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Cristopher White, alcalde de San Bernardo

Política

3 de Septiembre de 2026

Christopher White, alcalde de San Bernardo: “Pensé en renunciar, pero si me voy por miedo, los narcos ganan”

El jefe comunal fue noticia luego de que se conociera un plan para asesinarlo antes de las Fiestas Patrias, como una forma de mostrar control territorial en la zona sur de Santiago. Al enterarse, el militante PS sufrió una descompensación y terminó con licencia. Aquí el edil cuenta cómo se enteró del posible atentado, sus dudas sobre si continuar a la cabeza de la alcaldía y su crítica al rol del Estado en materia de seguridad. “Esto significa que cruzamos una línea roja histórica como país”, dice a The Clinic.

Por Eduardo Monrroy
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“Alcalde, hay un plan en curso para matarlo”. Esa fue la información que la Fiscalía Metropolitana Occidente entregó este martes al alcalde de San Bernardo, Christopher White (PS), al comunicar la existencia de un plan para atentar contra su vida antes de las Fiestas Patrias.

La alerta surgió luego de escuchas telefónicas que dieron cuenta de que Juan Flores Valenzuela, alias el “Indio Juan”, tenía en mente ejecutar ese plan. Con la noticia, White terminó descompensado y acudió a una clínica, donde se le dio licencia.

Se trata de un edil que pasa por su segundo período en el municipio y cuya gestión ha estado marcada por asuntos de seguridad. Christopher White, de hecho, ha sido uno de los jefes comunales que más ha insistido en que los militares colaboren en materia de seguridad, idea que ha planteado en más de una ocasión al Presidente José Antonio Kast.

El mandatario, de hecho, tenía en agenda reunirse esta mañana con el edil.

—¿Cómo fue el momento en el que se enteró de que existía un plan para atentar contra su vida? ¿Qué fue lo primero que se le vino a la cabeza con esa información?

—Fue algo que nunca imaginé escuchar. Que el Estado te cite formalmente a una reunión para decirte, de frente, “alcalde, hay un plan en curso para matarlo”, es muy duro, pero al principio como que no le tomé el peso porque las autoridades acostumbramos a recibir amenazas. La reflexión más profunda vino después con mi familia, cuando hablé con ellos. Ahí caí en la cuenta del peligro al que los estaba exponiendo a ellos. Y ahí sí me sentí colapsado. Uno asume costos al entrar a la política, pero nunca dimensionas que tu vida o la tranquilidad de tu hogar estén literalmente en la balanza. Eso ha sido lo más difícil porque uno antes que alcalde o autoridad es un ser humano como cualquiera que quiere lo mejor para su familia, para mis equipos, mis compañeros de trabajo en la Municipalidad.

—¿Qué nivel de detalle le entregaron sobre ese plan? Por ejemplo, sobre cómo se pretendía actuar, en qué momento, entre quienes…

—El fiscal me dijo que tenían que aumentar mi seguridad personal porque había un plan para matarme antes del 18 de septiembre, perpetrado por este delincuente, el “Indio Juan”. Es una investigación reservada, entonces no se me dieron mayores detalles, pero sí se me habló de este plan y ahí uno piensa en su familia, creo que es muy humano afectarse, porque pones todo en la balanza.

“Esto escaló a otro nivel, es un plan concreto de un delincuente y eso en Chile no había pasado”

—Terminó internado tras conocer esos antecedentes.

—Sí, como digo, salí de esa reunión medio perdido, sin caer demasiado en cuenta. Pero luego, al compartirlo con mi familia colapsé frente a la carga de estrés. Mi gente, evidentemente, está muy afectada y aterrada. Me plantearon con mucho dolor que diera un paso al costado. Ha sido el momento más duro que hemos enfrentado puertas adentro.

Alcalde Christopher White con el ministro Martín Arrau. Foto: San Bernardo.

—¿Renunciar es una opción?

—Mentiría si dijera que no lo pensé en esos primeros momentos de angustia. En esos momentos, la verdad es que pensé en renunciar, creo que es natural pensarlo, somos seres humanos, amamos a nuestra familia, amamos la vida, pero siento que si me voy por miedo, los narcos ganan. Le di hartas vueltas a muchas cosas, pero voy a seguir, quiero seguir con toda la fuerza, con todas mis energías, como siempre. En este país y en San Bernardo la mayoría de la gente somos personas de bien. No nos pueden ganar un puñado de delincuentes, no es justo, tenemos todo para hacer de este país un lugar mucho mejor.

Ya recuperé fuerzas y la convicción sigue intacta. No voy a renunciar ni a cambiar nuestra estrategia frontal. Si damos un paso atrás ahora, le entregamos San Bernardo en bandeja al crimen organizado, y mis vecinos no merecen ese abandono. Pero los alcaldes no podemos pelear tan solos. Si esto no cambia, se las estamos dando en bandeja.

