
Política
20 de Agosto de 2026Gloria de la Fuente y la eventual salida de Chile de la negociación fiscal de la ONU: “Cuesta entender estos movimientos zigzagueantes”
La exsubsecretaria de Relaciones Exteriores Internacionales analiza los giros que ha dado la política exterior del Gobierno y advierte que “las señales son confusas”. La socialista aborda el retiro del Movimiento de Países No Alineados, los acercamientos con Estados Unidos y la posibilidad de abandonar las negociaciones de cooperación fiscal de la ONU, y alerta sobre el costo que estas decisiones pueden tener para el prestigio internacional de Chile.
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El Gobierno ha impulsado una serie de decisiones respecto a su materia internacional que han generado polémica en el mundo diplomático: el retiro del respaldo de Michelle Bachelet para su candidatura a la secretaría general de las Naciones Unidas (ONU), la serie de acercamientos a Estados Unidos, pese a los aranceles que el país norteamericano ha aplicado a sus socios comerciales y el retiro del Estado de Chile del Movimiento de los Países No Alineados.
El lunes de esta semana The Clinic dio a conocer un nuevo movimiento que evalúa Cancillería: restarse de la negociación de cooperación fiscal entre países miembros de la ONU.
La exsubsecretaria de Relaciones Internacionales, Gloria de la Fuente, ha seguido con atención estas decisiones y la política internacional del Estado chileno desde que asumió el Presidente José Antonio Kast junto a su canciller, el ministro Francisco Pérez Mackenna.
En esa línea, De la Fuente ha mostrado preocupación por los acercamientos que ha protagonizado La Moneda con la Casa Blanca a pesar de que la neutralidad de Chile en materia internacional se ha transformado en un activo histórico.
—¿Qué implica retirarse de las negociaciones de la cooperación fiscal de los países de la ONU?
—Básicamente, renunciar a la posibilidad de participar en una instancia de negociación que aún no está terminada y que busca fundamentalmente beneficiar a los países en desarrollo a través de la cooperación fiscal internacional y con un enfoque inclusivo. Es legítimo no estar de acuerdo, para eso son los procesos de negociación, para expresar posiciones e intereses nacionales, pero es curioso salirse cuando el trabajo aún está en curso. Lo que hacen los países es al final de los procesos, con texto cerrado, evaluar si el resultado es positivo o no, luego de eso se decide si se firma y ratifica.
—¿Qué lógica cree que hay detrás habría detrás de esta decisión?
—Es aventurado decir algo que sería sólo una hipótesis. Lo que si se ve son señales que hacen dificil interpretar hacia donde va nuestra política exterior. Por una parte ratificamos nuestra permanencia en la Corte Penal Internacional que es una gran noticia, por cierto, aunque declaramos a EEUU “socio estratégico principal “y hemos tomados cierta distancia, al menos públicamente, de la estrategia de seguridad nacional de EEUU, “Escudo de las Américas” y todo tipo de presiones de esa línea; pero al mismo tiempo nos salimos del Movimiento de Países No Alineados sin ninguna justificación aparente y reabrimos la embajada en Israel.
Luego, se anuncia una gira a China. Entonces cuesta entender estos movimientos zigzagueantes. Si la línea es pragmática, al menos debiera ser coherente con los principios que han inspirado nuestra política exterior o comprensibles para quienes miramos con preocupación los giros vertiginosos en la geopolítica y, peor aún, las consecuencias que las dinámicas del mundo pueden tener para nuestro país.
—Entonces detrás de estos movimiento no hay solo un intento de acercarse a Estados Unidos…
—Las señales son confusas…
—¿Qué pierde Chile con la salida de las negociaciones sobre cooperación fiscal entre países miembros de las Naciones Unidas?
—Un prestigio importante. Somos un país que ha tenido un férreo compromiso con el multilateralismo y que ha cuidado mucho su prestigio internacional mediante la continuidad de los principios de la política exterior y la claridad de sus intereses. Estas decisiones porco fundadas generan al menos dudas razonables.
—De todas maneras es un gesto que se relaciona con la salida de los países no alineados…
—Es una muy buena pregunta que debieran responder las actuales autoridades de la Cancillería
—Se especula que con estos gestos se podría revertir el alza arancelaria que aplicó EE.UU a Chile ¿cree que estos pesen para conseguir beneficios?
—No sabemos si esto es parte de las negociaciones, lo que si tenemos claro es que si este es el precio que nos exigen pagar, entonces la conversación no está en la esfera técnico-económica como se nos ha querido hacer creer y se trasladó hacia la política y las dinámicas de poder en el mundo. En eso, Chile debe ser claro respecto a como se posiciona para defender, ante todo, el interés nacional
—A cinco meses de que llegó la nueva administración, ¿cómo analiza la política exterior de este gobierno?
—No quisiera hacer un juicio apresurado, porque me parece que son demasiados los fenómenos que están ocurriendo y esta administración está empezando. Si creo que tienen el desafíos de ser bastante más claros.