Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Psicosis postparto
Ilustración: Sandro Baeza, The Clinic

Tendencias

2 de Septiembre de 2026

“No solo ocurre en mujeres con antecedentes psiquiátricos”: El caso de Lindsay Clancy y los mitos de la psicosis postparto

La psicosis postparto es un trastorno psiquiátrico grave que puede aparecer de forma rápida durante las primeras semanas después del parto, incluso en mujeres sin antecedentes de salud mental. El caso de Lindsay Clancy volvió a poner el foco en esta condición y en las diferencias que existen con la depresión postparto.

Por
Compartir

El caso de Lindsay Clancy, la enfermera de Massachusetts (Estados Unidos) acusada de asesinar a sus tres hijos en enero de 2023, conmocionó a la opinión pública e instaló un debate sobre la salud mental de las madres. El juicio en contra de la mujer aún no llega a un veredicto. 

Más allá del impacto mediático y las complejas implicaciones legales, esta tragedia puso de relieve la crudeza de la psicosis postparto, un trastorno psiquiátrico agudo que altera drásticamente la percepción de la realidad en el periodo posterior al parto

Existe la idea errónea de que estos episodios quedan reservados exclusivamente para pacientes con un historial clínico severo, pero los especialistas son enfáticos en aclarar que esto no significa que solamente ocurra en mujeres con antecedentes psiquiátricos. La psicosis postparto puede desencadenarse en mujeres sin diagnósticos anteriores.

La diferencia entre depresión y psicosis postparto

Cristóbal Ruiz-Tagle, académico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Mayor, explicó a The Clinic que “la psicosis postparto es un trastorno psiquiátrico grave y de aparición generalmente rápida que puede presentarse durante las primeras semanas después del parto, con mayor frecuencia en los primeros días”. 

“Se caracteriza por una alteración importante de la percepción de la realidad, que puede acompañarse de cambios intensos del ánimo, confusión, pensamientos delirantes, alucinaciones o conductas inusuales”, añade el académico.

Junto con eso, recalcó que “es importante diferenciarla de fenómenos mucho más frecuentes, como el baby blues o la depresión postparto. La psicosis postparto es poco frecuente, pero por su gravedad se considera una urgencia psiquiátrica, ya que puede comprometer la seguridad de la madre y, en determinadas circunstancias, también la del recién nacido”.

Los síntomas que padecen algunas madres 

Ruiz-Tagle asegura que “las estimaciones internacionales sitúan su incidencia aproximadamente entre 1 y 2 casos por cada 1.000 partos. Es decir, alrededor del 0,1–0,2%”.

“El riesgo aumenta considerablemente en mujeres con antecedentes de trastorno bipolar o de una psicosis postparto previa. Sin embargo, esto no significa que solamente ocurra en mujeres con antecedentes psiquiátricos. De hecho, puede constituir el primer episodio de una enfermedad del espectro bipolar”, recalca.

Con respecto a señales de alerta, el académico indica que éstas son “un insomnio muy marcado, incluso cuando existe la posibilidad de dormir, confusión o desorientación, cambios bruscos del estado de ánimo, agitación o irritabilidad intensa, pensamientos acelerados, comportamientos extraños, desconfianza excesiva y pérdida progresiva del contacto con la realidad. En los cuadros más evidentes pueden aparecer delirios, es decir, creencias firmes que no corresponden a la realidad, y alucinaciones, como escuchar voces o percibir cosas que otras personas no perciben”.

“Además, los síntomas pueden cambiar rápidamente, incluso dentro de un mismo día. Por eso, ante una conducta claramente extraña, confusión, alucinaciones o ideas delirantes durante el puerperio, no es recomendable esperar a ver si desaparecen espontáneamente: se requiere una evaluación médica urgente”, advierte. “Una mujer puede presentar una psicosis postparto aunque nunca haya tenido previamente un diagnóstico o síntomas evidentes de una enfermedad mental”, agrega.

Pedir ayuda no es un fracaso

El académico indica que “las familias también pueden contribuir involuntariamente al retraso cuando interpretan los primeros cambios como algo ‘normal después de tener un hijo’, producto del cansancio o de las dificultades propias de la maternidad”.

Pedir ayuda frente a un problema de salud mental no representa un fracaso en el rol materno. En una enfermedad que puede evolucionar rápidamente, reconocer que algo no está bien y consultar oportunamente puede ser determinante para la recuperación y la seguridad de la madre y su hijo”, indicó.

Notas relacionadas