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Carolina Torrealba, exsubsecretaria de Ciencia por Lincolao: “Si la agenda detrás es cerrar el ministerio, prefiero que abramos esa agenda”

La exsubsecretaria de Ciencia y actual vicerrectora de Investigación y Doctorado de la UNAB cuestiona los cambios impulsados por el Ministerio en el financiamiento científico, especialmente la priorización de áreas en Fondecyt. En conversación con The Clinic, advierte sobre una mirada cada vez más productiva de la investigación, critica la falta de una estrategia institucional de largo plazo y aborda su propia trayectoria entre la ciencia, la gestión pública y la universidad.

Por 23 de Agosto de 2026
Foto: Francisco Paredes / The Clinic.
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En pleno invierno salió un sol que hace pensar que es primavera. Desde el Campus Casona de la Universidad Andrés Bello, en el sector oriente de la ciudad, el cielo está completamente despejado del smog que caracteriza Santiago, después de varios días de lluvia. La postal se aprecia desde el balcón de la oficina de Carolina Torrealba, hoy Vicerrectora de Investigación y Doctorado de la casa de estudios. 

Está sentada en su escritorio blanco, ajustable para trabajar de pie. Detrás de su silla, una caminadora portátil. No la usa mucho, dice, pero lo intenta. Una máquina de café y una tabla periódica 3D decoran su librero. A su lado, una pequeña mesa con cuatro puestos.

Entre reuniones y una agenda apretada recibe al equipo de The Clinic.

Tiene cuatro años trasladándose hasta el sector precordillerano, cuando su vida laboral estuvo siempre ligada al centro de la ciudad. Dice que extraña el ajetreo, pero que, sin duda, el Campus ha sido un cambio de aire. 

Antes de esto, fue la primera Subsecretaria de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, en 2019, cuando el Ministerio estaba recién inaugurado. 

Dicha cartera ha dado mucho de qué hablar este año. Apenas se estrenaba el nuevo gobierno, la ministra Ximena Lincolao anunció la suspensión de las Becas Chile para magíster en el extranjero, la cual había llevado a 100 chilenos a estudiar afuera en 2025. 

A esto se le suman las nuevas bases del Fondecyt de Postdoctorado 2027, que permiten destinar hasta el 70% de las adjudicaciones a diez áreas prioritarias definidas por el Ministerio y exigen residencia definitiva en Chile a postulantes extranjeros. Los cambios provocaron cuestionamientos desde universidades y la comunidad científica, mientras la ministra Lincolao los ha defendido argumentando la necesidad de orientar parte de los recursos hacia áreas estratégicas para el país y mejorar la inserción laboral de quienes obtienen un doctorado. 

Bióloga y doctora en Biología Celular y Molecular de la Universidad Católica, Carolina Torrealba ha desarrollado buena parte de su carrera entre la investigación y la gestión científica. Integró el comité ejecutivo de Fundación Ciencia y Vida, donde dirigió programas de redes científicas y fortalecimiento de la investigación, y posteriormente asumió como directora ejecutiva de la Iniciativa Científica Milenio, entonces dependiente del Ministerio de Economía. Después de su paso por el Ministerio de Ciencia, llegó en el 2022 a la Universidad Andrés Bello.

–¿En Chile existe una expectativa de que la ciencia tenga que producir un resultado o una utilidad inmediata, dado los cambios en los fondos dados por el Ministerio? ¿Está cambiando la forma en que se financia la investigación?

Creo que son debates profundos que se están teniendo hoy día en todas las academias y todas las sociedades del mundo, cómo nosotros nos enfrentamos a la creación de conocimiento. Sin embargo, descartar de cuajo todo aquello que tiene un tinte de principio, valórico o algo diferente, que yo no le puedo ver esa aplicación inmediata, que no me sirve inmediatamente es posiblemente uno de los errores que más gravemente se pueden pagar, por varios motivos.

