Política
13 de Julio de 2026Quién es la nueva presidenta del Tribunal Constitucional y por qué podría dar mayores garantías al oficialismo
La llegada de María Pía Silva a la presidencia del Tribunal Constitucional (TC) es recibida con alivio en la derecha, que deja atrás la gestión de Daniela Marzi, ministra designada por Gabriel Boric y cuyo voto dirimente fue clave para declarar inconstitucionales tres artículos del proyecto de Escuelas Protegidas. Silva juró esta mañana con la presencia del Presidente José Antonio Kast, mientras en el oficialismo confían en que su pasado como militante de la Democracia Cristiana (DC) pueda jugar a su favor frente a la ofensiva opositora en el TC que anticipan para los próximos meses.
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Hasta la calle Huérfanos concurrió esta mañana el Presidente José Antonio Kast para participar de la ceremonia del Tribunal Constitucional (TC) que dejó a la ministra María Pía Silva como la nueva líder del organismo por los próximos dos años, tras el paso de Daniela Marzi.
En el oficialismo vieron como un punto favorable el cambio de jefatura del órgano encargado del control de la constitucionalidad de las leyes y de resolver los conflictos de constitucionalidad.
Primero, porque Marzi fue designada por el expresidente Gabriel Boric durante su período. En ese sentido, algunos consideraban que su nombre podía mostrar cierta afinidad con propuestas o requerimientos que vinieran desde el progresismo.
Ese planteamiento tomó fuerza recientemente cuando el TC fue requerido por parlamentarios opositores quienes buscaron objetar algunos artículos del proyecto de Escuelas Protegidas proveniente de la administración Kast.
En los partidos de derecha no pasaron por alto que Marzi, en su rol de voto dirimente —en el TC son 10 ministros y en los empates se impone la opción que el líder del órgano votó—, hizo que la balanza se inclinara por declarar inconstitucionales tres artículos del proyecto, situación que habría sido diferente, aseguran, si hubiese estado Silva como presidenta.
Pero no es sólo la posición que tuvo Silva en determinados artículos de Escuelas Protegidas lo que fundamenta la esperanza de algunos integrantes del oficialismo.
En eso también se considera la afinidad democratacristiana que tiene la actual presidenta del TC, quien militó en la falange nacional hasta antes de asumir como ministra del tribunal, en julio de 2018, luego de que fuese nominada por la Corte Suprema durante la segunda administración de Sebastián Piñera.
En los días en que se conoció su nominación, a Silva se le identificó con el “humanismo cristiano duro“, asociado al que es pro vida y que tiene aprensiones con legislar sobre el aborto. También fue descrita como cercana al exministro Mario Fernández (DC) y excolaboradora de confianza del abogado Alejandro Silva Bascuñán, uno de los redactores del anteproyecto de Constitución de 1980, por 27 años.

La cercanía con la DC, indican algunos, es mucho mejor que la aparente afinidad progresista que tenía Marzi, vinculada a esas ideas por haber sido nominada directamente por Boric.
En ese sentido, ante la arremetida que se espera que la oposición haga contra el proyecto de reconstrucción del Gobierno, en el oficialismo consideran estar mejor parados que hace unas semanas con un TC que pueda apoyarlos en declarar la invariabilidad tributaria, punto al que la izquierda apunta en la megarreforma, como materia válida constitucionalmente.
Asimismo, si dicha materia llegara a significar un empate entre las posturas de los ministros del TC, en la derecha confían en que Silva dirima a favor del proyecto del Ejecutivo.
La nueva presidenta del TC es abogada de la Universidad Católica, con un magíster en Derecho Constitucional de la misma casa de estudios.



