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5 de Diciembre de 2025Valentina Henríquez, la primera chilena en completar 500 km en solitario en el Desierto de Atacama: “Fue de una belleza y brutalidad constante”
La corredora chilena se convirtió en la primera mujer del país en completar los 500 kilómetros de The Speed Project Atacama en formato SOLO, con un tiempo de 142 horas y 18 minutos. La integrante de la comunidad Nadie Corre Solo debió continuar sin sus compañeras y enfrentar en solitario la ruta, las temperaturas extremas y el calor del desierto.
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Valentina Henríquez hizo historia en The Speed Project Atacama como parte de la comunidad ultrarunning Nadie Corre Solo (NCS), al completar 500 kilómetros en formato SOLO. Con un tiempo de 142 horas y 18 minutos, se convirtió en la primera mujer chilena en lograrlo.
La ruta combinó altitudes entre 1.000 y 4.000 metros sobre el nivel del mar, temperaturas extremas, cambios de terreno y tramos de completa oscuridad.
Su participación nació de un proyecto profundamente ligado al espíritu de NCS: nadie corre solo, incluso cuando toca correr en solitario. Henríquez comenzó la travesía siendo parte del Team SOLA, diseñado para que cinco corredoras compartieran un mismo equipo de apoyo en la ruta.
Sin embargo, cuatro de las corredoras abandonaron la carrera por lesiones, dejando a Henríquez corriendo completamente en solitario. Desde ese punto, su decisión se volvió también emocional. Para la corredora, la experiencia “fue de una belleza y brutalidad constante, en la ruta mi alma se sintió exprimida, cada paso me rompía”.
Cuando el desierto la obligó a correr sola
Respecto a la difícil decisión que tuvo que tomar en la carrera en Atacama, Valentina Henríquez afirmó que “me sentía abatida y para terminar tuve que tomar una decisión muy difícil: continuar sola parecía traicionar el espíritu del proyecto que habíamos empujado por meses, pero parar era traicionarme a mí misma. Mi única certeza fue que no llegué hasta aquí para detenerme. Esa certeza fue lo único que el desierto no pudo romper”.
Así, durante la primera etapa de la carrera, cuando todavía corría con sus compañeras, avanzaron a un ritmo parejo y sin apuro, ya que era el tramo donde estaba la mayoría del desnivel de la ruta. En esa fase, cada día empezaban y terminaban en el mismo punto.
En la segunda etapa, ya en solitario, Henríquez se enfocó en correr de forma continua, haciendo pausas de 12 minutos cada tres horas y descansos más largos de tres horas en la noche. Comía y se cambiaba de ropa en movimiento para aprovechar al máximo el tiempo.