–¿Por qué?

–Yo creo que fundamentalmente, que debemos tener al menos, un mínimo grupo de personas pensando en todas las áreas en un país y formando a los profesionales en todas las regiones de un país. Bajo esos criterios de reflexión crítica, un profesor o una profesora le permite interactuar con profesores en otra parte del mundo, le permite ser parte de una comunidad internacional, le permite infundirse de un ambiente de creación de conocimiento que es super chileno. 

Y eso lo lleva, por ejemplo, a no solamente a esta universidad, a Aysén, a Talca, y eso es lo que cambió nuestro país los últimos 50 años. Pensar que la creación de conocimiento es solo para el desarrollo de tecnologías de un mediano o corto plazo es simplemente no entender lo que significa la creación de conocimiento para un país, para la formación de profesionales, para estar preparados, para lo que no sabemos qué va a venir, porque nosotros estamos preparados para lo que sabemos, pero la investigación nos prepara para lo que no sabemos, como la pandemia.

–A propósito de la decisión de destinar el 70% de los fondos a áreas prioritarias, ¿estamos viviendo un cambio en la forma en que el Estado financia la ciencia en Chile?

La discusión de si orientamos o no orientamos, es ficticia, no es real.

El objetivo del Fondecyt no es prepararnos contra la próxima revolución tecnológica, es la base que permite sostener un sistema universitario complejo con profesores y profesoras investigadoras que hacen investigación en todas las áreas del conocimiento y que entrenan a sus estudiantes bajo esos estándares en todas las regiones de Chile. 

Cuando la ministra dice, “es un poquito, solo el Fondecyt de post [doctorado] que vamos a orientar y vamos a dejar el 70%.” Es que el problema es más complejo. No es el problema orientar. Oriente con los otros instrumentos, pero esto es nuestra base de la pirámide. Si uno prioriza, excluye. A mí me encantaría saber si es que el Ministerio de Educación aprobó un plan de acción con estos cambios -como lo define la ley que establece el ministerio-, si la Subsecretaría de Educación está de acuerdo, y me parece improbable porque en esa área está la de creación de conocimiento y de formación de universidades potentes. 

Segundo, que para mí es más grave, un elemento que pone la institucionalidad es que esto no puede ser una agenda de cuatro años, porque así no podríamos armar ninguna estrategia sostenida a largo plazo. 

–Pero detrás de estos cambios, ¿hay una nueva visión sobre para qué debe servir la ciencia?

–Más bien da la impresión de que este Ministerio está transformando todos sus instrumentos con un foco productivo. En la entrevista con la periodista Consuelo Saavedra, la ministra invitó a los radioescuchas a opinar respecto a la validez de un proyecto de investigación dada por su título. Eso resulta preocupante, porque la investigación no es intuitiva,. ¿o es intuitivo pescar el bicho del COVID, molerlo un poco y metértelo en la sangre, el mismo bicho que te puede matar’. Por supuesto que no es intuitivo. Se necesitan pares expertos para evaluar la validez.

–¿Cómo analiza eso?

–Todas estas señales nos ponen muy incómodos. Y por lo tanto uno empieza a pensar “bueno, ¿cuál es la agenda detrás? La agenda detrás es cerrar el ministerio.” Bueno, abramos esa agenda. Prefiero que abramos la agenda.

Tal vez este ministerio como tal no funciona y pensemos en otra estructura, como la que propusimos alguna vez, educación superior, ciencia y tecnología en un marco más grande, un ministerio más robusto estos ministerios chicos parece que son un poco capturados por pequeños lotes, digamos, ya sea políticos o científicos académicos, pero hay algo que incomoda. Prefiero abrir esa agenda que seguir en esta en esta línea que uno empieza a desconocer; para todos los que llevamos, digamos, años construyéndolo, uno no entiende a dónde va. Que no es resistencia al cambio, ojo. Podemos hacerlo, pero entonces ocupemos los mecanismos, si el actual gobierno quiere cambiar la política, ocupemos el mecanismo institucional establecido.

