Claudio “Bichi” Borghi a fondo: “Las redes sociales me asustan, esto de que cada uno cree tener el derecho de decir lo que quiera”
Tras el Mundial y con el retorno del fútbol chileno, Claudio Borghi expresa su preocupación ante el fanatismo desbordado y el papel de los nuevos opinólogos futboleros. Ademas, no esconde su pesimismo frente al rumbo que está tomando el fútbol, con la parte deportiva cediendo importante terreno frente al plano comercial. “Todo apunta a aceptar lo que proponen y que va a cambiar la tradición que tiene el fútbol”, es parte de lo que manifiesta el “Bichi” en esta extensa conversación con The Clinic. Entre sus descargos, critica a quienes lideran las federaciones, pero también apunta a los principales protagonistas. “Frente a todo esto, alguna vez también tienen que hablar los jugadores”, plantea. Y ante el silencio de los jugadores, reconoce estar resignado. En otros asuntos, el campeón del mundo en México 1986 habla del “anti-argentimismo” que se acusó desde su país natal durante la Copa del Mundo, como también del opaco retorno a la normalidad del fútbol chileno.
Sigue a The Clinic en Google News Por Pablo Serey 1 de Agosto de 2026
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En medio del debate respecto de hacia dónde debe ir el fútbol, con el aspecto comercial cada vez ganando más terreno frente a lo deportivo, Claudio Borghi se posiciona entre aquellos que desean preservar un fútbol más tradicional. Tras lo visto en el Mundial, dice que no le desagradan las pausas de hidratación, pero que en ningún caso las replicaría tal como se vio en la Copa del Mundo celebrada en Estados Unidos, México y Canadá.
Pero más allá de ese aspecto en específico, el “Bichi” exhibe preocupación y una cuota importante de pesimismo. Cree que las rentabilidades que exhibe la FIFA instalan un duro panorama para quienes desean conservar el fútbol como en antaño. Es más, con marcada resignación asume que es muy poco lo que se puede hacer, sobre todo si los principales protagonistas de esta industria no se manifiestan al respecto.
En este extenso diálogo con The Clinic, el campeón del mundo en México 1986 manifiesta su opinión respecto al rumbo que está tomando el fútbol y repasa cómo vivió lo que pasó con Argentina antes y después del último Mundial. Además, habla del opaco retorno a la rutina del fútbol chileno y de cómo se proyecta en el mundo de las comunicaciones.
—¿Cómo viste este Mundial 2026 tan marcado por el peso del aspecto comercial?
—Yo creo que hay varias visiones, por ejemplo, la que tengo yo que no fui al Mundial y la que tienen los que sí fueron. Desde la comodidad de mi hogar lo vi bien, todos los partidos bien presentados, una buena cantidad de gente, buena organización. Y por otro lado, personas que fueron me cuentan que lo pasaron bien, pero que encontraron que todo era demasiado caro como para estar una gran cantidad de partidos, desde los precios de las entradas, la comida, la bebida, algún souvenir. Por otro lado todo el tema de la logística de jugar en tres países, lo que significó una locura para la gente que quiso seguir a su selección en distintos lugares.
Yo considero que son gastos extremos, pero hay gente que se quiere dar el gusto de ver un Mundial de esta forma y está dispuesta a asumir gastos. Después, en la parte deportiva, lo vi bien. Tenía algunas dudas con la cantidad de países que podían participar, creía que algunos no tenían el nivel necesario, pero se comportaron bastante bien en líneas generales. Vimos un Mundial bien agradable, pero hay algunas cosas que revisar, como lo de Irán que no pudo concentrar en el lugar donde jugaba, la problemática de la temperatura, las ventajas o desventajas por tantos traslados. Eso, entre otras cosas.
—¿Crees que fue un éxito esto de los 48 equipos participantes?
—Si la FIFA consideraba que esto no era un éxito, quizás desistía de poner más equipos. Pero lo que demostró la gente, lo que demostró la publicidad, lo que demostró el interés que hubo en el mundo, le da pie a la FIFA para pensar en más equipos. No sé cómo será eso o cómo llegarán los equipos a los mundiales. ¿Se harán eliminatorias? ¿Se hará un campeonato corto para ver quién clasifica? Hay una simulación que es bastante interesante, que no sé si es de FIFA, donde equipos europeos participarían con equipos sudamericanos. Yo lo encuentro una locura, pero bueno, en este momento creo que los que piensan la logística de los campeonatos lo deben tener muy estudiado.
—¿No crees que se está perdiendo el sentido de exclusividad de estar en el Mundial, considerando que esta vez participaron 48 selecciones y que para futuro se está analizando seriamente que sean 64?
