Economista jefe de Scotiabank: “Proyectamos cerrar el 2026 con un crecimiento de 0,3%, muy por debajo del escenario base de Hacienda y del Banco Central”
Jorge Selaive estima que la inversión privada se ha materializado más lentamente este año, debido al deterioro de expectativas y a la incertidumbre por la discusión de la reforma. No obstante, espera un repunte para el 2027, lo que movería el crecimiento anual sobre 3,5%. Eso sí, no observa mejores pronósticos para el mercado laboral por lo cual manifiesta su duda sobre la meta de la autoridad: “La brecha existente en el mercado laboral hace desafiante alcanzar una tasa de desempleo de 6,5% como la comprometida por el gobierno”. Y respecto del IPoM espera una “corrección a la baja en el crecimiento del PIB 2026 hacia 0,25-0,75%”.
Por Miriam Leiva 6 de Septiembre de 2026
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El economista jefe de Scotiabank, Jorge Selaive, recortó su proyección para 2026 a 0,3% tras la caída de 1,5% del Imacec en julio. Dijo que agosto y septiembre mejorarían, pero advirtió que no está claro si bastará para evitar otra caída trimestral. Para 2027 espera un crecimiento sobre 3,5% por mayor inversión privada.
- Selaive recortó su proyección para 2026 a 0,3% tras el Imacec de julio.
- Prevé recuperación en agosto y septiembre, aunque duda de evitar otra caída trimestral.
- Para 2027 proyecta un PIB sobre 3,5% impulsado por inversión privada.
- Ve difícil cumplir la meta oficial de desempleo de 6,5% por la brecha laboral.
- Esperó una corrección a la baja del IPOM para el PIB 2026 hacia 0,25-0,75%.
El artículo recoge la visión de Jorge Selaive sobre la economía chilena, tras el retroceso de julio y la recesión técnica del primer semestre. El economista ajusta sus proyecciones, ve una recuperación más clara recién en 2027 y atribuye el repunte futuro al dinamismo de la inversión, aunque advierte debilidad en empleo, consumo y expectativas.
Un fuerte recorte en las proyecciones de crecimiento para este año realizó el economista jefe de Scotiabank, Jorge Selaive, tras la caída de 1,5% en el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) en julio, convirtiéndose en la quinta cifra negativa en siete meses.
Afirma que no se vio sorprendido por este retroceso ya que “el efecto climático negativo estaba bastante claro a nivel de analistas”, y espera cifras azules para el resto del año. “Agosto tendrá una recuperación al igual que septiembre, pero no está claro si serán suficientes para evitar una nueva caída desestacionalizada en el trimestre que lleve a tres trimestres de caídas desestacionalizadas consecutivas, algo no visto desde la crisis subprime”, señala.
Su estimación para el término de 2026 es levemente azul con un 0,3%, aunque anticipa una recuperación en 2027 superior al 3,5%.
—¿Hay factores estructurales en la contracción de julio?
—Nada es estructural o permanente a nivel de actividad este año ni tampoco en el dato de julio. Lo que se observa es que la construcción lleva mucho tiempo deprimida, pero no lo considero estructural, sino más bien cíclico y ad portas de recuperarse gracias a las medidas implementadas a nivel de tasa de interés y de oferta. Lo de la minería fue climático, entendiendo que nadie espera aumentos muy relevantes en producción estos próximos años dado el deterioro de las leyes del mineral y la ausencia de explotaciones nuevas en Chile y otros países productores.
—¿Qué se puede esperar para el tercer trimestre?
—Agosto tendrá una recuperación al igual que septiembre, pero no está claro si serán suficientes para evitar una nueva caída desestacionalizada ese trimestre que lleve a tres trimestres de caídas desestacionalizadas consecutivas, algo no visto desde la crisis subprime. El crecimiento interanual será positivo en el trimestre, pero en velocidad la situación no está tan clara y dependerá de la magnitud de la recuperación de agosto y de la ausencia de efectos climáticos adversos en septiembre.
—¿Esto se sumaría a la recesión técnica en el primer semestre?
