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12 de Agosto de 2026Felipe Lecannelier contra los “traficantes de la felicidad”: “No quiero que alguien sienta que su sufrimiento es culpa suya o porque tiene baja dopamina”
El psicólogo cuestiona la idea de que “querer es poder” y plantea que para abordar el dolor hay que comprender cómo se construyó en la historia de cada persona, en lugar de reducirlo a un trastorno, un déficit o una falta de voluntad.
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“¿Está la psicología y la psiquiatría realmente preparada para hacer frente a esta epidemia de problemas de salud mental y sufrimiento?”, se pregunta el psicólogo Felipe Lecannelier. Su respuesta es que no, y en su nuevo libro “La organización temporal del sufrimiento traumático: Modelo de Apego y Complejidad (M.A.C.) para procesos de cambio”, propone una nueva forma de abarcar el problema. Si bien su nueva obra está dirigida a especialistas y profesionales de la salud mental, también ha generado interés en personas que buscan formas de comprender al ser humano más allá de la psicología tradicional, que parece no hacer frente a sus inquietudes.
En su obra busca explicar por qué las personas sufren de manera traumática y crónica, especialmente cuando ese sufrimiento se vuelve parte de la vida y lleva a conductas extremas, como las adicciones o las autolesiones. Una de sus principales críticas apunta a cómo se abordan años de trauma en la consulta: “A nivel práctico, a mí me parece que hacer terapia una hora a la semana, talleres a los estudiantes o intervenciones breves no suele tener el impacto que uno desearía”, agrega.
En relación con el cuestionamiento que hace a la psicología y a la forma en que ha sido entendida hasta el día de hoy, Lecannelier opina que las disciplinas que son sanas y de alto impacto “siempre se están criticando y nunca piensan que son poseedoras de la verdad”. Por eso, le parece esencial cuestionar una ciencia que tiene solo un siglo y medio de existencia y cuyas teorías actuales serían demasiado simples para comprender la complejidad del sufrimiento humano.
Etiquetar el sufrimiento
Resulta común encontrarse en Instagram con publicaciones que describen una patología mental y enumeran sus síntomas. A partir de ese contenido, una persona puede sentirse identificada y encontrar una forma de externalizar su sufrimiento. Algo que, según el psicólogo Felipe Lecannelier, no necesariamente está mal: “Explica que vivimos en una sociedad colapsada donde a la gente le cuesta encontrar sentido y validación a sus vidas. Cuando alguien les dice que su sufrimiento tiene el nombre de un “trastorno X”, esto les hace sentido porque les permite externalizar el problema”, pero advierte que los psicólogos debería ir más allá.
Un error que Lecannelier identifica en la psicología es que atiende a los pacientes siguiendo una lógica similar a la de la medicina: una consulta de una hora seguida de un diagnóstico. Otro desacierto ocurriría cuando se le dice a una persona que tiene un “déficit”, perdiendo el respeto genuino por su sufrimiento y dificultando el proceso de cambio. “Yo no quiero que alguien que venga a verme sienta que su sufrimiento es culpa suya, que se debe a un déficit, a una baja de dopamina o a algún trastorno. Quiero acompañarlo a comprender cómo se ha ido construyendo su camino en una vida que muchas veces ha sido tremendamente adversa”, agrega.
Para el especialista es fundamental considerar el contexto de quien tiene un problema de salud mental, algo de lo que se olvidan las publicaciones de instagram: “Una de las grandes críticas a la psicología, especialmente a la autoayuda, es esta idea de que todo depende de ti. Si le dices eso a alguien que ha sufrido abuso sexual es una mirada demasiado simplista”.
El peligro de los “traficantes de la felicidad“
“Querer es poder” es, según Lecannelier, una de las principales premisas de los psicólogos que él denomina “traficantes de la felicidad”. A su juicio, la idea de que todo cambio depende únicamente de la voluntad individual es una mirada profundamente individualista, que deja fuera las realidades socioeconómicas, culturales y las experiencias adversas que ha vivido cada persona. Y aunque estas ideas pueden generar un alivio momentáneo, sostiene que, a largo plazo, pueden causar un daño más profundo.
Según el psicólogo, estas corrientes venden la idea de que la felicidad y el crecimiento personal están al alcance de todos si existe la voluntad para conseguirlos, ignorando que muchas personas viven en contextos de adversidad que hacen imposible pensar el sufrimiento únicamente desde la responsabilidad individual.
“Si tú te lo propones, lo cambias”, resume Lecannelier como parte de esta lógica. El problema, plantea, es que una mirada así puede terminar haciendo que la persona sienta que su sufrimiento es culpa suya, en lugar de comprender cómo su historia y las condiciones en las que ha vivido han contribuido a construirlo.