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la Woven City de Toyota

AUTO TEST

19 de Agosto de 2026

La Woven City de Toyota: la ciudad-laboratorio sin automóviles

La Woven City de Toyota es la ciudad-laboratorio de 10.000 millones de dólares donde el fabricante japonés ensaya su giro de vender autos a vender movilidad, con apenas vehículos privados circulando por sus calles.

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Woven City no ensaya el auto del futuro: ensaya una ciudad donde el auto casi desaparece. A los pies del monte Fuji, Toyota levantó por unos 10.000 millones de dólares un barrio real donde circulan más robots que vehículos, y esa proporción dice más sobre el destino de la industria automotriz que cualquier concepto de salón.

Un vecindario sin tráfico al pie del Fuji

En Susono, prefectura de Shizuoka, setenta hectáreas que antes fueron la planta Higashi-Fuji —medio siglo fabricando el Carina, el Century y los taxis clásicos de la marca— hoy sostienen calles casi sin autos. Woven City abrió oficialmente el 25 de septiembre de 2025 sobre esos mismos cimientos industriales, y desde entonces unos 100 residentes viven en 55 viviendas repartidas por sus primeras manzanas.

Los llaman weavers, tejedores, en homenaje a los telares de madera que Sakichi Toyoda fabricaba hace un siglo, antes de que su familia derivara hacia el automóvil. Son empleados del grupo Toyota y sus familias; caminan hasta la lavandería, el café o la tienda porque casi todo está a un paseo del portal. El plan de fase uno apunta a unos 300 habitantes, y el objetivo final, cuando se completen las siguientes etapas, ronda los 2.000.

¿Qué es la Woven City de Toyota y por qué apenas circulan autos?

La Woven City de Toyota es una ciudad laboratorio construida por el fabricante japonés para probar movilidad, robótica e inteligencia artificial con residentes reales. Sus calles priorizan caminar, pedalear y desplazarse en vehículos compartidos antes que en autos privados, siguiendo el modelo de la ciudad de los 15 minutos.

Un café que estudia cómo bebes el café

La compañía japonesa UCC utiliza el AI Vision Engine para observar, en la cafetería del barrio, cuánto tarda cada cliente en terminar su taza y cuán concentrado permanece mientras lo hace. Daikin, por su parte, mide ahí mismo cómo pequeñas variaciones de presión de aire podrían despejar el ambiente de polen. Ninguno de los dos proyectos nació pensando en un vehículo, y esa es justamente la señal: Woven City ya no organiza su innovación alrededor del automóvil, sino alrededor de la vida cotidiana que antes rodeaba al auto.

El negocio que Toyota empieza a dejar atrás

Cuando Akio Toyoda presentó el proyecto en el CES de 2020, dijo que quería convertir a Toyota en una compañía de movilidad y no solo de automóviles. Seis años después, esa frase deja de sonar a eslogan de feria. El fabricante que más autos vendió el planeta el año pasado invierte miles de millones en un experimento urbano donde el vehículo privado es la excepción, no la norma.

Detrás hay una tendencia que varios mercados vienen confirmando a la vez: la generación que hoy tiene veintitantos saca el carné más tarde y lo usa menos que sus padres, mientras el teletrabajo y las bicicletas eléctricas eliminan trayectos que antes exigían un auto propio. Esa cuesta abajo en la propiedad individual del vehículo es, para Toyota, la razón de fondo detrás de Woven City.

¿Cómo vigila la inteligencia artificial cada movimiento en la ciudad?

Desde abril de 2026, Toyota y su filial Woven by Toyota operan el Integrated ANZEN System, que combina tres capas de inteligencia artificial: el AI Vision Engine, un modelo de visión que interpreta en tiempo real lo que ocurre en la calle; Woven City Behavior AI, que anticipa el movimiento de personas; y Drive Sync Assist, que lee cámaras de tráfico y semáforos para coordinar vehículos y peatones como un único sistema. Según explican Toyota y medios especializados que cubrieron el anuncio, la apuesta traslada parte de la seguridad vial desde los sensores de cada auto hacia la infraestructura de toda la ciudad.

La promesa oficial es cero accidentes, una aspiración que recuerda al Vision 2020 de Volvo, finalmente abandonado. La diferencia es de enfoque: si las cámaras urbanas lo observan todo, el vehículo autónomo ya no necesita resolverlo todo por sí mismo. Es una decisión con implicancias que van más allá del tránsito, porque un sistema capaz de leer cada gesto en la calle también puede describirse, sin forzar la palabra, como vigilancia permanente.

Talleres de inventores y una IA con la voz de Akio Toyoda

En abril de 2026 abrió el Inventor Garage, instalado en la antigua planta de estampado de Toyota Motor East Japan, donde empresas y startups —llamadas Inventors— prototipan antes de probar sus desarrollos con los propios weavers. Ese mes se sumaron cuatro nuevos socios, entre ellos el fabricante de aviones eléctricos Joby Aviation, con lo que la lista de Inventors llegó a 24 firmas, desde Aisin y Denso hasta ENEOS y NTT.

Toyota presentó además Akio Toyoda AI, un modelo entrenado con el estilo de liderazgo de su presidente, hoy investido como Master Weaver de la ciudad. Es, a la vez, el gesto más simbólico del proyecto: la familia que construyó un imperio del automóvil convierte ahora a su propio patriarca corporativo en software.

¿Qué pasa con la promesa de fabricar autos, entonces? Woven City sigue asentada sobre una fábrica de vehículos que continúa en marcha bajo tierra. La paradoja no es que Toyota deje de construir autos, sino que empieza a tratarlos como una pieza más de un negocio de movilidad que también incluye robots domésticos, aviones eléctricos y datos urbanos, según coinciden el propio fabricante y la cobertura especializada que ha visitado el proyecto este año.

Un decorado casi vacío que anticipa una industria distinta

Caminar hoy por Woven City es cruzarse con cámaras, robots de reparto subterráneo y un autobús eléctrico que circula casi sin pasajeros privados a su lado. Toyota planea abrir la ciudad a visitantes generales durante el año fiscal 2026, es decir, antes de marzo de 2027, un paso que multiplicará las miradas externas sobre el experimento.

Nada en sus calles grita futuro de forma evidente; al contrario, resulta casi anticlimático. Y ese silencio es la respuesta: la industria que pasó un siglo vendiendo un coche por conductor empieza a construir, en secreto y a cielo abierto a la vez, el negocio que la reemplazará.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos habitantes tiene hoy la Woven City de Toyota?
Alrededor de 100 residentes viven en 55 viviendas de la fase uno, según cifras de Toyota y de la cobertura especializada de 2026. El plan apunta a 300 en esta primera etapa y a 2.000 en el proyecto completo.

¿Cuánto costó construir Woven City?
Toyota ha invertido cerca de 10.000 millones de dólares en el proyecto, que comenzó a construirse en 2021 y abrió oficialmente el 25 de septiembre de 2025.

¿Se puede visitar Woven City?
Todavía no de forma general. Toyota prevé recibir visitantes durante el año fiscal 2026, que se extiende hasta marzo de 2027; hoy solo residen allí empleados del grupo, sus familias y las empresas Inventors.

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