Diego Muñoz y la muerte de su padre: “La sensación más fuerte es que ya no tengo a quién hacerle ciertas preguntas”
Diego Muñoz perdió a su padre hace solo unos días. Sentado en el escritorio que ocupa su personaje en la próxima teleserie de Mega, el actor se toma un momento, respira hondo y comienza a relatar cómo ha enfrentado la repentina partida de su progenitor. El duelo coincide con un nuevo desafío en su carrera televisiva: encabeza el elenco de "Prohibida obsesión", la nueva apuesta del canal, reafirmando su lugar como uno de los rostros centrales del área dramática de Mega. "Hoy tengo una hija de cuatro años y entiendo que ahora me toca a mí ocupar ese lugar. Perdí ese techo que tenía arriba, pero ahora soy yo quien tiene que dar las respuestas", reflexiona.
Sigue a The Clinic en Google News Por Felipe Betancour 11 de Julio de 2026
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Diego Muñoz volvió a las grabaciones de "Prohibida obsesión" pocos días después de la muerte repentina de su padre por un infarto. El actor dice que la pérdida le dejó "la sensación más fuerte" de que ya no tiene a quién hacerle ciertas preguntas, pero también valora el apoyo de sus amigos, su familia y Mega.
- Muñoz perdió a su padre hace una semana por un infarto y retomó pronto las grabaciones.
- Dice que no quedaron "espinas" ni deudas pendientes con su papá y eso le da tranquilidad.
- Agradece el apoyo de sus amigos y de Mega, que suspendió todo lo necesario tras la noticia.
- Encabeza "Prohibida obsesión" junto a Sigrid Alegría y Fernanda Finsterbusch.
- Reflexiona que ahora le toca a él ser "ese techo" para su hija de cuatro años.
El artículo aborda el duelo de Diego Muñoz tras la muerte repentina de su padre y cómo logró volver al trabajo en Mega. El actor habla de la importancia de la familia, los amigos y el respaldo del canal, mientras asume el protagónico de "Prohibida obsesión" y reflexiona sobre su rol como padre y sobre la presencia de su papá en su vida.
Con una encendida parka amarilla, jeans y zapatillas negras, Diego Muñoz camina con una mochila al hombro por los pasillos de Mega. Es un recorrido que repite a diario desde hace varias semanas rumbo a los estudios donde se graba “Prohibida Obsesión”, la próxima teleserie nocturna del canal.
Muñoz fue elegido por María Eugenia Rencoret para encabezar el elenco de la producción, compartiendo protagonismo con Sigrid Alegría y Fernanda Finsterbusch. Un desafío que el actor asume con entusiasmo, como un rostro ya consolidado dentro del área dramática de Mega.
Sin embargo, la rutina de grabaciones se vio abruptamente interrumpida hace una semana por una tragedia personal. Su padre falleció de manera repentina a causa de un infarto, una pérdida que remeció profundamente al actor. Apenas unos días después, Muñoz regresó a las grabaciones.
La decisión, explica en esta entrevista, respondió a una mezcla de factores: la responsabilidad que implica liderar la nueva apuesta dramática del canal, la tranquilidad de haber podido cerrar su relación con su padre sin asuntos pendientes y el respaldo que encontró en el equipo de Mega, al que hoy considera una segunda familia en medio del duelo.
—¿Cómo fueron esos días y cómo ha sido volver al trabajo en medio de un duelo?
—Son hartas cosas. Afortunadamente, yo estaba en muy buena relación con mi viejo. Fue algo muy sorpresivo: tuvo un infarto y no hubo nada que hacer. No fue una enfermedad larga ni un proceso de agonía en el que uno pudiera acompañarlo. Pasó de un momento a otro y eso, de alguna manera, le da una cierta concreción. Es irreversible.
Quizás estaría diciendo otra cosa si mi relación con él hubiera terminado mal, pero no fue así. No me quedaron espinas, ni deudas pendientes. Nos dijimos todo lo que teníamos que decirnos, y eso me da mucha tranquilidad.
