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16 de Junio de 2026

Cruz de navajas en Madrid: Fiscalía española pide 22 años para hombre con discapacidad acusado de asesinar a académico chileno en un bar del barrio Latina en 2023

A casi tres años del crimen que le costó la vida al profesor chileno Sebastián Bello, la Fiscalía española solicitó 22 años de cárcel para Daniel Ávila, el hombre acusado de apuñalarlo en un bar de Madrid. Mientras la acusación sostiene que se trató de un asesinato con alevosía, la defensa argumenta que el imputado actuó en medio de una crisis psicológica y que la puñalada fue producto de un "movimiento impulsivo".

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En Madrid hacía frío. Faltaban apenas dos días para Navidad y en el bar The Batan & Co, en el distrito de Latina, las mesas estaban ocupadas por clientes que bebían cerveza y engullían tapas.

Entre ellos estaba Sebastián Bello. Tenía 35 años, era fonoaudiólogo, académico de la Universidad de Valparaíso y desde 2019 cursaba un doctorado en Londres. Había viajado a la capital española junto a su pareja, una mujer española con la que mantenía una relación desde hacía cuatro años. El viaje estaba llegando a su fin. Le quedaban apenas dos meses para terminar sus estudios y al día siguiente ambos abordarían un vuelo rumbo a Chile para pasar la Navidad con la familia de Bello. Ella lo esperaba en el hotel, él cargaba su celular mientras bebía.

En otro extremo del bar estaba Daniel Ávila B, con una navaja entre sus ropas. Tenía 47 años, una discapacidad física reconocida del 43%, según informó el medio español 20 minutos, y había llegado al local acompañado de otra persona y algunos comensales lo oyeron quejarse de que se había quedado sin trabajo.

No conocía a Sebastián Bello. Nunca había escuchado su nombre. Bello tampoco sabía quién era él. Eran dos desconocidos compartiendo el mismo espacio un bar de barrio, atendido amablemente por su nombre y ampliamente valorado por sus clientes.

Ambos hombres quedarían unidos para siempre. Cruz de navajas en Madrid. Uno moriría desangrado tras recibir una puñalada en el cuello. Las sangres tiñeron de malva el piso. El otro terminaría detenido y, casi tres años después, enfrenta una petición de 22 años de cárcel por parte de la Fiscalía española.

Según la versión de la Fiscalía española, Sebastián Bello se encontraba en estado de ebriedad cuando se produjo el encuentro con Ávila. El acusado le habría pedido que se alejara y, al no obtener respuesta, extrajo una navaja y le propinó una puñalada en el lado izquierdo del cuello. La herida provocó una hemorragia masiva que derivó en un infarto y una parada cardiorrespiratoria. Bello fue trasladado al Hospital Clínico San Carlos, donde murió dos días después.

La defensa de Ávila, sin embargo, sostiene una versión distinta. Su abogada afirma que previamente se había generado una situación tensa al interior del local porque Bello habría acosado sexualmente a una mujer por la que el acusado sentía interés. Según esa tesis, además, el chileno le habría dirigido insultos.

La tesis de la defensa: una discapacidad psíquica y un “movimiento impulsivo” en Madrid

Según expuso la abogada de Ávila ante la justicia española, la agresión ocurrió después de una serie de episodios que habrían generado una situación de creciente tensión dentro del bar de Madrid.

Fue en ese contexto que la defensa planteó uno de los argumentos más llamativos del caso. La puñalada, sostuvo, no habría sido producto de una decisión fría o planificada, sino de un “movimiento impulsivo” desencadenado por la tensión del momento. En otras palabras, la agresión habría sido una reacción inmediata frente a una situación que el acusado percibía como hostil y degradante.

La estrategia de la defensa no se limita a reconstruir lo ocurrido aquella noche. También busca explicar quién era Ávila antes del crimen. Su abogada sostuvo que el hombre acostumbraba portar la navaja no con fines ofensivos, sino como una “arma coactiva” destinada a protegerse. Según argumentó, debido a su discapacidad habría sido víctima frecuente de burlas, humillaciones y agresiones por parte de terceros.

La letrada añadió además que el acusado padecía un trastorno ansioso-depresivo que, combinado con los acontecimientos ocurridos en el bar, habría derivado en un estado de “despersonalización”. Bajo esa condición, afirmó, Ávila habría perdido momentáneamente la conciencia de sus actos y la capacidad de comprender plenamente las consecuencias de lo que estaba haciendo.

Ese planteamiento choca frontalmente con la tesis de la Fiscalía española. Para la acusación, no existen circunstancias atenuantes que modifiquen la responsabilidad penal del acusado y los antecedentes reunidos durante la investigación permiten sostener que se trató de un asesinato cometido con alevosía.

Por esa razón, el Ministerio Público español solicita una condena de 22 años de prisión. Además, pidió que Ávila indemnice con 300 mil euros a los familiares de Sebastián Bello, cuya muerte conmocionó tanto a la comunidad chilena en España como al mundo académico en Chile.

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