Hagamos una política, discutámosla, pero no que aparezca que sea algo dependiente de una persona, sin institucionalidad.

–Y pasando ahora a su trabajo en la UNAB, ¿cómo ha sido el desafío de liderar esta área y cómo evalúa hoy el trabajo que se está haciendo en investigación y doctorado respecto de cuando llegó?

–Para mí ha sido fascinante porque en mi carrera académica, yo hice mi doctorado en la Universidad Católica y ese fue mi espacio académico. Yo salí de mi doctorado y me fui de la academia. Es muy complejo, las universidades son animales grandes y complicados, tienen una cultura particular, tienen unas oportunidades de desarrollo increíble, creo yo, están muy presionadas por estos tiempos.

Pero la universidad es una institución histórica, ha logrado mantenerse en el tiempo como generadora y resguarda la formación y la creación de conocimiento a lo largo de nuestra civilización y eso que es un rol muy importante está muy desafiado por estos tiempos. 

Es desafiante poder mirar con ambición como se mantiene ese rol y se resguarda, y se resguarda como una joya. Ya no deja de pensarse la investigación desde un equipo académico, cómo metes la interdisciplina y la sociabilidad. Y para eso nosotros hemos estado super metidos en esos desafíos, haciendo proyectos bastante disruptivos para el sistema nacional. Esta es una universidad que no tiene miedo de tomar riesgos y eso es muy estimulante. Tiene un ritmo vertiginoso, diría yo, pero es muy estimulante.

Luego de tener varios roles, dentro y fuera de la investigación, ¿hay alguno en el que se haya sentido más cómoda?

–Mi personalidad no es de una carrera de investigación, me he dado cuenta. La admiro y estoy todo el día cerca de la investigación, estoy todo el día hablando con científicos, científicas, mucho más ahora en este cargo. En la universidad, se parece un poquito al cargo que tuve en Milenio. Uno se refiere a la estrategia de proyectos científicos asociativos o complejos.

Y de alguna manera yo siempre digo que uno actúa a veces de frontón, les hago la pregunta incómoda para que vayamos avanzando en la estrategia entonces, requiere una comprensión bien profunda del sistema. Para mí es un lujo de aprendizaje, tenemos investigaciones muy diversas, desde humanidades aplicadas hasta física de partículas que van a parar a la rueda grande del CERN. 

Me apasiona muchísimo y algo que me ha dado mucho sentido y pura gratificación en mi vida, diría, de todos los cargos que he tenido, la fortuna de tener esta este vínculo tan cerca con la creación de conocimiento, la diversidad que tiene, la riqueza, la potencialidad, la gente, las comunidades que construye, como ahora en la universidad ha sido fascinante entender cómo la investigación es el núcleo que tracciona que todo lo que tú enseñas se enseñe bajo estándares de mucho mejor nivel que cuando no teníamos investigación. 

–Qué apasionante debe ser porque está instruyendo directamente en investigaciones profundas de otras personas que lo hacen con mucha pasión también…

–Es un privilegio, es una super responsabilidad que me la tomo bien a pecho con nuestro equipo. Siempre decimos que somos una unidad de servicio, es verdad, establecemos políticas, programas de apoyo, pero nuestro foco tiene que ser al servicio, tiene que ser entender la complejidad, tiene que y claro, es una universidad grande, tenemos casi 500 líderes de investigación, cada uno agrupa su propio laboratorio, o sea, es una es un universo grande, pero es fascinante y yo estoy convencida que  esto que vemos acá en cada núcleo de investigación, en cada grupo que se asocia, que genera este valor, que tracciona carreras completas, que le abre, digamos, el horizonte a los estudiantes. 

Ahí, en cada núcleo, de verdad está una de las apuestas más importantes para el desarrollo de Chile, sin duda alguna.

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