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Opinión

29 de Agosto de 2026

Columna de Danilo Herrera/ La granja de Kast: farmeando trampa

Foto autor Danilo Herrera Por Danilo Herrera

Danilo Herrera escribe sobre la red de Fernando Cerimedo y su vínculo con la campaña del Rechazo en Chile y el gobierno de Kast. "Es cierto que no hay prueba de que estos funcionarios hayan manejado bots ni trabajado con Cerimedo, y nadie los ha acusado de eso. Lo que hay, es una continuidad. La misma gente que hizo campaña contra el primer proceso constituyente terminó redactando el libreto de este Gobierno", analiza.

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“Si usted tiene dos casas, le van a quitar una”; esa fue una de las frases emblemáticas de la campaña del Rechazo hace cuatro años. Lo dijo José Antonio Kast en la recta final de ese periodo y se hizo viral, pero nunca fue cierto. Era una amenaza inventada para meter miedo, y mucha gente la creyó.

Cuatro años después, uno de los que ayudaron a fabricar ese clima está preso en Bolivia. Fernando Cerimedo, el argentino al que en su país le dicen el rey de los trolls, está siendo investigado por el intento de femicidio de su expareja. En los allanamientos, la Fiscalía dice haber hallado dinero en efectivo y una granja de bots. El propio Cerimedo admitió en entrevistas que operaba trolls y cuentas automatizadas, y lo llamaba, con eufemismo, publicidad negativa. 

La huella de Cerimedo en Chile se remonta a 2020, su empresa Numen hizo una encuesta para Casa Común, el grupo de empresarios que hacía campaña por el Rechazo desde Vitacura, que daba esa opción peleando de igual a igual justo antes de que el Rechazo a escribir una nueva Constitución perdiera con el 78%. Dos años después apareció ligado a un grupo que repartía panfletos advirtiendo que con el Apruebo a la propuesta de nueva Constitución le quitarían la casa a la gente, con el dominio del sitio inscrito a su nombre… ¿Le suena? Y dos de quienes integraron esa campaña hoy escriben el relato del Gobierno. Alejandro Irarrázaval, jefe del Segundo Piso, y Felipe Costabal, el Yeti, a cargo de la Secretaría de Comunicaciones.

Es cierto que no hay prueba de que estos funcionarios hayan manejado bots ni trabajado con Cerimedo, y nadie los ha acusado de eso. Lo que hay, es una continuidad. La misma gente que hizo campaña contra el primer proceso constituyente terminó redactando el libreto de este Gobierno. 

En julio del año pasado, Evelyn Matthei denunció que la atacaban con bots que le inventaban un alzheimer. Dijo que era asqueroso. Kast le juró que no tenía nada que ver y, se lo dijo, según ella, varias veces y mirándola a los ojos. Esta semana, con Cerimedo preso, no le creyó nada de ese entonces y sigue sin creerle. Si la candidata de la derecha tradicional no le cree a Kast, ¿por qué habría de creerle el resto?

¿Y la oposición? Ausente, como casi siempre, del lugar donde esto pasa. La derecha lleva una década construyendo presencia en las redes, con humor y elegancia, mientras el progresismo sigue hablando solo en las cuentas oficiales y en los seminarios. Llega tarde a todo, y cuando reacciona saca un comunicado.

La oposición no necesita su propia granja de bots y ojalá nunca la tenga. Las cuentas falsas y las mentiras a pedido son justamente lo que hay que combatir. Copiarlas sería perder dos veces. Lo que el progresismo si entregó fue la disputa cultural, la capacidad de meterse donde la gente de verdad conversa, con lenguaje propio y sin complejos. Perdió esa pelea sin darla.

Hace unos días, ante la Federación de Medios, Kast condenó a los trolls y el hostigamiento digital, y dijo hacerlo sin matices, para un lado y para el otro. Sonó impecable. Salvo por un detalle… la granja que dice repudiar lleva años farmeando trampa. Y quienes integraron esa campaña hoy trabajan en La Moneda.

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