata la querella, algunos futbolistas comentaron que habían recibido mensajes a través de Instagram de D.R.B.S, fotógrafo oficial de la institución.

En esas conversaciones, según la acción judicial, preguntaba si alguien había visto una cámara y quién la tenía en su poder. La situación llamó la atención de los dirigentes porque, de acuerdo con el relato contenido en la presentación judicial, los mensajes habrían sido enviados mediante el llamado “modo efímero” de Instagram, una modalidad que elimina automáticamente las conversaciones después de ser vistas.

La información llegó a conocimiento de la administración del club y derivó en la activación de los protocolos internos contemplados para situaciones de esta naturaleza. La investigación quedó a cargo de un comité integrado por Fernando Vergara y la encargada administrativa de Recursos Humanos de la institución.

Durante los días siguientes realizaron entrevistas a distintos jugadores y trabajadores del complejo deportivo. Los testimonios recopilados aparecen resumidos en la querella. Según esos relatos, ninguno de los jóvenes entrevistados reconoció haber sabido previamente de la existencia de la cámara ni haber participado en su instalación.

La acción judicial también sostiene que varios de los entrevistados coincidieron en un punto. Varios de los involucrados recordaban haber visto al fotógrafo ingresar al camarín antes de que la cámara fuera encontrada.

Un utilero declaró que Blanco le había solicitado las llaves del vestuario poco antes del hallazgo. Según su versión, el fotógrafo le explicó que necesitaba ingresar para buscar o utilizar un cargador eléctrico. Otro de los testimonios incluidos en la querella señala que, después de que la cámara ya había sido descubierta y entregada a los entrenadores, el fotógrafo insistió varias veces en ingresar nuevamente al recinto.

La reunión

Con esos antecedentes sobre la mesa, el club decidió citar al trabajador para pedir explicaciones. La reunión se realizó en dependencias de la institución y participaron ejecutivos y representantes legales de O’Higgins. Lo que ocurrió en ese encuentro constituye uno de los elementos centrales de la querella.

Según la versión presentada por el club ante la justicia, Blanco reconoció que la cámara era de su propiedad. Acto seguido, presentó su renuncia.

La acción judicial sostiene que el entonces fotógrafo calificó lo ocurrido como “un error imperdonable” antes de abandonar las dependencias de la institución. A partir de ese momento, O’Higgins resolvió judicializar el caso.

En la querella, el club solicita investigar eventuales delitos contemplados en los artículos 161 A y 161 C del Código Penal, normas que sancionan la captación no autorizada de imágenes o registros en espacios privados y la obtención de imágenes de carácter íntimo sin consentimiento.

La institución sostiene que la gravedad de los hechos se ve incrementada porque los afectados corresponden a futbolistas pertenecientes a categorías formativas, algunos de ellos menores de edad.

Por ahora, una de las interrogantes centrales sigue sin respuesta, más aún considerando que el fotógrafo llevaba años en la institución y registraba a distintas categorías, incluyendo el primer equipo.

The Clinic contactó al fotografo denunciado quien prefirió no entregar declaraciones para este artículo.

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