–¿En qué sentido?
En estos días me he dado cuenta de lo importantes que son los amigos. A la familia uno no la elige; son las personas que te tocaron y con ellas haces lo mejor que puedes. Pero los amigos son esa familia que uno escoge. Mi papá murió rodeado de sus amigos, haciendo lo que más le gustaba, lejos de Santiago, y yo sé que se fue feliz. Ellos hicieron todo lo posible por ayudarlo y, cuando llegué, seguían ahí, pendientes de mi hermana y de mí.
Eso me hizo reflexionar mucho sobre la amistad. Hay que cuidar a los amigos, decirles que los queremos, estar presentes cuando nos necesitan y no solo exigirles. Creo que son las personas que probablemente estarán contigo hasta el último día, tal como ocurrió con mi papá.
También sentí un apoyo enorme de parte de Mega. Apenas llamé para avisar lo que había pasado, suspendieron todo lo necesario y me dieron el tiempo que necesitaba. Después del apoyo de mis amigos, ese respaldo del canal fue muy importante para mí.
—Me llama la atención que prácticamente no trascendiera públicamente el fallecimiento de tu padre.
—No fue algo planificado. Simplemente no soy una persona muy activa en redes sociales. Si hubiera publicado una foto con mi papá, probablemente la noticia se habría expandido, pero no soy de exponer mi vida de esa manera.
Siento que Instagram cambió mucho. Antes era un lugar para compartir fotos; hoy funciona casi como un canal de televisión permanente. Yo trabajo con eso y entiendo su importancia, colaboro con las publicaciones de Mega y sé que forma parte de mi trabajo. Pero también creo que cada uno tiene que sentirse cómodo con lo que hace público. Publicar es justamente eso: hacer algo público, y hay que ser consciente de lo que significa.
—¿Qué preguntas aparecen cuando un hombre de 50 años pierde a su padre?
—La sensación más fuerte es que ya no tengo a quién hacerle ciertas preguntas. Es como si se fuera una parte del techo. Una parte era mi mamá y otra era mi papá. Ahora me toca a mí ser ese techo. Conversábamos mucho sobre distintos temas. Pensábamos muy diferente, teníamos visiones distintas de muchas cosas, pero con los años logramos encontrarnos desde la escucha y el respeto.
–¿Cómo era tu padre?
Mi papá era constructor civil y, al principio, le daba mucho miedo que yo estudiara teatro. Creo que ese temor venía del amor y de querer protegerme. Mi mamá fue fundamental en convencerlo, y gracias a eso terminé estudiando lo que realmente quería. Con el tiempo entendí muchas de sus preocupaciones. Era una persona ordenada, ahorrativa y siempre me insistía en pensar en el futuro. Muchas veces discutimos, pero también aprendí mucho de él y seguí varios de sus consejos.
Hoy me quedo con eso: con lo bueno, con lo aprendido y con la tranquilidad de haber podido despedirme estando en paz con él.
—¿Cómo fue volver a un trabajo tan exigente emocionalmente después de una pérdida como esta?
—Aquí también siento que tengo una familia. Hay un equipo muy profesional y personas con las que trabajo hace muchos años. Sentí mucho cariño y mucho apoyo. Además, esta teleserie también depende en gran medida de mí. Si hubiera estado realmente destruido, probablemente el canal habría tomado otra decisión o habría ajustado las grabaciones. Pero, afortunadamente, la muerte de mi viejo terminó acercándome más a él, a mis hermanos, a mis amigos y también a mi trabajo.
–¿Cuánto tiempo te demoraste en regresar?
–Volví después de los días que correspondían y no necesité más tiempo. Me siento entero. También llevo varios años en psicoanálisis y eso ha sido un apoyo enorme.
Hoy tengo una hija de cuatro años y entiendo que ahora me toca a mí ocupar ese lugar. Perdí ese techo que tenía arriba, pero ahora soy yo quien tiene que dar las respuestas.