—Lo que pasa es que hay que medir si es mérito deportivo o es ganancia económica lo que importa. No manejo cifras, pero parece que ganó bien la FIFA y lo repartió entre las federaciones. En números, para aquellos que piensan en la creación de nuevos negocios esto es maravilloso. Ahora, la parte deportiva habría que revisarla un poco más. Pero pregunto, ¿interesa la parte deportiva o interesa el show? Parece que lo que más interesa que haya muchos partidos y que la gente esté metida casi un mes adentro del Mundial. Y acá lo digo con mucho respeto: Yo he visto mucha gente metida en el Mundial que normalmente no ve fútbol. Y ahí te demuestra que el asunto despierta mucho interés.
—Desde tu posición de persona de fútbol y con la experiencia de haber ganado un Mundial, ¿Cómo ves esto de que la parte deportiva se esté cediendo tanto terreno frente a lo comercial? ¿No queda más que aceptar o se puede dar la pelea?
—La FIFA propone y las federaciones votan. Evidentemente que si la FIFA propone cosas y las federaciones no están de acuerdo, las cosas no se van a hacer, pero aparentemente todos están de acuerdo. O sea, todos están de acuerdo en poder participar en un Mundial sin mucha lucha y con buenas ganancias económicas, y contra eso hay poco que hacer, no se puede hacer mucho. No he encontrado todavía ninguna federación que se oponga al aumento de las selecciones. De hecho, el presidente de la Conmebol ha dicho que está de acuerdo con que se haga un Mundial con más equipos. Entonces, va a ser difícil luchar contra esto. Y va a haber que acostumbrarse a nuevas reglamentaciones en cuanto a clasificación. Se habla de que pudiesen clasificar ocho de esta parte del mundo ¡Es demasiado! Otros decían 9, pero para dejar uno afuera, mejor que vayan todos. Y ahí claramente se va a perder competitividad deportiva, pero evidentemente que las ganancias van a ser mayores.
—En la cancha misma, causó controversia el tema de las pausas de hidratación. ¿Qué te parece esta disposición desde el punto de vista deportivo?
—El tema de la pausa de hidratación le reportó varios millones a los socios de la FIFA. Lo dije antes de que empezara el Mundial, nos van a meter publicidad. Además, como que estamos viendo un partido de fútbol en cuatro cuartos, como si fuera básquetbol o fútbol americano. A eso agrégale que la final del Mundial tuvo una pausa de 20 minutos. Todo apunta a aceptar lo que proponen y que va a cambiar esa tradición que tiene el fútbol. En todo caso, yo no sacaría la pausa de hidratación, pero la haría más corta, evidentemente. Y la haría así: que los jugadores tomen agua del otro lado de la banca de suplentes y que no participe ninguna persona del cuerpo técnico en dar instrucciones durante esos tres minutos. Ahí ya sería más normal, pero tampoco tendría que ser en tres minutos, porque nadie tarda tres minutos en tomar agua. Un minuto a todo dar.
Ahora, frente a todo esto, alguna vez también tienen que hablar los jugadores sobre la cantidad de partidos que tienen al año, de la fecha en la que se juega, si hace calor o no hace calor. Y ahí es donde debería entrar la opinión de los jugadores, pero hasta ahora no he visto a ningún jugador que se queje. Entonces parece que no tenemos mucha fuerza aquellos que queremos que el fútbol sea un poquito más tradicional.

Argentina, fanatismo y teorías conspirativas
—¿Qué te pareció el nivel de Argentina en el Mundial? Messi fue figura, llegaron bien a la final, pero quedó esa triste imagen de verse muy superada por España en la final…
—El Mundial de Argentina fue de menor a mayor, con una primera fase que sabía que iba a clasificar. Después sufrió con algunas selecciones, bastante, le costó en algunos partidos, en otros dominó bien, pero la final la perdió muy bien. Creo que España fue superior de principio a fin. Y mucha gente dice por qué. España no le prestó la pelota nunca, siempre la tuvo bajo su control. España te hizo el gol en minutos adicionales, pero antes te dominó y después del gol también te dominó. Tuvo muy poco que hacer.
—Pese a eso, en Argentina surgieron muchas voces que prefirieron no reconocer la superioridad de España y darle cabida a teorías conspirativas, llevando el análisis de la derrota para otros lados fuera de lo deportivo…
—A eso me refiero con que hay mucha gente que no sigue el fútbol y que en el Mundial se mete y empieza con un fanatismo que no tiene sentido. O a querer caer bien con tu país faltándole el respeto a otros. O querer justificar los resultados a raíz de lo que pueden hacer terceros. Argentina perdió bien. No tengo nada que decir sobre eso. Después, cada uno dirá lo que quiera. En todo caso, a mí las redes sociales me asustan. Esto de que cada uno cree tener el derecho de decir lo que quiera me preocupa. Me preocupa que se traslade un partido de fútbol a la tolerancia de una nación contra otra, al deseo de que pierda un equipo porque no me gustan los ingleses, no me gustan los portugueses, no me gustan los italianos. Pero entiendo que esto es por un mes, después de un mes todo se normaliza.
