Las unidades de potencia en el automóvil —kW, CV y HP— miden lo mismo, pero hablan idiomas distintos. Entenderlas es la diferencia entre elegir con cabeza o terminar creyendo que un auto tiene más (o menos) fuerza de la que realmente ofrece.
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Imagínense la escena: finales del siglo XVIII, una taberna inglesa llena de humo y gente escéptica. Un ingeniero escocés llamado James Watt, que acaba de mejorar la máquina de vapor, necesita convencer a los dueños de minas y molinos de que su invento vale más que un caballo de carne y hueso. Entonces se le ocurre una idea de marketing genial: medir la potencia de su máquina en “caballos”. Así nació el horsepower o caballo de fuerza. Y más de 240 años después, seguimos hablando de caballos aunque el animal ya no tire de nada.
Las unidades de potencia en el automóvil son, en el fondo, la herencia de ese truco comercial. La potencia, en términos simples, es la velocidad con la que el motor convierte energía en movimiento. No es la fuerza bruta (eso es el par o torque), sino la rapidez con la que esa fuerza se aplica. Un motor potente acelera más y sostiene mejor las altas velocidades. El problema es que, para medirla, usamos tres lenguajes distintos que se llevan casi como primos que no se soportan.
¿Qué es exactamente la potencia de un motor?
Piensen en un destornillador manual y en una pistola atornilladora eléctrica. Ambos pueden apretar el mismo tornillo, pero uno lo hace con paciencia y el otro en un parpadeo. Esa diferencia de velocidad es la potencia. En el motor del auto ocurre algo parecido: el par es la fuerza de giro y la potencia es esa fuerza multiplicada por las revoluciones. Por eso en un diésel de mucho par a bajas vueltas se siente un empujón en ciudad, mientras que un bencinero de alta potencia brilla en la carretera.
La unidad oficial del Sistema Internacional es el vatio (W, por Watt, el escocés ya mencionado), y su múltiplo práctico es el kilovatio (kW). Un kW son mil julios por segundo. La explicación de qué es un Julio la haremos en otro reportaje. Suena frío, pero es el único número que no miente ni depende de si el caballo era inglés o francés.

¿Cuál es la diferencia entre kW, CV, PS y HP?
Aquí empieza el lío divertido.
El kilovatio (kW) es el ciudadano modelo: forma parte del Sistema Internacional, es preciso y cada vez se ve más en fichas técnicas, sobre todo de eléctricos. Las tablas de medidas indican que 1 kW equivale a unos 1,36 CV o 1,34 HP.
El CV (caballo de vapor) y el alemán PS (Pferdestärke) son exactamente la misma cosa. Surgen en el siglo XIX cuando Europa continental quiso tener su propia versión del caballo de Watt, pero usando kilos y metros en lugar de libras y pies. Se definió como la potencia necesaria para levantar 75 kilogramos-fuerza un metro en un segundo (735,5 vatios). En Francia le pusieron cheval-vapeur, en España e Italia CV, y en Alemania PS. Son primos gemelos.
El HP (horsepower) es el original anglosajón. Watt lo calculó como la potencia para elevar 33.000 libras un pie en un minuto (unos 745,7 vatios). Es un 1,37 % más “fuerte” que el CV. Por eso un motor de 150 HP no es exactamente igual a uno de 150 CV: el primero tiene un poquito más de músculo. Existe también el BHP (brake horsepower), que mide la potencia en el cigüeñal con un freno dinamométrico; en la práctica actual casi siempre coincide con el HP.
Solo el kW pertenece de verdad al Sistema Internacional. CV y PS usan unidades métricas, pero no son unidades SI oficiales. El HP es pura tradición imperial.
Equivalencias prácticas (para no quedar en ridículo)
Las conversiones más usadas son:
- 1 kW ≈ 1,36 CV ≈ 1,34 HP
- 1 CV ≈ 0,736 kW ≈ 0,986 HP
- 1 HP ≈ 0,746 kW ≈ 1,014 CV
En Chile, como en casi toda Latinoamérica y Europa continental, las fichas oficiales hablan en kW, pero en la calle y en los anuncios seguimos diciendo “caballos”. Un motor de 110 kW se presenta como 150 CV y nadie se inmuta. La diferencia entre CV y HP es pequeña… hasta que uno compara un auto europeo con uno estadounidense y se pregunta por qué los números no cuadran.

¿Por qué seguimos hablando de caballos en pleno 2026?
Porque el caballo es una imagen imposible de matar. Decir “150 caballos” genera una sensación inmediata; decir “110 kilovatios” suena a electrodoméstico. Los fabricantes lo saben y publican ambas cifras para no pelearse con nadie. En los eléctricos el kW avanza con más naturalidad, porque la batería ya se piensa en términos eléctricos, pero el CV sigue ahí, como un pariente que se niega a dejar la casa.
La tema de fondo es sencillo: el comprador necesita claridad para comparar, pero el mercado prefiere el colorido de la tradición. Mientras tanto, el kW espera pacientemente a que nos acostumbremos.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la unidad oficial de potencia en un coche en Chile? El kilovatio (kW). Es la que debe aparecer en la documentación oficial. El CV se usa por costumbre y marketing.
¿Son lo mismo CV y PS? Sí. Exactamente la misma magnitud (735,5 vatios). Solo cambia el idioma.
¿Cuántos CV tiene un motor de 100 kW? Aproximadamente 136 CV. Multiplique los kW por 1,36 y listo.



