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Personas en situación de autopista: 648 personas duermen en dos autopistas de Santiago, un refugio donde el riesgo es morir atropellado

Lejos de las plazas y de los puentes, cientos de personas en situación de calle han instalado sus rucos junto a las autopistas de Santiago. Buscan escapar de la violencia, los robos, las bandas criminales y los desalojos que enfrentaban en otros espacios, aunque eso implique vivir a metros de vehículos que circulan a alta velocidad. Solo en la Autopista Central y la Costanera Norte se contabilizaron 648 personas pernoctando durante 2025, mientras que en 2023 diez personas en situación de calle murieron atropelladas. The Clinic recorrió estos asentamientos y conversó con quienes eligieron arriesgar su vida en estos "refugios" urbanos.

Por 13 de Junio de 2026
Fotos: Felipe Figueroa / The Clinic
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“Esto es como vivir en Chernóbil”, relata Jesús M. (40), mientras apunta hacia el lugar donde instaló su ruco, un sector aislado rodeado de cenizas y basura. Vive en situación de calle desde hace cinco años, luego de que su esposa y su hija lo echaran de la casa por su adicción a las drogas.

Hace un año, decidió asentarse junto a la autopista, específicamente en el Acceso Sur a Santiago. Aunque se siente más solo que cuando vivía en plazas y parques, asegura que allí tiene algo que valora más: nadie lo molesta, le desarma su ruco, ni lo obliga a abandonar el lugar.

Al lado de Jesús se instalaron tres rucos más. Algunas de las personas que viven ahí, por la droga que consumen, se ponen violentos a veces, pero nada en comparación a la violencia que le tocó enfrentar en las plazas o en el Río Mapocho. “Acá estoy mejor, aunque a veces me despierto con ruidos muy fuertes, he visto atropellos”, cuenta.

El lugar está rodeado de basura: botellas vacías, cenizas de fogones para el frío, ropa y jeringas. Uno de los dedos de Jesús tiene una grave infección. “Me lo mordió un ratón”, cuenta. Muchas veces han llegado fundaciones a ofrecerle ayuda, con ropa y alimentos, pero se ha negado a trasladarse a un albergue, admite.

Vivir junto a una autopista implica soportar temperaturas extremas, ruido constante y el riesgo permanente de presenciar —o sufrir— un atropello. Aun así, para Jesús esos peligros son preferibles a los que enfrentaba cuando dormía en plazas y parques. Cuenta que más de una vez llegó para encontrar su ruco quemado por otras personas en situación de calle o sus pocas pertenencias retiradas durante operativos de desalojo. “Allá son muy violentos, por eso me vine para acá. Estoy más solo, pero duermo un poco más tranquilo”, asegura.

Lo que relata Jesús no es un caso aislado. Karinna Soto, directora de Juntos en la Calle de la Corporación 3xi, explica que en 2024 identificaron cerca de 4.000 personas viviendo en autopistas, puertos y aeropuertos del país. A su juicio, detrás de ese fenómeno hay una búsqueda de seguridad. “Ponerse en una autopista es mucho más seguro que quedarse en un parque. Desde los años 2000 comenzaron a proliferar grupos antisociales que violentan directamente a las personas en situación de calle”, señala.

Han habido muchos accidentes de personas que se instalan alrededor de la autopista, porque se cruzan. Entonces, los atropellos han sido muchos. Ahí hay un costo que obviamente es muy grave de vida humana, pero también un costo de vialidad, de seguridad e incluso de multas para la autopista”, asegura Karinna.

“Últimamente hemos visto un aumento en la cantidad de personas que viven en sectores no habilitados para ello, en viviendas ligeras o también llamados rucos. Y esto es obviamente una mala noticia para esas personas que están viviendo sin las condiciones mínimas de salubridad, pero también es un riesgo para el entorno, porque ha sido bastante demostrado que la proliferación de estos rucos aumenta los riesgos de seguridad que pueden tener, por ejemplo, los vehículos con las encerronas. Y esto, por tanto, facilita el actuar de los criminales que se pueden esconder en estos lugares para luego poder escapar“, explica el experto en seguridad vial, Franco Basso.

En 2025, 648 personas en situación de calle pernoctaban en la Autopista Central y Costanera Norte

La Fundación Cristo Vive, en conjunto con autopistas urbanas como Autopista Central y Costanera Norte, desarrolla un programa para abordar la situación de personas que viven en los bordes de carreteras. “Muchas personas que viven en rucos o sectores cercanos a autopistas están expuestas a condiciones muy duras: inseguridad, aislamiento, problemas de salud, consumo problemático, falta de redes y alta exposición física“, explican desde la Fundación.

