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Raúl Soto, presidente del PPD: “La izquierda cometió el mismo error que están cometiendo republicanos, atrincherarse en el 30%”

A menos de dos semanas de asumir la presidencia del PPD, Raúl Soto enfrentó su primera crisis interna tras el acuerdo de los senadores con el Gobierno por la megarreforma. En esta entrevista sostiene que el episodio quedó atrás, que "pudo haber terminado mal y no fue el caso". Además, cuestiona la estrategia legislativa de La Moneda y advierte que en caso de que requieran acuerdos amplios ante un eventual desafuero de un parlamentario oficialista, "tienen que empezar a construirlos desde ahora". A pesar de la crisis que protagonizaron los partidos del Socialismo Democrático, reivindica el rol de sus sector dado que sin ellos, asegura, "no se puede frenar a la extrema derecha".

Sigue a The Clinic en Google News Por 19 de Julio de 2026
El diputado Raúl Soto asumió la presidencia del PPD el 4 de julio. Foto: Carlos Rodríguez / The Clinic.
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Han pasado 13 días desde que el diputado Raúl Soto asumió la presidencia del Partido por la Democracia (PPD). El 8 de julio, apenas cuatro días después de la ceremonia que oficializó su conducción de la colectividad, los senadores de su partido aparecieron junto al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y la presidenta del Senado, Paulina Núñez, para anunciar que habían alcanzado un acuerdo con el Gobierno sobre la tramitación de la megarreforma.

Soto no estaba al tanto de esas negociaciones. Esa misma noche convocó de urgencia a la mesa del partido para fijar una posición y contener el impacto político de la decisión de sus senadores. Horas más tarde, el PPD emitió un comunicado en el que rechazó el acuerdo y confirmó que recurriría al Tribunal Constitucional, una alternativa que los parlamentarios habían descartado precisamente para viabilizar el entendimiento con el Ejecutivo.

La tensión aumentó al día siguiente cuando el Gobierno ingresó una indicación para que la tasa del impuesto de primera categoría se redujera de un 23% a un 22%, lo cual no era parte de los dialogado con los senadores del PPD. Ese cambio llevó a los parlamentarios a dar por caído el entendimiento, alinearse con la postura institucional del partido y cerrar una crisis que, según reconoce Soto en esta entrevista, obligó a “hacer un control de daños para decir hoy día que se dio vuelta la página”.

Pese a ello, el miércoles de esta semana el Gobierno consiguió aprobar la megarreforma en el Senado por 26 votos contra 24. Aunque Soto estima que el tercer trámite, que comenzará esta semana en la Cámara de Diputados, podría volver a favorecer al Ejecutivo, advierte que ese equilibrio podría cambiar si la derecha pierde parte de su mayoría circunstancial, por ejemplo, ante un eventual desafuero del senador Miguel Ángel Calisto, quien enfrenta una acusación por fraude al fisco.

“Si el día de mañana van a necesitar acuerdos más amplios, tienen que empezar a construirlos desde ahora y, para eso, tienen que cambiar radicalmente la lógica sobre la cual están actuando”, afirma Soto en conversación con The Clinic desde Rengo, mientras monitorea los efectos que podría dejar el sistema frontal en el Distrito 15 de la Región de O’Higgins, al que representa.

El diputado Raúl Soto enfrentó su primera crisis como timonel cuatro días después de asumir.

—¿Cómo evalúa el triunfo del Gobierno en el Senado al aprobar su megarreforma?

—El Gobierno ha logrado un triunfo pírrico que es pan para hoy y hambre para mañana. Si bien le permite dar una señal de un triunfo político en el corto plazo, en lo inmediato, la verdad es que ha aprobado una megarreforma con baja legitimidad social y política.

Tratándose de un tema tan importante como una reforma tributaria, es necesario que tenga una robustez y transversalidad mucho mayor y que se construya sobre la base de un consenso social y político más amplio que no ha tenido esta tramitación. Es por eso que yo creo que la megarreforma tiene, tal cual está hoy día aprobada en el Senado, fecha de vencimiento. Lo más probable es que quien llegue en tres años más a gobernar, siendo un color político distinto, va a buscar cambiar esas reglas.

—¿Cómo cree que va a ser el tercer trámite que inicia en la Cámara?

