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27 de Julio de 2026El fin del Citroën 2CV: el día en que la austeridad sobre ruedas cedió ante la modernidad
El fin del Citroën 2CV se concretó a las 16:30 horas del 27 de julio de 1990 en la planta portuguesa de Mangualde, cuando un modelo Charleston gris y negro abandonó la cadena de montaje marcando el cierre definitivo de un icono que democratizó la movilidad popular con más de 5,1 millones de unidades fabricadas.
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Aquel viernes de verano en el centro de Portugal, una banda de música local entonaba acordes festivos mientras los obreros de la fábrica de Mangualde despedían entre aplausos a un vehículo chasis número 089861. No era una celebración de lanzamiento, sino un funeral con honores industriales. Tras 41 años, nueve meses y nueve días de producción ininterrumpida, la marca francesa ponía punto final a la trayectoria del emblemático «Dos Caballos» —conocido coloquialmente en Chile y otros rincones de Latinoamérica como la «Citroneta»—.
El vehículo, concebido originalmente en la década de 1930 bajo el proyecto TPV (Toute Petite Voiture o Auto Muy Pequeño), nació con un pliego de condiciones tan insólito como pragmático: debía transportar a dos agricultores con zuecos, un saco de 50 kilos de papas o un tonel de vino a 60 kilómetros por hora, consumiendo no más de tres litros de combustible cada cien kilómetros y cruzando un campo arado sin romper un solo huevo en el asiento trasero. Presentado formalmente en el Salón del Automóvil de París de 1948, el diseño minimalista concebido por Pierre-Jules Boulanger desafió todos los estándares estéticos y técnicos de su tiempo.

¿Por qué llegó a su fin la producción del emblemático Dos Caballos?
El fin del Citroën 2CV no respondió a una falta de afecto popular, sino a la inevitable obsolescencia técnica ante las crecientes exigencias de seguridad y emisiones contaminantes impuestas en Europa a principios de la década de 1990. Según registros oficiales del grupo PSA (hoy Stellantis) e informaciones históricas de la prensa especializada europea, la incorporación de normativas sobre gases de escape, la necesidad de incluir catalizadores e instalaciones de seguridad de impacto frontal volvieron inviable la arquitectura de un auto concebido en la posguerra.
La sencillez que durante décadas fue su mayor virtud se transformó en su límite insalvable. Equipado con un motor bicilíndrico refrigerado por aire de apenas 602 centímetros cúbicos en sus últimas versiones, el vehículo no podía competir contra la nueva generación de utilitarios urbanos como el Citroën AX o el Peugeot 205, que ofrecían mayor habitabilidad, insonorización, velocidad de crucero y protección a los ocupantes.
A pesar de que las ventas habían comenzado a decaer progresivamente a lo largo de los años 80, el vehículo mantuvo una fidelidad de culto. La producción principal en la planta francesa de Levallois-Perret había cesado en febrero de 1988, trasladando la totalidad del ensamblaje a las instalaciones de Mangualde, Portugal, desde donde salieron las últimas 42.365 unidades del modelo hasta el cierre definitivo del ciclo.
¿Qué impacto tuvo el Citroën 2CV en la historia automotriz mundial?
El impacto del modelo radicó en su capacidad para transformar el transporte en un derecho accesible para clases populares y sectores rurales. Según coinciden los balances históricos de la propia constructora gala y archivos del Museo Citroën, entre 1948 y 1990 se produjeron un total de 5.114.969 unidades, distribuidas entre 3.868.634 berlinas y 1.246.335 furgonetas derivativas.
En el mercado chileno, el modelo dejó una huella industrial singular a través de la «Citroneta», versión adaptada y ensamblada localmente en la planta de Arica a partir de la década de 1950. Dicha variante integraba una caja de carga trasera ideada para responder a las exigencias de trabajo agrícola y urbano del país, convirtiéndose en un elemento central de la memoria automotriz nacional y en el primer auto al que tuvieron acceso miles de familias chilenas.
El cese de su fabricación no borró su estatus cultural. El automóvil de suspensión blanda e ingeniosa, capaz de inclinarse en las curvas sin dar la vuelta, pasó de ser un medio de transporte básico para el campesinado a convertirse en un símbolo de libertad contracultural para generaciones de jóvenes, viajeros y coleccionistas en todo el mundo.
El vehículo chasis 089861, el último Charleston que rodó fuera de la línea de producción en Portugal, no fue vendido a ningún cliente particular. Conservado por la propia compañía, reposa hoy como pieza de museo, recordando el día exacto en que la ingeniería del siglo XX despidió a una de sus obras más audaces y entrañables.

Preguntas frecuentes
¿Cuándo y dónde se fabricó el último Citroën 2CV de la historia?
El último Citroën 2CV fue fabricado el 27 de julio de 1990 en la planta de Mangualde, Portugal. Se trató de una versión Charleston color gris y negro.
¿Cuántas unidades del Citroën 2CV se produjeron en total?
Se fabricaron un total de 5.114.969 unidades entre 1948 y 1990, de las cuales 3,86 millones correspondieron a berlinas y 1,24 millones a versiones furgoneta.
¿Por qué dejó de fabricarse el Citroën 2CV en 1990?
Dejó de fabricarse debido a su incapacidad técnica para cumplir con las nuevas normativas europeas de emisiones contaminantes y las exigencias de seguridad vial de la época.