—La economía no fue capaz de recuperarse luego de los shocks de oferta observados a inicios de año en sectores primarios. Incluso, a nivel de sectores no mineros, la economía se contrajo 0,1% en ambos trimestres. Si bien estamos enfrentando shocks externos relevantes, Chile se ubicó entre las pocas economías que registraron una recesión técnica durante el segundo trimestre. Este escenario de recesión técnica refleja la debilidad cíclica de la economía, aunque no es el más profundo que hemos observado en los últimos años.
—¿Cómo está viendo el segundo semestre?
—El segundo semestre mostrará mejores cifras de crecimiento, en parte por efectos base favorables, aunque también por nuestra expectativa de ausencia de nuevos shocks locales y externos, junto con el cierre de la discusión tributaria y el plan de reconstrucción, lo que debería entregar mayor dinamismo a la actividad y contener el deterioro de expectativas.
—¿Cuáles son sus proyecciones para este año?
—Proyectamos cerrar el 2026 con un crecimiento de 0,3%, muy por debajo del escenario base de Hacienda y del Banco Central. Los ajustes han sido más recurrentes de lo usual dado los múltiples shocks externos y climáticos que hemos tenido.
—¿Qué expectativas tiene para el próximo año?
—En ausencia de nuevos shocks y de afianzarse la recuperación de las confianzas, proyectamos que el PIB crecería no menos de 3,5% en 2027 por buenas bases de comparación y mayor materialización de inversiones privadas.
—La próxima semana el Banco Central publica el Informe de Política Monetaria (IPoM) ¿cuál es su expectativa?
—Esperamos una relevante corrección a la baja en el crecimiento del PIB 2026 hacia 0,25-0,75% y un levantamiento en las proyecciones de crecimiento del PIB 2027 que debería considerar dentro del rango un 3%. El mensaje sería de prudencia sin innovaciones en la tasa de política por ahora y con inflación convergiendo a 3% hacia el segundo semestre del 2027.
2027: “Estará determinado por el dinamismo de la inversión”
—¿Cómo ve la inversión para los siguientes meses, considerando que el segundo trimestre se observó un estancamiento?
—La recuperación de la inversión se va a observar con mayor fuerza a partir del próximo año. En cuanto a la inversión pública, anticipamos subejecución para este año, en el marco del recorte fiscal, mientras que para el próximo año no esperamos un impulso relevante. Por otra parte, la inversión privada se ha materializado más lentamente de lo esperado este año, en parte por el deterioro de expectativas, aunque también por incertidumbre asociada a la discusión de la reforma. Por ahora, la inversión privada sigue concentrada en minería y energía, sectores que han debido desviar sus esfuerzos al manejo de los mayores costos y problemas operativos en desmedro de iniciativas para aumentar la producción.
—¿Cuál será el carro que impulsará el crecimiento?
—El crecimiento del próximo año estará determinado por el dinamismo de la inversión y en menor magnitud por una recuperación del consumo, en la medida que se observe un repunte en el mercado laboral y en la liquidez de los hogares. Veo también una relevante recuperación en la construcción ante las políticas de apoyo al sector por el lado de la demanda y oferta.
—La minería, justo está viviendo una temporada de precios muy altos, ¿por qué no se observa un repunte?
—Se ve y de manera importante. El norte crea empleo a dos dígitos desde la pandemia, se reporta escasez de mano de obra calificada y muy buen dinamismo del consumo privado. Es en sectores no transables y transables distintos a la minería donde no vemos inversión. Los proyectos mineros van avanzando y ninguno se ha retrasado, pero todos son en minas ya existentes, no en nuevos yacimientos lamentablemente dada la enorme permisología que ha impedido tener nuevos yacimientos aprobados. Las mineras están explotando sus yacimientos que tienen menor ley y mayor costo de extracción.
“Es desafiante alcanzar una tasa de desempleo de 6,5%”
—¿Cómo se podría explicar el pesimismo que se observa tanto en encuestas como en informes de percepciones?
