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31 de Agosto de 2026El drama de la eterna remodelación de la Plaza Perú de Concepción: locatarios denuncian pérdidas y fin de obras se mantiene en suspenso
La obra de $1.241 millones a cargo de la Constructora Tromen debía ser entregada en febrero. Actualmente acumula seis meses de retraso y recientemente sumó observaciones de Contraloría por deficiencias en los trabajos de construcción. Y si bien las obras debían finalizar este 12 de septiembre con el término de la tercera prórroga, locatarios y vecinos de la zona ven aquello poco probable, considerando que hasta la semana pasada se seguían viendo trabajos pendientes como la instalación de áreas verdes y distintas terminaciones.
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Hay plazas que se remodelan. Y luego está la Plaza Perú de Concepción. El término de las obras debía concluir este 12 de septiembre, pero dado las condiciones en que se encuentra, el exalcalde de Concepción y diputado, Álvaro Ortiz (DC), aseguró la semana pasada que “quienes circulamos por ahí sabemos que esto no estará listo“.
Lo mismo dicen los locatarios del sector. “Ni ganas de inaugurarla nos quedan”, dijo por su parte el actual alcalde, Héctor Muñoz (PSC).
El proyecto que debía recuperar uno de los espacios más reconocibles de la capital del Biobío lleva más de un año en obras, pero acumula meses de retraso luego de problemas con la constructora.
Así también lo reflejó un informe de inspección de la Contraloría General de la República, que detectó deficiencias en los trabajos.
Entre ellas, el uso de materiales distintos a los establecidos en las especificaciones técnicas, fisuras en pavimentos de hormigón y la ausencia de determinados ensayos de control de calidad. En el caso de los maceteros, el proyecto contemplaba acero corten, pero se constató el uso de placas de acero común con un tratamiento posterior para generar una pátina de óxido.
El organismo dio 60 días al municipio para informar cómo se subsanarían las observaciones.
Los millonarios perjuicios que han sufrido los locatarios del sector
El proyecto buscaba intervenir más de 6.600 metros cuadrados, ampliar la superficie de la plaza, mejorar veredas y privilegiar el desplazamiento peatonal, además de modificar parte de las vías de circulación y estacionamientos.
La idea, según la resolución que aprobó el proyecto, era mejorar la seguridad, accesibilidad y el valor turístico y comercial del sector.
Sin embargo, con el tiempo se ha convertido exactamente en lo contrario.
Actualmente los locatarios han estado sacando las cuentas de cuánto han perdido, cuántos trabajadores han tenido que despedir y cuánto tiempo más tendrán que esperar para volver a tener su barrio funcionando con normalidad.
La remodelación, financiada por la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), tiene un costo cercano a los $1.242 millones y originalmente debía estar terminada en febrero. Después de tres extensiones, la última fecha quedó fijada para el 12 de septiembre. El municipio ha insistido en que no habrá una nueva prórroga.
El problema es que a fines de agosto, a pocos días de que comience la cuenta regresiva final, los comerciantes siguen sin creer demasiado en el calendario. “Parece evidente que no se alcanzará a entregar”, señaló Tomás Acuña, vicepresidente de la Asociación Gremial Barrio Gastronómico Plaza Perú, al Diario Financiero, quien asegura que basta caminar por el sector para advertir que todavía queda trabajo por hacer.
Según los locatarios, los negocios del entorno han sufrido una caída promedio de entre 30% y 40% en sus ventas, mientras que aquellos ubicados directamente frente a la plaza han llegado a registrar bajas de hasta 80%.
En la zona hay cerca de 50 establecimiento, donde según los locatarios, antes habían cerca de 1.000 puestos de trabajo.
Ahora, el gremio estima, además, que alrededor de 300 puestos de trabajo se han perdido durante este período. En algunos locales, cuentan los comerciantes, ya no quedó mucho más que hacer que resistir.
La situación es especialmente sensible para un barrio que concentra restaurantes, bares, librerías y otros comercios, y que funciona además como punto de conexión entre el centro de Concepción, la Universidad de Concepción y el Hospital Regional.
Según detallaron los empresarios al DF, un arriendo en el sector gira en torno a los $2,5 y $4 millones mensuales.
“La cuenta de esto la hemos pagado entre todos, los negocios, con nuestro patrimonio personal, la gente con su plata del día a día”, dijo Acuña, quien aseguró que “estimamos que las pérdidas han sido muy superiores al costo de inversión en la misma plaza”.
¿Por qué se retrasaron las obras de remodelación de la plaza y cuál es la responsabilidad de la Municipalidad?
La historia se complicó todavía más durante agosto. Y es que si bien el municipio asegura que el avance físico es de 86% y que se debería cumplir la fecha, a días de que venza el último plazo casi nadie en la zona cree que las obras terminen a tiempo.
Y no es solo una impresión de los locatarios. A fines de agosto todavía quedaban trabajos pendientes, entre ellos la instalación de áreas verdes y distintas terminaciones, mientras parte de las baldosas permanecía acopiada en el lugar.
CRÉDITO: RODRIGO FUICA/UNO NOTICIAS
El alcalde de Concepción, Héctor Muñoz, anunció además un sumario administrativo para determinar eventuales responsabilidades y reconoció la necesidad de mejorar los procesos de fiscalización. Desde el Concejo Municipal también surgieron críticas a la supervisión de los trabajos.
Para los locatarios, sin embargo, el problema de la fiscalización no es nuevo.
Durante meses —dicen— observaron pocos trabajadores y un ritmo de avance que les hacía difícil creer en los distintos plazos anunciados. En agosto volvieron a pedir públicamente al municipio mayor control sobre la empresa encargada de las obras, Constructora Tromen.
De hecho, el diputado Ortiz dijo que “existe una falta de fiscalización de la actual administración municipal, pareciera ser que en este y otros proyectos les quedó grande la responsabilidad”.
Pero según el municipio el problema radicó en que por los reiterados aplazamientos, la constructora “argumentó que tuvieron déficit de personal y de insumos disponibles en el mercado”, y que se “han aplicado multas de acuerdo con lo establecido en las bases tras los incumplimientos. Como se indica en la normativa, además, las boletas de garantía se cobran al final del proceso de ser necesario”.
Con todo, el alcalde Muñoz ha insistido en que esta -la tercera prórroga- era la última, cerrando la puerta a una cuarta extensión.