En 2025, Fundación Cristo Vive detectó un total de 648 personas en situación de calle que pernoctan en dos autopistas, y los asistió ofreciéndoles hospedería. De ellas, 394 personas se situaban en la Costanera Norte y 254 en la Autopista Central. Aún así, solo 62 egresaron con éxito de los albergues.

Mario (66) ha vivido la mayor parte de su vida en la calle. A excepción de su infancia, que la pasó en un hogar. Al igual que Jesús, decidió hace un año instalarse en una autopista, específicamente en la Ruta 5 con Andrés Bello, por la violencia a la que se veía expuesto al vivir en plazas, con más personas en situación de calle que le pegaban, rompían y robaban sus cosas.

Mario cuenta que trabaja maestreando para comprar su comida, y asegura que no consume droga: “Si no existiera la droga, casi no existiría la situación de calle, porque mucha gente no quiere volver a sus casas porque no lo aguantan”. Mario en cambio, nunca tuvo una casa a la que volver.

Foto: Felipe Figueroa / The Clinic

El vicepresidente de la Asociación de Concesionarios de Obras de Infraestructura Pública (COPSA), Diego Savino asegura que “pensar que todas esas personas delinquen, eso es una mentira y es una falacia. Hay muchas personas de esas que llega ahí porque tiene problemas de adicciones, tienen muchas veces problemas de que le falta una red familiar de contención. Pero, si la persona no se quiere dejar ayudar, es imposible llevar por la fuerza a alguien a un lugar”.

Costanera Norte forma parte de COPSA, en ese sentido, Savino valora el trabajo que han hecho en conjunto con Cristo Vive para enfrentar la situación. “Si la persona logra recuperarse y quiere trabajar, le ofrecemos, dentro de nuestra estructura, un puesto de trabajo”, afirma.

El accidente con riesgo de muerte mayor que hay en carreteras son atropellos. Una persona que está viviendo en situación de calle, normalmente va a intentar cruzar por la autopista, y tiene un riesgo alto de morir atropellado. De un lado, el problema, es morir atropellado él, pero del otro lado, el usuario que va conduciendo por una autopista, que no espera que se le cruce una persona”, explica Savino.

“Las soluciones más populares entre las comunas son los desalojos o retiros de rucos, que no resuelve el problema”

En Chile, para enero de 2025, se encontraban registradas 20.529 personas en el Anexo Calle del Registro Social de Hogares. Los registros administrativos del Ministerio de Desarrollo Social y Familia indican que durante 2023 se atendieron 56.738 personas distintas a través de servicios especializados para esta población.

Las soluciones más populares entre las comunas son los desalojos o retiros de rucos, que no resuelve el problema. Sólo en la Región Metropolitana se estima que se gastan 4 mil millones anuales. Con estos recursos, en 4 años, se podrían construir 12 CESFAM o 200 viviendas sociales o 20 jardines infantiles para la región. Sin embargo, hay algunas comunas del país que han desarrollado modelos de coordinación interna y en alianza con las redes locales que disminuyen estas acciones redestinando esos recursos a apoyos sociales, salud, empleo y vivienda”, expone la Fundación Paz Ciudadana y Juntos en la Calle.

Desde la Autopista Central, expresan que “la circulación de personas en situación de calle en sectores próximos a la ruta que son destinados exclusivamente al tránsito vehicular de alta velocidad, llevó a que en 2023 se registraran 18 atropellos asociados a personas en situación de calle al interior de la autopista, de los cuales 10 tuvieron consecuencias fatales“.

“Como Autopista Central, estamos convencidos de que esta problemática de las personas en situación de calle requiere un abordaje 360°, donde la disminución de accidentes y la intervención social van de la mano. Frente a esta realidad, y en coordinación con las autoridades competentes, desde 2024 desarrollamos junto a la Fundación Cristo Vive el programa Hospedería Integral”, agregan.

Foto: Felipe Figueroa / The Clinic

“Vemos con preocupación la presencia de rucos en sectores de la autopista”, expresa Ruta del Maipo, la concesionaria de la autopista donde vive Jesús. “Se trata de una situación compleja que combina dimensiones sociales, de seguridad y de uso adecuado de la infraestructura vial. Para nuestra concesionaria, la seguridad de los usuarios, de las personas que se encuentran en el entorno de la ruta y de nuestros trabajadores es una prioridad permanente”, expresan.

“Es una realidad que se observa en diversos puntos de la red vial urbana e interurbana del país y que demanda soluciones integrales y sostenidas en el tiempo. En ese contexto, mantenemos una coordinación permanente con municipalidades, Carabineros y los organismos competentes para reportar estas situaciones y colaborar en las acciones que permitan resguardar la seguridad de las personas y el adecuado funcionamiento de la infraestructura vial”, agregan.


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