Tiempo Libre
23 de Junio de 2026En el corazón de las teleseries verticales: cómo se producen, cuánto cuestan y por qué se han convertido en la nueva obsesión de los canales
Con capítulos que no superan los dos minutos y pensadas para verse en el teléfono, las teleseries verticales irrumpen como la nueva apuesta de la televisión chilena. ¿Pueden transformarse en un negocio rentable y convivir con las teleseries tradicionales?
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En una fría mañana de Santiago, y en el aún más frío sótano de un edificio residencial de calle Bustamante, un equipo de ficción de Mega graba una nueva teleserie vertical.
Las instrucciones del equipo técnico rebotan por las paredes del oscuro lugar. Los actores esperan su momento para entrar a la escena, que ahora se graban en planos más estrechos.
A pesar del formato reducido, el elenco reúne a figuras de primera línea de las teleseries locales: Claudio Arredondo y Claudia Pérez, dos rostros reconocidos de la televisión chilena.
A ellos se suman Luciana Echeverría y también hay espacio para caras jóvenes como Max Salgado y Daniela López, esta última protagonista de la más reciente película de Sebastián Lelio, La ola.
Ese es el elenco de “Mi Vecina Asesina”, una de las producciones que el canal prepara para su estreno y con la que busca consolidarse en una tendencia emergente: las teleseries verticales. Mega fue el tercer canal en sumarse a este formato y ha decidido apostar fuerte por su desarrollo. Todo liderado por María Eugenia Rencoret, directora del área dramática.

La señal ha puesto a disposición su equipo técnico y creativo para levantar estas historias breves, pensadas como un aire fresco dentro de una industria que, hasta hace pocos meses, concentraba su producción principalmente en las teleseries tradicionales de Mega. Hoy, en cambio, TVN y Canal 13 también han presentado proyectos en formato vertical.
En la industria local, la mirada es que estas producciones no vienen a reemplazar las teleseries clásicas, sino a complementar la oferta, diversificar contenidos y abrir espacio a nuevas combinaciones de elenco, donde conviven actores consagrados con rostros emergentes.
En China, los microdramas son una máquina de producir dinero que ya acumula más de 14 mil millones de dólares en ganancias.
En Chile, según fuentes de los canales, las producciones verticales aún no generan ingresos: por ahora, el foco está en instalar este formato en el consumo de las audiencias y así atraer auspiciadores o, en el futuro, abrir plataformas de pago exclusivas para este tipo de contenido, como ocurre en mercados internacionales.
En la dirección de “Mi Vecina Asesina”, está Víctor Huerta con más de 20 años de trayectoria en teleseries. Estuvo en la dirección general proyectos como “16” y “17”, “Si yo fuera rico” y también de “El Jardín de Olivia”. Huerta define las teleseries como un desafío sobre todo en la puesta de escena del producto.
Dentro de estos cambios técnicos por ejemplo, esta que en vez de ocupar tres cámaras se utilizan solo dos. “Tienen que ser más ágil, el relato, las imágenes y el encuadre, son parte de esto”.

Para el director la clave está en el vértigo que puede transmitir una escena. “Aquí la persona que está viendo te puede cambiar con un dedo, tiene que obligatoriamente tener otro ritmo”.
Ahora, el director que transita entre lo digital y lo análogo dice que en lo personal disfruta poder a salir a firmar en el exterior como edificios reales, por ejemplo, y no solo en sets de teleseries armados. Pero más allá del lugar, cree que ambos formatos seguirán existiendo.
“Las teleseries en televisión van a seguir existiendo, la gente está ávida de ver teleseries, aún le gusta el formato. Espero que este sea un complemento y que sea una fuente de trabajo para todo el mundo. Pero que venga a reemplazar al otro, espero que eso no suceda”, dice.
La visión de los actores
Antes de grabar su escena, Claudio Arredondo está sentado en un sillón de uno de los departamentos del edificio de Bustamante. El actor revisa un libreto con menos páginas de lo que memoriza para las teleseries.
“El libreto que nos pasaron para toda la vertical no tiene más de 20 páginas”, dice.
El experimentado actor define las verticales como vertiginosas y pone en el desafío en atraer la atención de las audiencias, esto a través de la tensión.
A la hora de evaluar este formato, Arredondo destaca que todo lo que sea mantener el audiovisual es positivo para la industria.
“En su forma de trabajo no cambia mucho, uno se tiene que aprender un texto y acotarlo. Para nosotros es lo mismo, creo que la cosa más técnica es lo distinto”, reflexiona.
Durante esa jornada Arredondo debe compartir el reducido elenco con las nuevas generaciones. En el caso de esta vertical es Daniela López. La actriz fue la protagonista de “La Ola”, la megaproducción y musical de Sebastián Lelio estrenada el año pasado.
López, recién egresada de la escuela de teatro no ha tenido su debut en teleseries de Mega pero lo hará a través de este formato.
“Me llamaron y me ofrecieron este personaje en teleserie vertical y dije al tiro que sí, porque me pareció un formato muy entretenido”, dice López.
A la hora de comparar esta experiencia con grabar una producción como “La Ola”; la actriz resalta poder trabajar con equipos en un tiempo reducido.
La primera experiencia de López es una nueva chance para los actores de su generación de mostrarse, al igual como lo hacen sus amigos recién egresados. Quizás afirmándose en este formato se pueden abrir nuevas puertas.
La apuesta de los otros canales
Canal 13 pasará a la historia como el primer canal en lanzar una vertical. El canal que fuera casa televisiva de clásicos como “Machos” o “La Madrasta”, tuvo al aire en 2024 su última telenovela: “Secretos de Familia”. Hoy sin área dramática busca en las verticales revivir en parte esa historia.
Su primer estreno fue “Mi boda es una trampa”, que debutó en octubre de 2025. Según datos del Canal en siete días alcanzó más de cuatro millones de visualizaciones, es decir esas personas estuvieron al menos un segundo viendo el video.
El último estreno del canal fue “Un corazón como el tuyo”, romance LGBT en el fútbol, un tópico que volvieron a tocar en la historia de amor entre la actriz Catalina Covarrubias y María Pedrique en Enamorada(s), que hasta ahora ha logrado más de 96 millones de visualizaciones, y que el canal cataloga como la más vista.

