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26 de Agosto de 2026Ni en bares ni cine: Por qué el “pololeo de sillón” se convirtió en el panorama favorito de las relaciones actuales
El “pololeo de sillón” gana espacio entre parejas que prefieren quedarse en casa, compartir comida, películas y largas conversaciones antes que gastar en restaurantes o bares. Una tendencia que convierte el hogar en el escenario para conocerse y pasar tiempo juntos.
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Quedarse en casa con tu pareja para comer algo rico, ver series y evitar panoramas costosos y agotadores de fin de semana parece ser una tendencia entre jóvenes que están comenzando una relación. Se trata del llamado “Pololeo de sillón”, donde se crea un refugio frente al ruido urbano y los altos costos que significan salir, además algunos lo ven como una oportunidad perfecta para conocer al otro en la intimidad del hogar.
Son varios los videos en redes sociales, como TikTok, en donde se explica sobre cómo este nuevo “panorama” suma adeptos. Una de ellas fue la usuaria llamada Juno, quien contó que “un pololeo de sillón es cuando pasas la mayoría del tiempo, o en su totalidad, dentro de una casa o un departamento bajo un techo. Esa es como la base del plan para las citas. Por ejemplo, en vez de ir a un restaurante, la pareja prefiere pedir comida para la casa o en vez de ir al cine prefieren ver una película en Netflix”.
“A mí me encantan las películas, pero para mí ir al cine es muy difícil por los ruidos porque a pesar que vaya con tapones, me ponga lentes para la luz, es muy desgastante y después de cierto tiempo fuera empiezo a irritarme un poquito. Si voy con una pareja, probablemente después de un ratito no voy a querer tomarle la mano, no voy a querer dar un beso, voy a tolerar peor el tacto. Es muy complejo. Una vez una pareja me dijo ‘contigo es una paja, no se puede salir para ningún lado’”, añade.
Pololeo de sillón, una tradición para conocerse bien
“Siempre me ha gustado estar en mi casa y al comienzo de mis relaciones me gustaba que viéramos una película, casi como una especie de pijamada”, recuerda Martina con respecto a sus relaciones de pareja. Recuerda que cuando era estudiante “tampoco había mucho presupuesto, pero uno se las ingeniaba. Comprabas algo rico y hacías una noche de juego o algo así. También creo que estos espacios te dan la oportunidad de conocer mejor a las personas, más íntimamente sobre sus sueños a futuro o posturas sobre ciertas cosas”, agrega.
El psicólogo y académico de la Universidad Central, Gonzalo Soto, explicó a The Clinic que “el ‘pololeo de sillón obedece a una expresión nostálgica y popular en Chile que se refiere a esa época o esos tiempos en los cuales los pololos pasaban horas conversando, dándose besos y pasando el tiempo en el sillón de la casa de los padres. Da cuenta de una expresión, de un modo de pololear, estar. Donde, de buena forma, el sillón era el centro de reunión de la familia”.
“Había un pololeo de sillón porque no era mucho lo que se podía hacer. Desde ahí aparece esta noción media nostálgica de lo que era antes, donde el living tenía una tradición familiar que era una forma clásica de tener citas porque en esos tiempos no se salía tanto a citas como hoy día. Entonces, el espacio propio de esos pololeos era distinto”.
Negociar y comprender
Soto destaca que “hoy en día el acceso o las salidas permiten establecer nuevas formas de vincularse. Entonces, no diría que son algo mejor o peor, son formas de acuerdo el contexto, al espíritu de los tiempos, a las dinámicas contextuales y económicas que viven los países”.
Consultado sobre qué hacer cuando uno quiere salir y el otro no, el académico afirma que “las negociaciones son acuerdos y uno lo hace automáticamente a medida que va pasando el tiempo, a medida que la pareja se conoce, se entiende. La culpa no es algo que aparezca tan frecuentemente porque son acuerdos puntuales, no es la tónica de la relación”.