—Con la derrota de Argentina en la final se acusó una especie de sentimiento anti-argentino, incluso jugadores del mismo plantel mundialista hicieron referencia a ello. ¿Qué te parece todo eso?
—Si fuese así, todos los argentinos que estamos en el exterior deberíamos volver a vivir en nuestro país. Fíjate que se toman los partidos con los ingleses como una revancha de la guerra. Yo lo encuentro una locura. Ahora, mi pregunta es, ¿por qué esto solamente pasa en el fútbol? Porque después vienen algunas bandas de rock inglesas, tocan en inglés, hablan en inglés, y nosotros vamos y saltamos y festejamos, como tiene que ser. Pero en el fútbol no es así. En el fútbol tenemos que ser enemigos. Me preocupa todo esto, porque muchos jugadores argentinos juegan en Inglaterra. O sea, en una cancha yo escupo, te pego, y después tengo que ir a tu país a compartir contigo. No sé cuál es el sentido de esta locura que tienen algunos jóvenes con esto. Muchos de los chicos que hablan de Malvinas no conocieron la realidad de la guerra. Y lo que más me preocupa, es que mucha gente de mi edad que todavía sigue con ese tema, pero no se postularon para ir a la guerra en forma natural. Ahí murieron una cantidad de chicos, desgraciadamente, no preparados, al mando de un presidente que teníamos que era militar. Entonces, no sé, no me gusta mezclar tanto estas situaciones.
—¿En Chile percibiste algo de ese sentimiento anti-argentino?
—Acá hay una gran colonia argentina, no nos podemos quejar del trato. A mí me llaman de Argentina y me preguntan ‘¿cómo se siente allá?’ Y yo digo ‘muy bien, vivo hace 34 años acá’. Afortunadamente soy una persona querida, aunque no por todo el mundo, debe haber hueones que no me quieren, que deben pensar ‘por qué este hueón no se va a su país’. Pero si yo sintiese todo el tiempo ese odio, evidentemente me iría. Pero no lo siento. No es que paso por la calle y alguien me dice ‘argentino tal por cual’. Ahora, hay gente que me dice, ‘pero vos sos conocido, la gente te quiere’. Pero tengo la referencia de mi hija y mi mujer que también son argentinas y no viven nada de ese odio. Y dentro de mi casa hay un chileno que es mi hijo, aunque en su caso sí hay algo que me llamó la atención durante el Mundial: él, siendo chileno, una vez terminada la final recibió mensajes de conocidos sacándole en cara la derrota. Eso no me parece agradable, pero bueno, la gente ante el fanatismo reacciona de esa forma.
Ante eso, la pregunta que me hago es, ¿qué pasaba si jugaba la final Chile-Argentina? Porque si Chile no participó y te tratan de esta forma, bueno, si participaba Chile ¿te escupen en la calle? Pero repito, es un mes, es gente que normalmente no ve fútbol. Si toda la gente que estaba viendo fútbol durante el Mundial iría al estadio, tendríamos estadios repletos de gente, pero eso no ocurre. Entonces volvemos a la normalidad.

El retorno a la realidad del fútbol chileno
—Y volviendo a la normalidad, ¿qué te parece este retorno a la rutina del fútbol chileno después de todo lo visto en el Mundial?
—De partida hay un golpe visual para aquellos que ven el fútbol por televisión, porque se pasa de ver estadios perfectos, estadios llenos, a ver estadios semi vacíos, con evidentemente otra calidad de fútbol. En el Mundial, en las últimas etapas están los mejores, y uno se entretiene un poco más. Pero más allá de eso, volvemos con noticias no muy buenas, los equipos no se han reforzado mucho, hay un campeonato desigual en puntos, lo que no es culpa de Colo Colo, pero le lleva una cantidad importante de puntos al segundo y al tercero, que son los tres grandes, por suerte. Me preocupa no tener mayor cantidad de caras nuevas, nos vamos a tener que conformar con lo que ya hemos visto y a ver cómo andan.
—¿Qué te parece lo que está haciendo el Colo Colo de Fernando Ortiz? Se ve muy sólido en el primer lugar…
—Va a tener que administrar esta ventaja que tiene. A mí no es que me encante cómo está jugando Colo Colo, pero sí tengo que reconocer que es eficaz en resultados. Ha perdido muy poco, lleva una gran cantidad de puntos de ventaja. Me gustaría que fuese un poquito más… no quiero ocupar una palabra ofensiva, pero me gustaría que fuera más agradable, con mejor juego, pero hay veces que la eficacia con el buen juego no van de la mano. Pero con lo que está proponiendo le está yendo muy bien.
