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Volkswagen Escarabajo historia

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22 de Junio de 2026

Volkswagen Escarabajo: aniversario de un contrato que cambió la industria

El Volkswagen Escarabajo es el automóvil que más tiempo se mantuvo en producción bajo un mismo diseño en la historia moderna: 65 años ininterrumpidos, 21,5 millones de unidades fabricadas entre 1938 y 2003, y una trayectoria que comenzó con la firma de un contrato en Berlín, el 22 de junio de 1934.

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Hay fechas que parecen administrativas hasta que el tiempo les da otro significado. El 22 de junio de 1934, la Asociación de la Industria Alemana del Automóvil y Ferdinand Porsche firmaron el contrato para crear el Volkswagen, es decir, el “auto del pueblo” en alemán. El encargo era preciso y casi imposible: un vehículo capaz de transportar a una familia, alcanzar los 100 km/h, valer menos de 1.000 marcos y funcionar sin mayores contratiempos en los caminos europeos de la época.

Porsche debía desarrollar el Volkswagen y presentar el primer prototipo dentro de diez meses. Era un plazo que hoy calificaríamos de absurdo para cualquier programa de ingeniería automotriz. Sin embargo, el primer prototipo en condiciones de rodar estuvo listo el 5 de febrero de 1936. A esos vehículos de desarrollo se los denominó KdF-Wagen, siglas de Kraft durch Freude, la expresión que en alemán se traduce como “fuerza por medio de alegría”, nombre de la organización nazi que administró el proyecto.

Noventa y dos años después de esa firma, el 22 de junio se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Volkswagen Escarabajo. La iniciativa partió de Alexander Gromow, presidente del Club VW de Brasil, y se hizo efectiva en 1995. Lo que comenzó como una efeméride de coleccionistas derivó en encuentros masivos en los cinco continentes, incluyendo Chile, donde organizaciones como el Club Beetlefriends organizan reuniones anuales en torno a la fecha.

El auto que no debía sobrevivir a la guerra

La producción planificada del Tipo 1 no llegó a materializarse antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1939, la planta de Wolfsburg se reenfocó en la producción armamentística, y hasta el final del conflicto solo 630 unidades del modelo habían salido del complejo de Volkswagen.

Lo que ocurrió después desafía cualquier pronóstico industrial. El 27 de diciembre de 1945, bajo la administración fiduciaria del Gobierno Militar Británico, se inició la producción en serie del Volkswagen Tipo 1. Los primeros mil vehículos por mes se fabricaron con escasez de materiales y personal. No era un arranque glamoroso. Era, en términos estrictos, un acto de reconstrucción.

Lo paradójico es que el automóvil concebido como símbolo de un régimen se convirtió en símbolo de la recuperación de posguerra. Su precio contenido en plena recuperación económica lo convirtió en un superventas. Para 1951, ya se exportaba a 29 países. De hecho, a Chile llegó un año antes, donde según su primer representante oficial fue la compañía Chilean Autos, empresa que había sido fundada años antes por el boliviano Juan Sallé. Su primer local de ventas estuvo en Av. Bernardo O’Higgins 1598, según se cita en el libro “Huellas y Destinos, 120 años del automóvil en Chile”.

¿Cómo un auto alemán se volvió ícono de la contracultura?

El giro cultural más improbable en la historia del Escarabajo ocurrió en los años sesenta. En esa década, el VW Tipo 1 se convirtió en un ícono del movimiento hippie, que estaba en contra del consumismo indiscriminado. Este asequible modelo era el modo ideal para moverse sin hacer gala de lujos innecesarios.

Fue una apropiación que ningún departamento de marketing pudo haber planificado. El auto del pueblo alemán de preguerra pasó a representar exactamente lo contrario del poder establecido. En Chile, fue el primer auto de muchos, y donde más de alguno aprendió a manejar. Los más osados lo convirtieron incluso en limusinas de eventos y matrimonios.

El diseño tuvo algo que ver con esa longevidad cultural. Su imagen quedó inmortalizada: dos puertas, pasos de rueda abombados, un gran capó hasta la defensa delantera, faros delanteros circulares, formas redondeadas. Una imagen atemporal que hoy continúa siendo atractiva. Apareció en la portada de Abbey Road de The Beatles, protagonizó la saga cinematográfica de Herbie y fue referencia visual en innumerables obras de arte pop.

El récord que nadie esperaba

El 17 de febrero de 1972, el Volkswagen Escarabajo le arrebató al Ford Modelo T el récord de automóvil más producido de la historia, al superar las 15.007.034 unidades fabricadas. Era un hito que pocos habrían pronosticado para un vehículo con motor trasero, refrigerado por aire y sin mayores actualizaciones estructurales en décadas.

En Alemania dejó de fabricarse en 1978, tras haber vendido más de seis millones de unidades en ese país, cuando el Volkswagen Golf asumió el relevo. Pero la historia no terminó ahí. México sostuvo la producción de manera ininterrumpida durante casi cuatro décadas adicionales. El 30 de julio de 2003 se fabricó el último Volkswagen Beetle en Puebla, acumulando un total de 21.529.464 unidades producidas desde 1938, lo que lo coloca como el cuarto vehículo más vendido de la historia.

Esa unidad final fue adornada con la bandera de México hecha con flores. Una imagen que resume bien la trayectoria del Escarabajo: un automóvil que encontró su destino lejos de donde nació.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se celebra el Día Internacional del Volkswagen Escarabajo el 22 de junio?
El 22 de junio de 1934 se firmó el contrato entre la Asociación de la Industria Automotriz Alemana y Ferdinand Porsche para el desarrollo del “Auto del Pueblo” alemán. Esa fecha fue elegida para la efeméride, que se instituyó en 1995 por iniciativa del Club VW de Brasil.

¿Cuántas unidades del Volkswagen Escarabajo se fabricaron en total?
El Escarabajo acumuló 21.529.464 unidades producidas a nivel mundial desde 1938 hasta 2003, convirtiéndose en el cuarto vehículo más vendido de la historia.

¿Cuándo llegó el Volkswagen Escarabajo a Chile?
El Escarabajo llegó a Chile en 1951 y fue comercializado durante décadas, según consigna La Tercera. En el país existe una comunidad activa de coleccionistas en torno a organizaciones como el Club Beetlefriends Chile.

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