—Se aprobó en el primer trámite, se aprobó en el segundo y es altamente probable que se apruebe en el tercer trámite en circunstancias similares. Ahora, yo llamaría al PDG a reflexionar su votación y su posición política. Si la megarreforma fuera plebiscitada el día de hoy, sería ampliamente rechazada por la ciudadanía, tanto en general como en cada uno de sus puntos.

Si bien el PDG hizo un esfuerzo de tratar de conseguir algunas cosas positivas para la clase media, lo cual valoramos, es absolutamente insuficiente, ya que el PDG no logró cambiar el proyecto en sí mismo, sino que negoció cosas anexas. Les pediría que pongan el foco en los aspectos propios del proyecto y que, en definitiva, si no mejoran, tengamos una postura consecuente, contraria a este proyecto, porque es lo que nos está pidiendo la mayoría del país hoy día.

—¿Qué dice de la oposición respecto a su capacidad para influir en la megareforma? ¿No hay alguna reflexión pendiente?

—Hay un problema cuantitativo y es que la oposición no tiene mayoría ni en la Cámara ni en el Senado. Eso obviamente que hace cuesta arriba la posibilidad de incidir, para frenar o para modificar sustantivamente un proyecto de ley del Ejecutivo. Por tanto, acá lo que se requiere es sumar fuerza política y social desde la perspectiva de lo que hoy día está diciendo la gente en los estudios de opinión y en las redes sociales: esta es una mala reforma. Eso contribuye a generar un clima desfavorable para el proyecto del gobierno.

Es por eso que hacemos un llamado especialmente a al PDG y a Franco Parisi, que tiene pretensiones presidenciales, a resguardar el futuro fiscal de nuestro país. El crecimiento económico debe ir de la mano de la responsabilidad fiscal.

“El Gobierno de Kast está al borde del desfonde de su base de apoyo social”

—¿Qué tiene que hacer la oposición para volver a ser un actor relevante en el Congreso?

—Hay que sumar adhesión ciudadana desde la perspectiva de explicar las medidas, hacer mucha pedagogía de lo que está ocurriendo y a partir de ahí generar respaldo mayoritario a las posiciones políticas que nosotros vamos construyendo.

Si uno ve hoy día lo que está ocurriendo, al Presidente Kast le está pasando algo similar a lo que le pasó al expresidente Boric en su primer año de gobierno. Se está atrincherando en el 30% de apoyo y se está consolidando una desaprobación muy mayoritaria en el país. El Gobierno de Kast está al borde del desfonde de su base de apoyo social y político porque se han atrincherado en su posiciones más ideológicas y han renunciado a gobernar con un sentido de Estado.

Una oposición inteligente, articulada, coordinada, que respeta sus diferencias, que busca dialogar para incidir, pero al mismo tiempo defiende con fuerza sus convicciones y principios, puede empezar a hacer mucho más sentido y a sumar la fuerza social que se requiere para poder incidir mucho más en el destino del país.

Cuando asumió como presidente del PPD, dijo que la centroizquierda había “dejado de interpretar” al país. ¿Cree que de alguna manera hoy se están pagando los costos de eso? ¿Qué se dejó de hacer para que se perdiera el respaldo ciudadano?

—En su momento, la izquierda cometió el mismo error que están cometiendo republicanos hoy día, atrincherarse en el 30%. Empezó a actuar y a pensar el país desde posiciones más ideológicas y no con el pragmatismo suficiente para conectar con el sentido común de los chilenos.

Hay que recuperar esa conexión. Volver a hablar de los temas de seguridad con propiedad, con firmeza, volver a levantar los temas del crecimiento económico, del empleo, de la inversión, pero con una mirada que sea responsable fiscalmente, que sea sostenible, que genere verdaderas condiciones de estabilidad, que dinamice nuestra economía, sobre todo con un foco en las pymes.

—¿Cree que el Socialismo Democrático es el sector del progresismo que está llamado a tender los puentes con el Gobierno?

—Es el sector político llamado a recuperar la confianza ciudadana con una política que actúa desde el sentido común, con una política que es capaz de encaminar a Chile al desarrollo al mismo tiempo que basa en mayores condiciones de justicia social para la población.

