Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Reportajes

Lo que estudio lo hace una IA: la ansiedad de escolares y universitarios ante el avance de la inteligencia artificial y sus efectos en la empleabilidad

El avance acelerado de la inteligencia artificial genera inquietud en estudiantes y profesionales en torno a la empleabilidad de distintas disciplinas y el valor de ciertas carreras en un mundo donde tu trabajo lo puede realizar ChatGPT. Frente a ello, colegios y universidades buscan preparar a las nuevas generaciones para un mercado laboral en transformación.

Por C. Mardones, C. Bolognesi y M. Mathieu 13 de Junio de 2026
Foto: Alejandra Acosta.
Compartir

“Las personas han dejado de encontrar importante al diseñador gráfico y creen que pueden hacerlo todo con inteligencia artificial”, relata Inés Porzio, estudiante de segundo año de diseño gráfico. 

La joven cuenta que, a pesar de aún no haber egresado de la carrera, entre sus compañeros ya se han dado cuenta de que herramientas como ChatGPT, Claude o Gemini han terminado por desvalorizar su futura profesión. 

Al recorrer Santiago, la estudiante ha comenzado a notar un fenómeno que no ocurría años atrás: cómo la inteligencia artificial empieza a ocupar parte importante del espacio público y reemplazando su futuro trabajo. 

“En las calles, uno como diseñadora nota los afiches creados con IA. Obvio que eso cuestiona el rol del diseñador, pero también motiva a querer mejorar uno mismo para ganarle a la IA”, cuenta. 

“Como diseñador, uno escucha mucho ´con IA lo hago mucho más rápido´. Entonces, eso sí es algo que preocupa, es un miedo. Ya no es necesario tener una persona pensando durante una semana una idea o tratando de desarrollar un proyecto. O sea, con la IA se hace en dos horas”. 

Pero, asegura, hay una parte esencial de su trabajo que una inteligencia artificial no será capaz de ocupar: la comunicación con los clientes para entender sus necesidades y equipos de proyectos. “No hay que desvalidar a un diseñador solo porque la IA lo puede hacer más rápido, porque hay todo un proceso de creatividad que se realiza antes y que implica la relación humano a humano. Uno tiene que hablar con las personas, ver qué sienten”, explica. 

La preocupación que existe hoy por la IA es algo que el cine adelantaba hace décadas, con tramas de máquinas capaces de igualar, o incluso superar el trabajo humano. 

La IA era representada, por lo menos en el cine, como un robot no muy distinto a los humanos. Como lo fue María en “Metrópolis” o un computador que comienza a tomar sus propias decisiones como en “2001: A Space Odyssey“. 

Lo mismo sucede en “Blade Runner“, donde solo el ojo experto de Rick Deckard podía reconocer a un replicante de un verdadero ser humano. Al igual que en la película, con robots idénticos a los seres humanos, fuera de la ciencia ficción la IA no está lejos de camuflarse como uno. Es más ¿Qué podría distinguir que este artículo fue o no escrito por una Inteligencia Artificial si no se advierte al lector de aquello?

Es esa preocupación la que rodea principalmente a estudiantes de estas carreras, pero ahora también a quienes cursan la Educación Media, dado que deben elegir una profesión que no sea reemplazable por la inteligencia artificial. 

Son varias las disciplinas que enfrentan cuestionamientos sobre su empleabilidad debido al uso de la IA, tales como diseño gráfico o aquellas relacionadas con la automatización de datos. Es este panorama el que obliga a universidades y a estudiantes a prepararse para un mercado laboral más competitivo. Ahora no tan solo con otros seres humanos, sino también con la IA. 

“Los niños no le tienen miedo a la inteligencia artificial, son los adultos”

Si bien hay personas que pueden pensar que los estudiantes secundarios pueden estar aún más estresados por culpa de la IA al momento de elegir una carrera, el escenario parece ser distinto. Los postulantes a la Educación Superior parecen estar más interesados en la empleabilidad de sus elecciones.

La directora del Colegio Trebulco, Annemarie Hartwig, comenta que los terceros y cuartos medios “están más preocupados en rendir una buena PAES, que en que la carrera que ellos tienen de alguna forma ya elegida vaya a quedar obsoleta. ¿Por qué? Porque ellos también tienen como herramienta la inteligencia artificial, entonces no es como los adultos hoy día, que sienten que la inteligencia artificial es un enemigo. Ellos más bien la sienten como un aliado“.

“Hay muchos colegios hoy día que están usando con sus alumnos inteligencia artificial de forma cerrada, no abriéndolo completamente, pero para que la información que estén investigando los niños sea información segura. No trabajan con chatGPT, por ejemplo. Entonces, los niños no le tienen miedo a la inteligencia artificial, son los adultos. Mayormente los que están ahora en la universidad, y yo diría que la gente que ya salió de la universidad que se siente amenazada por este boom de la inteligencia artificial, porque no la manejan”, plantea.