En TVN lanzaron su propia plataforma para ver estos contenido con vertical.tvn.cl. Su primera vertical fue “Auditoría de Amor”, estrenada en diciembre de 2025, con un total de 50 capítulos y capítulos de uno a dos minutos.
La dirección quedó en manos del experimentado Boris Quercia y protagonizada por Pepe López y América Navarro, acompañados por Florencia Vernes y Francisca Imboden.
En la plataforma también se puede ver las otras verticales “Mi marido me robó la memoria” y “Acelera mi corazón“. Por las pantalla verticales han pasado nombres como Tamara Acosta, Bastián Bodenhöfer. En tanto la producción ha estado a cargo de Poston, un estudio versátil especializado en contenido digitales.
El canal público estrenará prontamente “Amor sin culpa” con Loreto Aravena, siendo la primera vez que la actriz participe de esta experiencia.

En tanto, un actor o actriz puede ganar en promedio un millón de pesos por grabar estas teleseries dependiendo de su recorrido.
En ese presupuesto se calcula lo mismo que tiene una teleserie: director, guionista, productor, vestuaristas y camarógrafos. También grabar fuera de Santiago implica viajar durante toda una semana, con catering y todo lo que eso implica.
Hoy con este nuevo formato el concepto de rating queda atrás. El éxito ahora se mide en likes y alcance. Innegablemente la industria ya cambió. La actriz Claudia Pérez busca ver el lado positivo de este cambio.
“Hay público para todo, están muy bien las grandes teleseries, pero también estos productos cortos”, dice. Pérez y sus colegas dejan en claro que un formato más reducido sea igual a un producto de menor calidad.
“Mega tiene una historia de calidad y se está haciendo con la misma calidad desde lo técnico”, sostiene Pérez.
Un nuevo plano
Otros de los actores que transita entre teleseries y verticales es Max Salgado, quien hace poco estuvo en “Los Casablancas”, hace teatro y ahora también es parte de la oferta digital.
“Hay mucha gente que tiene buenas ideas y se pueden llevar a cabo rápidamente”, dice Salgado. El actor destaca que en las verticales tienen que ser “super híbridos”, porque son trazos gruesos de actuación, para que se distinga rápidamente cada personaje y a la vez que sea creíble”, reflexiona.
Si hay dos conceptos que se repiten al hablar de las teleseries verticales son vértigo y tensión, atributos clave de un formato diseñado para captar la atención de audiencias que pueden cambiar de contenido con un simple movimiento del dedo. Pero junto con esas virtudes también aparece una pregunta inevitable: la de su permanencia en el tiempo.
¿Puede una teleserie vertical alcanzar el impacto sociocultural de las producciones de la época dorada de TVN o de los clásicos de Canal 13? ¿Podrá una historia generar identidad nacional a través de personajes tan recordados como “Pelluco”, “Olguita Marina”, los hermanos Mercader o los “Sa-Sa”? ¿Serán suficientes 50 capítulos de dos minutos para dejar una huella duradera en la cultura chilena? La respuesta todavía está por escribirse, pero una cosa parece clara: la industria ya comenzó a cambiar.