También es el que está llamado a construir el dique de contención para que las ideas extremas y conservadoras en Chile no sigan avanzando. Es en la centroizquierda, no en otro extremo, porque si no, nos vamos a seguir atrincherando y esas ideas que están en la derecha van a seguir avanzando. Y es por eso que necesitamos una centroizquierda, un Socialismo Democrático moderno, con identidad propia, capaz de diferenciarse, pero al mismo tiempo de articularse con el resto del progresismo.

Hay quienes señalan que están tironeados por el Frente Amplio y Partido Comunista…

—No. Nosotros vamos a actuar siempre con plena autonomía, sobre todo ahora que estamos en la oposición. Nuestras definiciones han sido y van a hacer siempre en función de lo que lo que creemos que es mejor para el país y no en función de las definiciones que otros sectores políticos legítimamente pueden hacer. Eso es una garantía total y absoluta.

Lo hemos demostrado, lo vamos a seguir demostrando, y eso no implica que, desde lo que nosotros pensamos y creemos, no podamos articularnos o coordinarnos con los demás. Al contrario, yo creo que se puede avanzar en consolidar esa coordinación con el resto del progresismo porque la necesitamos. Pero, al mismo tiempo, tenemos que ir a recuperar nuestra propia identidad y tener la personalidad también de poder actuar en consecuencia.

—¿Eso se logra dialogando con el Gobierno?

—No significa que el diálogo es malo o es bueno per se, hay que ir evaluando caso a caso, y eso es lo que hemos hecho y lo que esperamos seguir haciendo hacia adelante. Tampoco eso significa que uno tenga que concurrir a cualquier tipo de acuerdo, porque hay que evaluar técnicamente los pros y los contras, y también políticamente y socialmente sus eventuales consecuencias.

Hay que ser en eso muy cuidadosos, muy prudentes, porque al final lo que queremos no es solo dar una señal de diálogo y de acuerdo, sino que estos sean beneficiosos para la gente. Si no, no tiene ningún sentido.

—¿Le hace falta un relato conjunto a la oposición?

—Se ha ido construyendo sobre la marcha. Los problemas, el desorden que ha existido en las últimas semanas, se han ido corrigiendo rápidamente y eso es positivo. Y ahora que viene una acción conjunta, unitaria, muy potente, que es recurrir al Tribunal Constitucional para intentar frenar esta mala reforma del Gobierno.

El diputado Raúl Soto renunció a la Democracia Cristiana en 2018.

Soto y la crisis que se desató con los senadores PPD: “No quisiera que se vuelva a los tiempos de la cancelación política”

Apropósito de ese desorden, ¿se superaron las diferencias al interior del PPD?

—Las diferencias siempre van a existir. Los partidos no son regimientos, van variando en función de lo que va pasando en la contingencia política, y lo importante es que tengamos la capacidad y los mecanismos y herramientas para poder encauzar esas diferencias, para poder procesarlas, digerirlas y actuar lo más unido posible.

El PPD lo ha hecho y los senadores del partido, tras el acuerdo con el Gobierno, fueron cuestionados, pero reaccionamos rápidamente y en el mismo día tuvimos una postura institucional del PPD que finalmente fue respaldada por nuestros senadores. Las relaciones se han recompuesto, estamos muy coordinados con ambas bancadas, con el equipo de técnicos que está trabajando y se ha generado un clima interno mucho más positivo. Finalmente se logró el objetivo, que era ordenar la casa.

—¿Cuál fue la conversación que tuvieron para llegar a ese punto?

—Estuvimos conversando durante todo el fin de semana manifestando la opinión del PPD, la postura institucional, los alcances y consecuencias de una u otra decisión, de manera tal que ellos, de forma autónoma, pudiesen tomar la mejor decisión posible y que fue lo que al final ocurrió.

Nosotros lo valoramos harto porque además fueron reprochados de manera muy dura por parte de dirigentes de la propia oposición y nosotros en eso tuvimos una postura clara también de defensa de ellos respecto de acusaciones injuriosas, de reproches moralistas, de declaraciones absolutamente destempladas que se esgrimieron por parte de quienes se suponen que forman parte de un espacio de convivencia opositoria que debe tratarse con respeto más allá de las diferencias.

No quisiera que se vuelva a los tiempos de la cancelación política, donde el que piensa distinto, el que actúa distinto, es funado. La unidad no es lo mismo que la uniformidad.