—Con todo lo que vimos en el Mundial, ¿Cómo ves la realidad de la Selección? No se sabe hasta cuándo se quedará Córdova, se habla de Pellegrini, pero el asunto va más allá de nombres propios…
—Alemania quedó fuera del Mundial y se demoró un día en encontrar el nuevo entrenador. Un día. Nosotros llevamos con el cargo de interino que tiene Nico Córdova, a quien quiero mucho, más de un año. Imagínate una redacción tuya sin un jefe confirmado durante un año. Nada funciona bien porque el interino no puede tomar decisiones. El interino propone algo y queda en el aire porque no tiene el respaldo de la dirigencia. Estamos atrasadísimos en todo lo que tiene que ver con la Selección. La gente cree que en el periodo donde no se participa no debería trabajarse. Y yo digo al revés. Cuando no participas es cuando más tienes que trabajar para llegar bien al momento de hacerlo. Pero bueno, nosotros estamos todavía ahí.
Se abrió una pequeña luz de esperanza de que pudiese venir Pellegrini, pero lo de Manuel hace cuánto que se espera ¿Diez años? Estamos complicados. Trajimos un entrenador (Gareca) que apenas pisó suelo chileno dijo ‘yo vengo a clasificar, no me interesan las juveniles’. Entonces, no te clasificó y aparte no trabajó con las juveniles. O sea, estamos apostando a algunas cosas que no tienen que ver con una planificación adecuada. Yo no quiero un técnico que solamente me clasifique, yo quiero un técnico que planifique, que trabaje, que haga incorporación de juveniles. No quiero a alguien que venga a arreglar durante algunos días la cañería y después se vaya y me quede todo igual.

El “Bichi” en el mundo de las comunicaciones y lejos de las canchas
—Una de las razones por las que dejaste ESPN y volviste a TNT Sports fue el poder seguir con Picado TV, el proyecto familiar/profesional que están llevando a cabo con tu hijo ¿Sientes que el ámbito de las comunicaciones ya es tu mundo o crees que puedes volver a las canchas como DT?
—Yo me fui de TNT porque terminó mi contrato, no renové, pensé que me iba a quedar en casa durante un tiempo, pero me llamaron de ESPN, me trataron muy bien. Estando ahí surge el trabajo que tenemos con Picado TV, pero no me permitían la doble militancia, no me permitían trabajar en otro medio que compitiese con ESPN. Una locura pensar que un streaming puede pelear con una cadena tan importante como ESPN. Pero bueno, son sus reglamentos. Así que terminé mi contrato, me dediqué a Picado TV y ahí surge otra vez la posibilidad de volver a TNT donde no tengo problema con la doble militancia. Puedo hacer las dos cosas.
Pero este no es un mundo seguro. No es que alguien pueda proyectarse a 6, 7 años. Acá es rendimiento. Si la gente está contenta, evidentemente sigues. Si la gente protesta, tienes que irte. No puedo asegurar lo que va a pasar con mi futuro en un mundo al que tampoco pertenezco al 100%. Yo no soy periodista, soy un opinólogo. Lo que sí, a mi edad ya he elegido hacer menos cosas. No hago transmisiones de partidos, salvo que sean clásicos o salvo que el canal decida ponerme. Entonces hay una ventaja de poder tener al menos dos días libres de la semana y poder también compartir con mi familia.
—¿Pero el buzo de DT lo tienes guardado definitivamente?
—Mucha gente cree que cuando uno deja de entrenar es cuando estás menos informado. Y te puedo asegurar que es al revés. Cuando uno no está entrenando es cuando está más informado que nunca. Cuando entrenas un equipo, solo te dedicas a tu equipo y al próximo rival, no tienes posibilidad de ver cinco partidos. Yo hoy no tengo esa complicación, veo todos los partidos, conozco a todos los jugadores, o sea, cuento con toda esa información. Ahora, hace bastante que no dirijo, no sé si un equipo se pueda llegar a interesar en que yo pueda dirigir. Habría que medir muchas cosas para ver si todavía estoy activo para llevar el trajín que significa ser DT. Hace poco tuvimos una muestra de un chico joven como Gago que tuvo un problema cardiaco. ¿Eso estará ligado al fútbol, a una cosa genética o a que no se cuida? Hay cosas que tiene la presión de ser DT que te pasan la cuenta. ¿Viste cómo lloró Scaloni? Un tipo que ganó dos veces la Copa América, ganó un Mundial y fue subcampeón en otro, pero mira cómo estaba presionado. Y eso pensando que este trabajo no es el peor del mundo, aunque tampoco es el más agradable.