“Cruzamos una línea roja histórica como país”

—Durante su labor como alcalde, ¿había sentido antes que su vida estaba en riesgo? ¿Había recibido amenazas que hoy adquieren otra dimensión?

—Sí, y de hecho ya contaba con escolta policial. En poco más de un año hemos recibido cartas anónimas dejadas en el municipio por mafias del comercio ambulante, y amenazas en redes sociales cuando tomamos la decisión de borrar los murales vinculados a las barras bravas. Pero eso es más común, lo han dicho mis colegas alcaldes, esto escaló a otro nivel, es un plan concreto de un delincuente y eso en Chile no había pasado.

—¿Qué significa para usted que una organización criminal pueda llegar a considerar el asesinato de una autoridad?

—Significa que cruzamos una línea roja histórica como país. Esta ya no es una amenaza personal contra mí, es un desafío directo a la democracia y al Estado de Derecho. Si el narco se siente con la impunidad y el poder para intentar eliminar a un alcalde por disputar el control de una comuna, estamos hablando de los cimientos de un narcoestado a nivel local.

—Se señala que el motivo del atentado estaría relacionado con el combate al narcotráfico en comunas del sector sur de la capital. ¿Cree que la política de recuperación de esas zonas lo convirtió en un objetivo?

—Seguramente, pero no quiero que el debate se centre en una persona, en una autoridad. En los barrios más complejos, muchas vecinas, muchas familias, no pueden estar tranquilas justamente porque viven amedrentadas por estos tipos. Y eso pasa todos los días y todas las noches. Entonces, ese es el debate real. A mí me van a poner más seguridad, hay muchos alcaldes con escolta, pero la gente común y corriente y de bien no tiene mayor protección y viven con miedo todos los días.

Y sí, cuando los alcaldes y alcaldesas, cuando el Estado empieza a recuperar espacios públicos, a desarticular sus redes de influencia y a disputarles el territorio centímetro a centímetro, tocamos su poder operativo. Su imperio. Les incomodamos. Este plan no es más que la respuesta violenta del crimen organizado cuando ven que la institucionalidad avanza y no retrocede. Para ellos, esto es más que orgullo: es mafia, control y poder de fuego.

“Como Estado fuimos ingenuos mientras estas bandas echaban raíces”

—Si la Fiscalía no lo hubiera advertido, ¿podría estar muerto?

—Perfectamente podría no estar sentado acá. Por eso quiero agradecer el trabajo de la Fiscalía. Recibir esa información fue durísimo, pero me advirtieron y probablemente esa advertencia me salvó la vida. Se ha reforzado la escolta y lo agradezco, pero tener que vivir con custodia 24/7, mirando constantemente por encima del hombro, es una carga emocional desgastante. No tengo otra opción, pero no solo yo, todas las autoridades que están haciendo frente al crimen tienen que recibir el respaldo del gobierno, pero no sirven los abrazos. Sirve que sea nuestro soporte para no claudicar. Esta lucha no la voy a abandonar.

Agencia UNO.

—¿Cree que se está llegando tarde a la lucha contra el crimen organizado?

—Llegamos tarde a la prevención. Como Estado fuimos ingenuos mientras estas bandas echaban raíces, adquirían armamento de alto calibre y se tomaban las poblaciones. Hoy estamos reaccionando frente a un fenómeno que mutó, intentando apagar un incendio que debimos evitar hace años. El Estado debe volver con todo a los territorios, no sólo con reforzamiento policial.

—¿Cree que las herramientas que hoy tiene el Estado son suficientes?

—Bajo ningún punto de vista. Los municipios somos la primera línea, pero enfrentamos a grupos altamente organizados con atribuciones y presupuestos insuficientes. Este es el ejemplo. ¿Está un municipio más preparado que las Fuerzas Armadas para colaborar con la seguridad de los territorios? También necesitamos levantar el secreto bancario con agilidad, desbaratar la ruta del dinero sucio, contar con mayor dotación policial efectiva en la calle y modernizar drásticamente nuestras capacidades de inteligencia. El resto es solo adorno.

—Usted señaló que el crimen organizado no puede ganar. ¿Qué significa eso concretamente?

—Significa no cederles ni un metro cuadrado de nuestra comuna. Concretamente es seguir borrando sus murales, clausurando sus negocios ilegales y devolviéndole las plazas a los niños de San Bernardo. Significa que, a pesar del miedo y de las amenazas de muerte, las personas de bien somos más. No vamos a permitir que nos secuestren nuestras ciudades ni nuestro futuro. Yo seguiré firme, cueste lo que cueste.

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