Reflejo de eso es lo que siente Sofía. Es publicista y trabaja para una agencia hace un año, y si bien no siente que su trabajo peligre en este instante, el tema de la IA y el inminente riesgo que implica para su profesión es un tema que se ha instalado con fuerza. 

“Hoy día la IA te permite escribir textos, generar gráficas, bajar conceptos para armar campaña. Entonces es inevitable preguntarse qué va a pasar con algunos roles que son tan tradicionales dentro de la industria y que muchas veces se utilizan grandes equipos de trabajo para hacerlo y hoy en día lo estamos viendo solo a través de una inteligencia artificial”, relata la publicista. 

Un miedo constante en su rubro es que “se empiecen a reducir los equipos de trabajo porque muchas veces con la IA uno puede hacer tareas mucho más rápidas”. 

Precisamente, por ejemplo, se criticó arduamente en redes sociales una reciente publicación en Instagram del Gobierno y el Ministerio de Medio Ambiente que fue hecha con Inteligencia Artificial.

La diferencia, menciona Sofía, es que con el contenido hecho con IA “vamos perdiendo un poco lo que es la originalidad, entonces al final las campañas pueden terminar siendo muy similares unas de las otras”.

Con todo, narra que “existe el susto de que se desvalorice un poco el trabajo del publicista, porque ahora existe la posibilidad de que cualquiera pueda hacer publicidad cuando es un trabajo que requiere tiempo, que requiere cariño. Que de alguna manera también se requiere de cabezas para pensar, y que también incluye todo un trabajo de no solamente un día”.

El desafío de los colegios y los esfuerzos por entrenar a los escolares en el uso de inteligencia artificial

Para enfrentar este fenómeno, Hartwig defiende que se debería enseñar a los alumnos el uso de la IA como una herramienta, por ejemplo, para crear buenos prompts.

“Porque al final eso es lo que hace la diferencia en la respuesta que tú tienes. Después que aprendan también a hacer los chequeos del trabajo. Entonces, en el trabajo de investigación, sobre todo, es súper práctico usar cosas cerradas y con niños tan chicos como cuarto básico”, explica la directora.

Así también el director del Liceo Augusto D’Halmar, Pedro Castillo, coincide que los estudiantes no sienten temor con respecto a la IA y que sus inquietudes respecto al futuro tienen que ver más bien con la saturación de algunas carreras. 

Lo que más les preocupa a los chiquillos es buscar carreras que no estén saturadas en cuanto al egreso. El otro día hablábamos de las carreras de salud, por ejemplo, carreras como estudiar para ser matrona, por ejemplo. Muchas universidades dan la carrera, pero el tema del trabajo es bien reducido. En psicología también”, comenta Castillo. 

En esa línea es que el director menciona que “también se orienta a los chicos en términos de carreras obviamente con una perspectiva de futuro. También están las tecnologías, las ingenierías también todavía mantienen un ingreso a las universidades que les permite después algún puesto de trabajo”. 

Cómo las carreras y la educación superior se están adecuando al uso de la IA

Según un estudio realizado por la Universidad de Chile en 2025, un 81% de sus estudiantes de primer año utilizó la IA para solucionar dudas de materias en específico. Respecto al nivel de acuerdo con el uso de herramientas de IA, los estudiantes estuvieron mayoritariamente a favor en cuatro de cinco situaciones planteadas. Esto es: actividades recreativas o de uso personal (78%), buscar información o material de un tópico (74%), como tutor personal para estudiar o resolver dudas (67%) y para resumir material de estudio (65%). 

Ante este escenario, varias casas de estudio decidieron incorporar parámetros para su uso, entre ellas la Universidad Adolfo Ibáñez. Soledad Arellano, vicerrectora académica de la UAI, explica que desde el año pasado cuentan con una política que establece los principios que deben guiar el uso de la IA al interior del plantel. 

Arellano destaca que “estar preparados para un mundo con IA, también implica formarlos para un mundo con más incertidumbre y por lo mismo, entregarles herramientas para que puedan transformar esa incertidumbre en oportunidades. Esto lo estamos abordando a través del fortalecimiento de nuestro modelo educativo, donde el programa en artes liberales cumple un rol crucial. La inteligencia artificial tiene el potencial de apoyar el aprendizaje de los estudiantes. Por ejemplo, a través de la entrega de feedback 24/7 y de ejercicios personalizados”. 

“No somos ingenuos, y estamos conscientes de que a veces los estudiantes utilizan la IA de manera que sustituye su aprendizaje. Para enfrentar esto, hemos preparado una Guía de Uso Responsable y Ético de la Inteligencia Artificial para estudiantes UAI, cuyo principal objetivo es que aprendan a usar la IA como aliada de su proceso de aprendizaje y no como un sustituto de su esfuerzo y creatividad. La guía incluye un ‘semáforo’ que esperamos que nuestros profesores utilicen para indicar el uso permitido de IA en las distintas actividades de cada curso”, añade.