—La vuelta al pesimismo tiene mucho que ver con un escenario externo más adverso, pero también con factores locales. La percepción de los consumidores se encuentra deteriorada porque han visto disminuir sus niveles de liquidez y poder adquisitivo, por el traspaso de los mayores precios de combustibles y el repunte de la inflación. Según el gobierno, el alza de precios de combustibles a nivel local evitó un costo fiscal cercano a US$2.000 millones, lo que debió ser absorbido por los hogares y empresas. Estos mayores costos y la incertidumbre en torno a la reforma también han impactado a las empresas.
—La demanda interna está afectando los resultados, ¿hay posibilidades de que este factor se modifique considerando el alto nivel de desempleo?
—Sí, pero para tener un dinamismo alto del consumo privado se requiere mayor empleo. La demanda interna se recuperará de la mano de la inversión y algo del consumo privado, pero este último no tendrá vientos de cola hasta ver una mejor situación en el empleo.
—¿El gobierno cumplirá la meta de desempleo de 6,5% al término de los cuatro años?
—La brecha existente en el mercado laboral hace desafiante alcanzar una tasa de desempleo de 6,5% como la comprometida por el gobierno. El bajo nivel de empleo obedece a factores cíclicos y cambios estructurales. Hay sectores que no han alcanzado niveles de empleo de tendencia tras la pandemia -como la construcción, el comercio y servicios- y que podrían recuperarse rápidamente si la economía repunta, es lo que espero. Sin embargo, otros sectores evidencian cambios más bien estructurales -educación, agricultura, restaurantes y hoteles- que explican cerca del 80% de la brecha de empleo que se estima entre 400 mil y 600 mil puestos de trabajo.
“Los altos precios del cobre y el litio entregarían cierto alivio a la meta fiscal”
—¿Cuánto apoyará al crecimiento la nueva ley de reconstrucción?
—Es esperable que la reducción de algunos impuestos genere incentivos para aumentar la inversión y el crecimiento. Lo que es menos claro es si esto va a ser suficiente para compensar la menor recaudación y cumplir el compromiso de convergencia fiscal.
—¿Cuándo se podrán ver los primeros frutos de esta ley?
—El bajo desempeño de la actividad y la inversión este año entregan un piso de crecimiento en torno a 2% para el 2027.
—¿Le preocupa que las medidas finalmente no hayan sido compensadas fiscalmente?
—La situación fiscal sigue siendo estrecha. En estimaciones del propio gobierno, la reforma sería deficitaria al menos en los próximos seis años, lo que se suma a las ya existentes holguras negativas que se estiman en el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del segundo trimestre. Por el lado positivo, los altos precios del cobre y el litio entregarían cierto alivio para el cumplimiento de la meta fiscal en el corto plazo, en la medida que el gasto se expanda de manera acotada el próximo año.
—¿Se arriesga el país a una rebaja en la clasificación crediticia?
—En la medida que la deuda como porcentaje del PIB se mantenga bajo el umbral prudente de 45%, es poco probable que veamos un cambio en la calificación crediticia del país.
Reinterpretación Mepco: “se ha generado cierta incertidumbre”
—¿Qué le parece la reinterpretación del gobierno en el manejo del Mecanismo de Estabilización de los Precios de los Combustibles (Mepco)?
—La interpretación que hizo el gobierno difiere de la forma en que históricamente se ha entendido el funcionamiento del Mepco, lo que ha otorgado mayor flexibilidad a la autoridad para contener alzas en el precio. Como consecuencia, se ha generado cierta incertidumbre respecto de cómo continuará operando el mecanismo en el futuro, dificultando la formación de expectativas de precios.
—¿Qué consecuencias puede tener?
—Al inicio de la crisis, el gobierno optó por traspasar una mayor parte de los costos al consumidor final, y recientemente, se ha retomado una estrategia de traspaso más acelerado de las variaciones de precios. Con todo, la evolución reciente del Mepco ha generado interrogantes respecto de su rol como referencia para la formación de expectativas, quedando su aplicación estrechamente vinculada a las decisiones de política económica y a la evaluación de la situación fiscal.