“Sin el Socialismo Democrático no se puede frenar a la extrema derecha”

—¿Cuánto le afectó este episodio a su liderazgo considerando que se está recién instalando como presidente de partido?

—Se reafirmó y con harta fuerza. Tuvimos una capacidad de reacción muy rápida, muy unitaria y se ordenó una casa, que es lo fundamental. Por lo tanto, creo que eso va a permitir que el trabajo hacia adelante se desarrolle de forma mucho mejor. Las crisis también representan oportunidades para que los liderazgos se vayan consolidando y vayan demostrando también su capacidad de buscar salida a esas crisis. Podría haber terminado mal y no fue el caso.

—Pero el senador Pedro Araya, una vez se cayó el acuerdo con el Gobierno, dijo que la negociación podría restablecerse a través de la rebaja del impuesto específico a los combustibles. ¿Eso fue coordinado?

—No, eso fue un planteamiento de él, lo explicó en su momento y lo conversamos también. Fue aclarado y fue rápidamente también desechado por parte del Gobierno, así que no tuvo mayores consecuencias.

¿No cree que se debilitó el bloque del Socialismo Democrático tras estos episodios frente al PC o al FA que han mostrado más orden?

—No. Insisto, creo que en la visión estratégica que tenemos que tener desde el progresismo es muy relevante nuestro rol. Sin el Socialismo Democrático no se puede frenar a la extrema derecha y al ultraconservadurismo en nuestro país. El dique de contención está ahí y, por lo tanto, nosotros tenemos que ir buscando cómo recuperamos la identidad, la personalidad propia y cómo podemos sintonizar con la mayoría del país desde el sentido común.

No creo que acá las diferencias o la diversidad sean problemas, muy por el contrario, la suma de la diversidad que hoy día existe al interior de la oposición y del progresismo es lo que nos va a permitir el día de mañana generar nuevamente una mayoría.

Diputado Raúl Soto fue presidente de la Cámara en 2022.

Soto: “Si es que el día de mañana el Gobierno va a necesitar acuerdos más amplios, tienen que empezar a construirlos desde ahora”

En diversas entrevistas usted ha llamado al Gobierno a cambiar de interlocutor y que sea el ministro del Interior Claudio Alvarado o al minsitro José García Ruminot de la Segpres. ¿Cree que el Presidente debe cuestionarse la continuidad del ministro Quiroz?

—El ministro Quiroz se ha transformado en un problema para el Gobierno y para el Presidente Kast. Es un ministro con alta desaprobación, con baja confianza ciudadana, genera dudas y genera suspicacia en la ciudadanía. Hoy día también genera desconfianza en el mundo político por su forma de actuar.

Eso, evidentemente, dificulta las opciones del propio Gobierno de hacer acuerdos más amplios y también va terminando, creo yo, la credibilidad, la confianza y el apoyo de la ciudadanía al propio gobierno y al propio presidente.

Un ministro tan extremo, tan ideologizado, tan dogmático, puede parecer que a veces le entregue triunfos legislativos al Gobierno, pero la verdad que cuando lo que está haciendo es pasar máquina con la mayoría frágil y circunstancial que el día tienen, eso le está haciendo un flaco favor a su propio gobierno.

—A propósito de la mayoría frágil, ¿cree que el gobierno debería tomar nota de un posible desafuero en el Senado y que pierda la mayoría?

—Es evidente que si el Gobierno pierde la mayoría en una de las cámaras, cambia radicalmente el escenario para el gobierno. Imponer una mayoría frágil y circunstancial que el día de mañana van a perder, es sembrar una actitud en función de aquello que hicieron antes. Por lo tanto, si es que el día de mañana van a necesitar acuerdos más amplios, tienen que empezar a construirlos desde ahora y para eso tienen que cambiar radicalmente la lógica sobre la cual están actuando.

—¿Eso quiere decir que van a endurecer sus posiciónes si el Gobierno no busca mayorías?

—Eso se va a ir viendo en el camino, pero evidentemente que el carácter de la oposición se va construyendo también en función del carácter que el Gobierno va mostrando con sus propias decisiones. Acciones generan reacciones. Nosotros tenemos que ser prudentes, tenemos que ser responsables, tenemos que tener apertura al diálogo, pero lo vamos a hacer desde nuestro principio y convicciones. Por eso la carga de la prueba está hoy día del lado del Gobierno, no del lado de la oposición.

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