Creo mucho en la trascendencia. Mi papá sigue viviendo en mí, en las decisiones que tomo, en lo que le transmitiré a mi hija y en los recuerdos que comparto. Lo mismo pasa con mi mamá. De alguna manera, siguen presentes. Eso hace que la muerte no sea solo una ausencia, sino también una forma distinta de permanecer.

Su momento en las teleseries
Antes de asumir su rol protagónico, Diego Muñoz era parte del elenco de “Reunión de Superados“. Para dar el paso de una ficción a otra, la producción decidió poner fin a su personaje, “Coke”, un hombre marcado por su intento de rehabilitación del alcoholismo. Finalmente, se optó por que sufriera una recaída y muriera en un accidente de tránsito, en una de las escenas más comentadas de la teleserie.
Sin embargo, ese no era el destino original del personaje. La primera propuesta era que Coke iniciara un camino de recuperación: que mejorara, se rehabilitara y lograra reconstruir su vida, pero que justamente en ese momento de ascenso terminara muriendo.
“Esa era la idea original que tenían ellos, pero eso tuvo un giro. Apareció la brillante idea del director de la teleserie, Felipe Arratia, que dijo: ‘Aquí tenemos una súper buena oportunidad y no podemos desaprovecharla. Hablemos de la recaída, hablemos de alguien que no logra recuperarse, como ocurre con tanta gente en Chile y en el mundo‘”, cuenta Muñoz.
Para el actor, abordar la historia desde ese lugar permitió alejarse de una resolución más tradicional y acercarse a una problemática mucho más real. “El alcoholismo es un problema enorme. De todas las adicciones, es una de las que tiene menores probabilidades de recuperación. Nosotros tenemos índices de alcoholismo súper severos desde edades muy tempranas. ¿Qué decir de toda la gente que maneja después de tomar, pese a la Ley Emilia? Pareciera que muchas veces no aprendemos”, reflexiona.
La muerte de Coke tuvo una alta repercusión entre los seguidores de la teleserie y en redes sociales, algo que también sorprendió a Muñoz. Para el actor, la reacción del público confirmó que la decisión creativa había sido la correcta.
“Primero tomé conciencia de la cantidad de personas que nos ven y, después, de lo acertada que fue la decisión de no optar por el camino más fácil o más épico, sino por el más real. Porque cuánta gente recae, cuánta gente no logra recuperarse y cuánta termina muriendo a causa del alcohol, dejando a una familia completamente destruida”, señala.
—¿Qué significa para ti que te levanten de una teleserie que está funcionando tan bien, como “Reunión de Superados”, y te den la responsabilidad de protagonizar otra gran apuesta de Mega? ¿Te sientes valorado dentro del canal por este tipo de decisiones?
—Es súper emocionante, sin lugar a dudas. Además, estamos en un momento en que el trabajo está muy escaso y muy difícil. Entonces, no solo tener trabajo, sino también asumir un rol protagónico, implica una tremenda responsabilidad.
Pero me siento preparado. Tengo hartos años de experiencia, conozco el rubro, conozco a la gente y me encanta este género. Creo que las teleseries siguen siendo un espacio que vincula mucho a las personas con la creación artística.
Lejos de considerarlas un género menor en comparación con el teatro, el cine o las series, creo que hoy son un tremendo reflejo de la realidad y, al mismo tiempo, un vínculo muy potente con la audiencia.
En“Prohibida Obsesión“, Muñoz es Luciano Palacios. Arquitecto casado con Antonia Arismendi, personaje que interpreta Sigrid Alegría. Se conocieron cuando él estudiaba Arquitectura en Valparaíso. Después hizo un posgrado en Milán, Italia, y allá consolidaron su relación.
“Mi personaje tiene poca historia familiar. No están sus papás y el único vínculo cercano es su hermano, interpretado por Andrés Velasco. Ambos viven en un condominio que diseñó Luciano junto a la empresa de su suegro. Ahí conviven las dos familias: la de Andrés Velasco con el personaje de Mónica Godoy, y también la de Nicolás Poblete y Celine Reymond. Nicolás interpreta al abogado que trabaja en la empresa familiar”, dice como contexto.
