“Hubo un momento en que hubiera preferido morirme”: La larga espera de Dahely Escobar, la hincha de Cobreloa que quedó parapléjica tras el derrumbe de una pantalla gigante en Calama
Esta semana Dahely Escobar volvió a publicar un video en redes sociales. Lo hizo porque, dice, ya no puede seguir esperando. La joven que quedó parapléjica luego que una pantalla gigante cayera sobre las graderías del Estadio Zorros del Desierto durante un partido de Cobreloa reveló a The Clinic que desarrolló un quiste en la médula, necesita una cirugía que supera los $35 millones y que, mientras su salud empeora, la investigación judicial sigue sin responsables. "Yo no quiero enriquecerme. Solo quiero vivir sin dolor", afirma.
Sigue a The Clinic en Google News Por Sebastián Palma 23 de Julio de 2026
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A Dahely Escobar ya no le preocupa volver a caminar.
Esa noticia la recibió hace casi tres años, cuando despertó después de varias cirugías y los médicos le explicaron que la lesión medular que sufrió tras el derrumbe de una pantalla gigante en el Estadio Zorros del Desierto la acompañaría para siempre. Desde entonces aprendió a desplazarse en silla de ruedas, a rehacer su rutina y a recuperar parte de la independencia que había perdido.
Ahora su urgencia es otra, quiere dejar de sentir dolor. Hace dos días publicó un video en sus redes sociales pidiendo ayuda para difundir su historia, fue una reacción al deterioro de su salud. Hace algunos meses los médicos descubrieron que desarrolló un quiste en la médula espinal que le provoca espasmos.
rimero deberá someterse a una operación para drenar el líquido acumulado. Si ese procedimiento fracasa, necesitará una segunda intervención: la instalación de una bomba de baclofeno en el abdomen, un dispositivo que debe importarse y cuya cirugía bordea los $35 millones.
“Yo quería que esto se moviera urgentemente porque la Fiscalía sigue esperando, mi abogado sigue esperando y mientras tanto mi salud sigue empeorando. Detrás de todo esto hay una vida que ellos truncaron”, dice a The Clinic.
El accidente ocurrió el 15 de octubre de 2023. Esa tarde la Municipalidad de Calama instaló pantallas gigantes dentro del estadio para que los hinchas siguieran el partido entre Cobreloa y Rangers de Talca, que definiría el regreso del club a Primera División. Una de las estructuras metálicas cedió y cayó sobre las graderías. Cuatro personas resultaron heridas. Dahely fue la más grave.
Las lesiones fueron devastadoras: fracturas múltiples y una lesión medular entre las vértebras T4 y T7 que la dejó parapléjica. Durante meses concentró todas sus fuerzas en rehabilitarse. La meta era volver a ser independiente: aprender a trasladarse sola desde la cama a la silla, al auto, hacer sus necesidades sin ayuda. Lo estaba consiguiendo.
Hasta que aparecieron los espasmos. “Ya no puedo traspasarme al auto ni a la cama. No puedo dormir boca arriba porque las piernas se me recogen. Llevo casi dos años durmiendo de lado y cambiándome toda la noche de posición. Los espasmos son tan fuertes que terminan deformando todo el cuerpo y producen dolores en la espalda y la cadera”, relata.
Dice que perdió parte de la autonomía que tanto le costó recuperar en Calama. “Tú haces todo el proceso para volver a ser independiente y de un día para otro todo cambia.”
Mientras intenta sobrellevar ese deterioro físico, su vida continúa. Estudia Ingeniería en Minas en Inacap. El accidente la obligó a retrasar un semestre y este año recién podrá presentar su tesis.
“Lo que más me interesa es mi salud. Sin salud no puedo hacer nada”, resume.Pero el daño no terminó en el cuerpo.
Durante los tres meses que permaneció internada, despertaba llorando todos los días. Después llegaron las preguntas más difíciles. “Cuando salí de la clínica tuve pensamientos muy malos. Yo hubiera preferido irme de acá que estar así porque esto es un sufrir. Hay gente que dice que uno encuentra paz en la discapacidad. Yo no pienso así y nunca me va a salir decirlo”, reconoce.
Cuenta que la terapia psicológica y psiquiátrica fue determinante para salir de ese período. Hoy sigue en tratamiento.
“No tendría la fuerza para hacer eso nuevamente, pero costó muchísimo.”
El video que publicó esta semana también buscaba responder a otra idea que, según dice, se instaló en Calama: que el municipio sigue financiando su recuperación.
“No es así”, responde.
Explica que la Municipalidad pagó los gastos de la clínica y la rehabilitación posterior, pero nunca recibió una ayuda económica mensual. La adaptación prometida para la vivienda donde vive junto a su familia tampoco se concretó y debieron asumir ellos mismos los costos.
“Mi pieza estaba en un segundo piso y se comprometieron a adaptar la casa. Eso nunca pasó. Nosotros arrendamos y finalmente todo corrió por nuestra cuenta.”
Con Cobreloa, en cambio, guarda otro recuerdo. Los jugadores organizaron colectas, rifas y donaron camisetas para ayudar con los gastos. “Ellos no tenían ninguna responsabilidad, pero igual estuvieron presentes”, dice.
Incluso volvió al estadio. Le costó, necesitó terapia para superar el miedo, Pero entendió que el problema nunca fue el fútbol. “Volví porque el estadio no tuvo la culpa.”
En paralelo, la investigación judicial continúa abierta. La Fiscalía de Calama inició una investigación de oficio y el Juzgado de Garantía declaró admisible la querella presentada por su abogado. También existe una demanda civil contra el municipio.
Sin embargo, casi tres años después, Dahely asegura que sigue sin entender la demora.
“Lo mínimo que espero es una indemnización, pero no para hacerme rica. La gente no entiende lo caro que es vivir con una discapacidad. Yo necesito una casa adaptada, necesito costear mi salud y poder operarme. Lo único que quiero es vivir dignamente y vivir sin dolor.”
Cuando habla de quienes demanda, ya casi no utiliza términos jurídicos.
“Hay cero humanidad. Más allá del alcalde o de una autoridad, esperaba que alguien preguntara cómo estaba o si necesitaba algo. Si ellos cometieron un error, lo mínimo era hacerse cargo. Gracias a Dios no murió ningún niño ese día. Al lado mío había una niña. Eso también pudo haberle pasado a ella.”
Tres años después del accidente que cambió su vida en Calama, Dahely Escobar ya no espera recuperar la movilidad. Tampoco volver al día anterior al derrumbe. Su expectativa es bastante más modesta, Dahely quiere un día despertarse una mañana sin dolor.



