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1 de Julio de 2026Académica chilena estudia propiedades antibacterianas de las mieles del Desierto de Atacama que podrían reemplazar a los antibióticos
Un equipo liderado por la académica Gloria Montenegro busca revelar las propiedades antibacterianas y antioxidantes de las mieles producidas en el Desierto de Atacama. La investigación también pretende identificar su origen floral y aportar valor a un producto apícola que nunca había sido estudiado científicamente.
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Las mieles producidas en el Desierto de Atacama nunca habían sido estudiadas científicamente. Esa es la premisa que dio origen a una nueva investigación liderada por la profesora emérita Gloria Montenegro, de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC.
De esta forma, se busca caracterizar estos productos apícolas únicos, determinar su origen floral y evaluar si poseen propiedades antibacteriales y antioxidantes de interés para la salud.
La iniciativa forma parte del proyecto regional “Trabajando con los apicultores para diferenciar y agregar valor a mieles y polen apícola de la Región de Atacama”, financiado por el Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo, y fue presentada recientemente en Vallenar junto a productores de la zona.
Al respecto, Montenegro explicó a The Clinic que “desde hace mucho tiempo hemos estado analizando el origen botánico de las mieles chilenas. Es decir, cuáles son las especies o el néctar de esas especies vegetales que les da origen y me interesa especialmente conocer aquellas mieles que son originadas a partir de la vegetación nativa. Es decir, de especies que son nativas de Chile o bien especies endémicas“.
“Para producir una miel monofloral va a tener más del 50% en su constitución del néctar de una sola especie. Eso es lo que ocurre con la miel de quillay o la de ulmo”, añade.
Las propiedades de las mieles
La miel es un alimento funcional y uno de los aspectos más relevantes de la investigación será evaluar su capacidad para inhibir el crecimiento de bacterias patógenas como Escherichia coli, Staphylococcus aureus y Salmonella typhi, microorganismos asociados a distintas enfermedades gastrointestinales, urinarias, respiratorias y alimentarias.
Montenegro comenta que “me interesa analizar las propiedades antibacteriales, ya que fueron descritas por primera vez en una miel de Nueva Zelanda que se hizo famosa, la miel de manuka. Partí estudiando esa propiedad en las mieles chilenas y eso lo he hecho, por eso es que patenté las propiedades antibacteriales de la miel de ulmo hace muchos años y ahora estoy dedicada a estudiar las mieles del Desierto de Atacama, ya que sin duda esas mieles van a ser únicas porque más del 70% de la vegetación de la zona presenta flora endémica“.
“Se trata de especies que existen no solo en Chile, sino que en Chile en una distribución geográfica muy restringida a la región de Atacama. Por lo tanto, el interés de estudiar estas mieles únicas para el mundo me hizo presentar un proyecto a través del cual estoy estudiando las mieles producidas por los apicultores de la región de Atacama. Hemos encontrado resultados muy buenos en propiedades antibacteriales, especialmente de aquellas mieles increíbles, nunca descritas para el mundo. Mieles producidas en la flora del Desierto de Atacama”, destaca la académica.

La magia del desierto florido
Montenegro añadió que “como hemos tenido una secuencia más o menos seguida de desierto florido, los apicultores han podido producir miel a través de la flora del desierto. En ese sentido, además de tener propiedades antibacteriales (…) Los resultados que obtuvimos es que esta miel controla perfectamente el crecimiento del helicobacter pylori. Tenemos una excelente oportunidad para ampliarlo a la parte más clínica y ese es uno de los resultados espectaculares que hemos obtenido desde las propiedades antibacteriales de las mieles del desierto”.
“Las mieles heredan las propiedades de las plantas de las cuales reciben el néctar. La abeja busca el néctar y eso se debe a los compuestos químicos del metabolismo de la propia planta que son traspasados a la miel”, añadió. “Los próximos pasos es trabajar más en la parte clínica y transferirle a los apicultores el valor agregado de sus mieles para que ellos puedan exportar con valor agregado y mejor impacto en la comercialización“.



