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El diputado independiente PPD José Montalva. Foto: Cedida.

Política

9 de Septiembre de 2026

José Montalva, diputado (ind.-PPD) por caso Cerimedo: “Hay parlamentarios que ven esto como un ataque a un sector y no a la institucionalidad”

El diputado independiente en cupo PPD, exdelegado presidencial de La Araucanía e impulsor de la comisión investigadora por el caso Cerimedo, aborda el eventual uso de granjas de bots y cuestiona la falta de herramientas para enfrentar la desinformación digital. En entrevista con The Clinic, además, realiza una autocrítica a su sector: asegura que la izquierda “llegó tarde” a debates como seguridad y crecimiento, y plantea que el progresismo debe construir un proyecto que vuelva a poner en el centro las oportunidades y el progreso de las familias.

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El diputado José Montalva (independiente PPD), antes de llegar a la Cámara, fue delegado presidencial de La Araucanía durante la administración del Presidente Gabriel Boric. Desde entonces, la agenda de seguridad ha sido una de sus prioridades, dice, a propósito de la experiencia que tuvo en la región.

Sin embargo, en las últimas semanas, el parlamentario del Distrito 23 —Freire, Loncoche, Nueva Imperial, Cholchol, Pitrufquén, Carahue, Toltén, Padre Las Casas, Cunco, Pucón, Gorbea, Temuco, Saavedra, Villarrica, Teodoro Schmidt y Curarrehue— ha cobrado especial protagonismo luego de impulsar la Comisión Especial Investigadora en la Cámara que busca dilucidar lo que él llama “la huella” del asesor argentino Fernando Cerimedo, conocido por trabajar en campañas políticas y vinculado al uso de granjas de bots en distintos procesos electorales en Chile.

En entrevista con The Clinic, reconoce que “pensaba que me iba a demorar más en juntar las firmas” y, si bien cree que el proceso fue rápido, sostiene que la clase política y la izquierda están al debe. “Hemos llegado tarde en temas de seguridad, en términos de democracia digital”, afirma.

—¿Por qué tomó la iniciativa de crear una Comisión Especial Investigadora por el caso Cerimedo?

—Es que este es un tema que ha estado rondando la conversación política hace mucho tiempo y acá llegamos tarde. Como en casi todo, nos hemos ido acostumbrando a llegar tarde. Entonces, con los antecedentes de Cerimedo y otros antecedentes, consideré que era necesario dar una salida institucional a este tema.

Es decir, saber qué es realmente lo que pasa, qué es lo que no pasa, cómo se hizo, quién financió, si es que hubo financiamiento, si es que de verdad hubo impacto en ciertos procesos electorales. Básicamente, dar certeza. Chile no puede no tener claridad frente a la huella de Cerimedo y a una serie de hechos más.

—Cuando dice “llegamos tarde”, ¿se refiere a su sector o a la clase política en general?

—Hoy día el gran problema de la política es que tenemos instituciones del siglo XX para enfrentar problemas del siglo XXI. Cuando hablamos de seguridad, cuando hablamos de bots, cuando hablo de La Araucanía, que estamos en estado de excepción, estamos pagando el costo de llegar tarde, de no haber creado las instituciones para hacer frente a los problemas que tenemos hoy día.

Cuando hablamos de la cesantía, por ejemplo, o cuando hablamos de que Chile dejó de crecer hace mucho tiempo como veníamos, o cuando hablamos de la capacidad del Estado de crear oportunidades profesionales, laborales, para gente que estudia cinco años y no tiene pega. O sea, están preparados para una economía del pasado. Hoy día el mundo digital necesita personas formadas. Y también, ¿qué pasa con la soberanía digital? Parece que también vamos a llegar tarde a esa discusión.

Diputado José Montalva fue quien comenzó la recolección de firmas para la Comisión Especial Investigadora del Caso Cerimedo. Foto: Cedida.

—¿Qué le pareció que su sector no concurriera con los votos en la primera instancia para crear la Comisión Especial Investigadora? ¿Es una señal de lentitud de la izquierda?

—Más allá de eso, si esta comisión no se realizara, en un par de años más estaríamos diciendo por qué no lo hicimos en este momento y por qué estamos esperando. Ahora ya estamos tarde y ya deberíamos tener una institucionalidad que nos permita abordar los problemas de distorsión de la información y de distorsión de la opinión pública por vías digitales, que no sabemos muchas veces quiénes las están pagando y quiénes están interesados.

A veces veo que muchos parlamentarios ven esto como un ataque a un sector y no se dan cuenta de que este es un ataque a la institucionalidad. El que haya información falsa y distorsión de la realidad hace más compleja la convivencia común, el que nos podamos poner de acuerdo, por ejemplo, para temas urgentes como la seguridad, como el crecimiento y para que haya oportunidades laborales. En fin, en casi todos los temas.

Ante la negativa de la derecha a apoyar la comisión investigadora de Cerimedo: “Esa es una mirada superficial y no institucional”

—Cuando crearon la Comisión Especial Investigadora, ¿dialogaron con parlamentarios oficialistas para que se sumaran a la iniciativa?

—Esto fue bastante rápido. Pensé que se iba a demorar más tiempo el proceso de juntar firmas, pero, de inmediato, los pocos parlamentarios de derecha con los que conversé me dijeron que ellos no estaban apoyando esta comisión. Pero me pasaba algo extraño, porque, si bien cuando conversaba me encontraban razón en el sentido de que había que generar esa capacidad institucional para poder advertir esta situación y tener alguna respuesta inmediata, no querían la comisión.