La subsecretaria de Educación Superior, Fernanda Valdés explica que ante este fenómeno “hay instituciones que están actualizando o innovando su oferta, y están transformando sus carreras para que, además de la preparación estrictamente disciplinar, incluyan una formación integral centrada en las habilidades del siglo XXI”.

“Esto incorpora el uso de herramientas digitales, trabajo en equipo y ciudadanía; competencias que preparan a los estudiantes para enfrentarse a un mundo más incierto y con nuevas exigencias, dándoles mayores posibilidades de responder de manera oportuna. Por lo mismo, nuestro foco está en dialogar con las instituciones para velar por que esta tecnología sea una herramienta al servicio de la formación, y no un reemplazo de las personas”, añade la subsecretaria.

Así también los espacios laborales y los cargos de los profesionales se van rediseñando para integrar la inteligencia artificial a sus funciones.

El director del programa LegalTech de la Universidad Central, Gonzalo Álvarez, explica que “la IA va desplazando y reconfigurando los perfiles tradicionales. Es decir, aquí lo importante es dar valor a lo estratégicamente relacionado con el campo laboral. Por ejemplo, en materia de abogados ya no es solo el conocimiento puro, sino la estrategia que va detrás. Lo mismo en el campo de la programación, los programadores no desaparecen, lo que desaparece es el perfil básico de programador junior porque eso lo hace la IA de mejor manera”.

En ese sentido, Álvarez llama a revisar el valor estratégico o el valor agregado de una profesión para “repotenciarlo” de la mano con la inteligencia artificial.

“Es importante —para los futuros estudiantes— que tengan en la línea de elección carreras que privilegien el factor humano. Las habilidades blandas como la empatía, la capacidad de negociar, la gestión de la crisis, el liderazgo de equipo y el pensamiento crítico son habilidades muy cotizadas que las IA no pueden hacerlo o lo hacen de un nivel muy deficitario con un margen de error que lo hacen no operativo”, plantea Álvarez.

Por otro lado, el experto apunta a un escenario más amable: la creación de nuevos perfiles profesionales. En esa línea, plantea a los ingenieros de prompts “que si bien no es una profesión propiamente tal, si se incrustan todos los oficios y las profesiones clásicas como abogados, médicos, ingenieros. Es muy importante saber cómo hablarle y tener eficiencia respecto de los modelos de lenguaje y ese punto se incrusta la ingeniería de prompts”. 

“También especialista en cumplimiento y ética de la inteligencia Artificial es un nuevo rol en las organizaciones, tanto públicas o privadas, saber cuáles son los límites de la inteligencia Artificial y cómo estas pueden ser utilizadas de manera segura y responsable. También auditores de calidad de los modelos de lenguaje”, plantea el especialista.

El punto, explica, es que “el trabajo que se está haciendo es un trabajo sin errores, sin alucinaciones o con un mapa de riesgo por lo menos moderado o conocido por el empleador, por el usuario o por la organización”.

El riesgo de la dependencia exceseiva: el adiós al sueño del pensamiento crítico

Si bien hay consenso en torno a que se debe utilizar como una herramienta la inteligencia artificial y por ende integrarla a las profesiones o trabajos, existe un riesgo no menor con la irrupción de la IA: quienes van a un extremo y la utilizan en exceso.

El estudio “Sesgos en la IA y educación superior. Tipologías, impactos y mitigación para la formación universitaria de calidad”, publicado en la Revista de estudios y experiencias en educación, plantea que una de sus principales desventajas de ChatGPT es su dependencia excesiva.

Según el estudio, puede tener “efectos adversos en el desarrollo de habilidades críticas e independientes. Sobre todo, a la eventual disminución de la capacidad de cuestionar la información y desarrollar habilidades de investigación autónoma”. 

Es la muerte del pensamiento crítico lo que preocupa a varios expertos. Entre ellos, Roberto Mayor, el primer investigador chileno en formar parte de la Royal Society, quien apuntó que si bien el uso de la IA tiene beneficios, también hay que tener ciertos cuidados porque —a su juicio— puede disminuir la creatividad en los jóvenes estudiantes. 

“La historia de la ciencia está llena de descubrimientos inútiles que son los que han transformado el mundo. No son estas cosas aplicadas que uno puede ver realmente el efecto en dos, diez años más. La transformación que el mundo ha hecho, la ciencia cómo ha transformado el mundo, son a través de descubrimientos inútiles“, planteó en una entrevista a comienzos de mes. Con respecto a ese descubrir por casualidad, algunos de los hallazgos más destacados están la Penicilina, el horno microondas y los rayos X entre una larga lista. 

Notas relacionadas