—¿Por qué crees que esta historia tiene sentido hoy? Pienso en las últimas teleseries de Mega, como “Reunión de Superados” o “Casablanca”, que apuntan a contar historias de un segmento social más alto. Acá vemos casas grandes, personajes con cierto nivel económico. ¿Crees que este tipo de relatos tienen resonancia en el público o buscan conectar con una audiencia más específica?
—Es una buena pregunta. Yo creo que “Reunión de Superados” es un poquito distinto, pero en el caso de “Casablanca” te encuentro toda la razón. Y aquí también hay una intención. Lo conversé con la Quena Rencoret y ella me decía que quieren hacer una apuesta, que también existe un interés por captar una audiencia que quizás antes estaba más cautiva.
Mega ya tiene bastante identificada a una audiencia de clase media, por decirlo de alguna manera, y en este proyecto la idea es intentar reencontrarse con un público que estuvo más cercano durante algunos años, pero que quizás hoy está más vinculado al mundo del streaming o a otros formatos.
—¿Pero crees que el hecho de mostrar estos mundos más acomodados puede alejar a parte del público?
—No necesariamente. También hay que entender que esto es un negocio. Los auspiciadores que sostienen la industria necesitan vender, y muchas veces los segmentos con mayor poder adquisitivo pueden ser clientes importantes para ciertas marcas. Entonces, todo forma parte de una gran rueda.
Pero tampoco creo que sea una historia alejada de la gente. Porque, más allá del decorado, la infidelidad es un tema completamente universal. Ocurre en China, en Chile, entre personas ricas, pobres o de clase media.
—Tú que llevas años trabajando en teleseries, ¿sientes que las decisiones creativas siempre han tenido que ir de la mano con lo económico, en el sentido de mantener viva la industria? ¿O eso se ha acentuado más ahora por la crisis que vive el área dramática?
—Es relativo. Yo creo que el área dramática de Mega se consolida y da su puntapié inicial con una tendencia como “Pituca sin Lucas”. Ahí se empieza a conocer y a mostrar ese mundo. También había mucha expectativa porque era la llegada de la Quena a las teleseries de Mega, con todo el conocimiento, los años de experiencia y los éxitos que traía.
Pero no creo que las decisiones respondan únicamente a una lógica económica. Es algo mucho más de olfato, de entender cómo funciona el momento, cuál es la historia que corresponde contar y qué puede conectar con la audiencia.
—¿Crees que hoy existe una mayor presión por encontrar historias que funcionen?
—Acá hay muchísima experiencia y, si hoy se está apostando por esta historia, es porque tienen sus razones. Hay muchos proyectos que se escriben al mismo tiempo, muchas historias que se presentan y muchas ideas originales que se evalúan.
Es un proceso enorme. No creo que esto responda exclusivamente a una lógica de “salvar el barco”. Es evidente que la televisión está en crisis. Antes había cuatro canales haciendo ficción y hoy son menos los espacios donde se producen teleseries. Eso es una realidad que nadie puede desconocer.

—En ese escenario, ¿cómo conviven la necesidad de que una teleserie funcione con la posibilidad de contar algo que tenga una mirada más profunda?
—Por supuesto que hay que responder tanto a la audiencia como a los avisadores, porque ambas cosas son necesarias para que la industria siga funcionando. Pero creo que, primero que todo, la Quena sabe muy bien por qué eligió este proyecto para este semestre y para este horario.
Y si en algún momento considera que hay que cambiar de rumbo, probablemente lo hará. Tiene la experiencia para tomar esas decisiones. Pero también hay algo importante: no se trata solo de hacer algo vendedor, sino algo que tenga algo que decir.
Creo que esa también es parte de la misión del área dramática y del arte: poner temas sobre la mesa, generar conversación y provocar que la gente se pregunte cómo es el país en que vivimos, qué cosas se podrían mejorar o simplemente reconocerse en esas historias.