—¿Cómo evalúa usted eso?

—Veo que ellos dan por entendido que este es un tema político y también hubo otros, como del Partido Republicano, que decían que esto era un circo, que había que preocuparse, que era una pérdida de tiempo.

—¿Por qué cree que no se sumaron a la iniciativa? ¿Cree que puede haber revelaciones que perjudiquen al oficialismo?

—Siempre presumo la buena fe. Creo que no están viendo la magnitud del problema del que estamos hablando y que ellos piensan que es un ataque a su sector porque, eventualmente, los antecedentes que existen, obviamente, están más ligados a un sector que a otro. Pero eso es circunstancial. Puede ser que en otro momento político sea otro sector el que esté más ligado o, producto de la investigación, se llegue a una conclusión distinta. Esa es una mirada superficial y no institucional. Eso los lleva a decir: “Mejor no investigar”.

—¿Qué pasa si efectivamente la investigación acredita que hubo granjas de bots que influyeron en las elecciones del primer proceso constituyente o en la última presidencial? ¿Qué esperaría?

—Lo primero: indicar que el Ministerio Público está llevando a cabo una investigación que ellos mismos señalaron que es por presuntos delitos, según lo que han dicho públicamente, a partir de una denuncia que hace el diputado Santana (PS).

Pero la intención de la comisión no es esa. Es saber qué pasó, qué magnitud tuvo, si hubo financiamiento o no hubo financiamiento. Es decir, saber la verdad y, con esa verdad sobre la mesa, ponernos de inmediato a discutir: bueno, ¿qué vamos a hacer? ¿Vamos a permitir que nuestra democracia, en la que entendemos que votan ciudadanos libres e informados, siga así o vamos a permitir que haya incidencia de recursos extranjeros que puedan incidir en esta democracia?

A partir de eso, legislar. Por eso hacemos la comisión, porque queremos tener certeza. Pero, si es que realmente existe, tenemos que tomar las medidas. Por eso yo digo: llegamos tarde.

“La centroizquierda es la que ha representado los valores más intrínsecos de la democracia en los últimos años”

—Usted señala que la clase política llegó tarde en seguridad, en democracia digital y también en La Araucanía, pero ¿no hay una responsabilidad de su sector, que durante el gobierno anterior hizo un giro respecto de estos temas?

—Esto es bastante personal, pero creo que la izquierda, al llegar tarde o tan tarde a la discusión del tema de seguridad como una prioridad para la ciudadanía, hace más difícil que las personas le crean.

Cuando alguien llega tarde, probablemente es más difícil creer que esa persona está comprometida con esa materia. Yo pienso que, efectivamente, la izquierda llegó tarde a la discusión de seguridad. Esto lo vi también en La Araucanía. Esto lo veo también en el tema del crecimiento del país, cuando la izquierda dijo que no era un tema fundamental.

Pero hoy la izquierda del futuro debe poner eso como una prioridad, porque si no hay oportunidades de trabajo, no hay esperanza en la familia. Y las familias que necesitan oportunidades son justamente las que no son dueñas del capital.

—¿Cree que el progresismo debería transformarse en una coalición de aquí a las próximas elecciones para poder gobernar, como lo ha planteado la nueva directiva del Frente Amplio?

—Lo más importante, más allá de las organizaciones políticas, que muchas veces no tienen una respuesta en la ciudadanía, es que hay que generar un proyecto común.

La izquierda efectivamente llegó tarde a ver el tema de seguridad, también el tema del crecimiento y también descuidó algunos temas que son muy importantes, como la chilenidad, nuestras tradiciones, nuestra bandera, nuestro orgullo. Pero creo que hoy día debemos no solamente recuperar eso, sino que nuestro proyecto de futuro debe construirse, y se está construyendo, a partir de lo aprendido: que nosotros no nos podemos distanciar de quiénes somos. Y si hay un sector que en la historia de nuestro país ha defendido los intereses de la ciudadanía más amplia, mayoritaria, ha sido la centroizquierda.

En los últimos años es la centroizquierda la que ha representado los valores más intrínsecos de la democracia, que es que la mayoría y la voluntad de la mayoría se puedan representar en lo que hacen las élites políticas, y es ahí donde tenemos también una fortaleza muy grande.

—Hay un llamado, entonces, a su sector a ser propositivo…

—Me importa que eso quede claro en la izquierda: que la izquierda nació para que la gente pudiera progresar, no para explicarle por qué tiene que resignarse a no hacerlo porque el otro sector ha ganado unas elecciones. Es decir, no nos podemos acostumbrar a dar explicaciones, porque nacimos para que la gente pueda progresar y, si eso no lo logramos, no tenemos proyecto de futuro.

Tenemos el deber de generar un programa que logre que la ciudadanía progrese. Si no lo logramos, por muchos principios y valores que tengamos, lo que la ciudadanía quiere es que la política le sirva para su progreso individual, familiar y colectivo. Si ese programa existe, obviamente va a haber una coalición. Pero, si no existe ese mínimo como rector de lo que debemos hacer, va a ser difícil que, defendiendo identidades, logremos convencer a la mayoría de los chilenos.

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