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Sandro Baeza

Tendencias

16 de Septiembre de 2026

¿Por qué le decimos once a la once? ¿El puente Cal y Canto se hizo con huevos? Las verdaderas historias detrás de cinco mitos y creencias chilenas

Santiago Saenz, especialista en patrimonio, revisa el origen y qué hay de cierto detrás de algunos de los mitos y creencias más arraigados en el imaginario colectivo de los chilenos.

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Santiago Sáenz es ingeniero civil de la Universidad de Chile y cuenta con un magíster en Intervención del Patrimonio Arquitectónico. Aunque su especialidad está vinculada a las construcciones, su trabajo de investigación lo ha llevado a entender que la dimensión histórica, social y cultural está intrínsecamente ligada al patrimonio.

En su cuenta de Instagram, @laformadelpatrimonio, donde reúne a más de 120 mil seguidores, comparte contenidos sobre patrimonio, historia y tradiciones chilenas. En esta ocasión, conversó con The Clinic sobre el origen y la historia de algunos mitos vinculados a la cultura y el patrimonio de nuestro país.

“La once”

Una de las historias más conocidas sostiene que el nombre de la once proviene de las 11 letras de la palabra “aguardiente”. Según esta versión, los trabajadores habrían utilizado la palabra como una clave para referirse al alcohol sin mencionarlo directamente.

Sin embargo, según lo investigado por Saenz, no existen pruebas que respalden esa explicación. El origen estaría más relacionado con la costumbre de comer algo ligero cerca de las 11 de la mañana.

“Pareciera que el concepto de ‘la once’ se separó de su referencia horaria original, las 11 de la mañana, y quedó asociado más bien a la idea de comer algo. Es decir, a la porción y al tipo de comida que antiguamente se consumía a esa hora”, agrega.

El puente de Cal y Canto se hizo con huevos

Otro mito popular sostiene que en la construcción del puente Cal y Canto se utilizaron miles de huevos mezclados con cal y arena para unir sus piedras y ladrillos. Algunas versiones incluso hablan de entre 100.000 y 500.000 huevos.

“No se sabe de dónde surgió. No aparecen las partidas de las partidas de materiales de construcción. Y cuando se ha analizado el mortero, tampoco hay trazas de clara de huevo”, sostiene.

Sin embargo, agrega que incorporar elementos de este tipo a las mezclas de construcción antiguas no era algo extraño, por lo que tampoco resulta una historia completamente descabellada.

¿Cuando se inventó el terremoto?

Existe la creencia popular de que el nombre del terremoto surgió tras el sismo de 1985, cuando un reportero habría probado el trago en El Hoyo y lo bautizó así por lo fuerte que era.

Sin embargo, según lo investigado por Saenz, la bebida es mucho más antigua y su origen estaría vinculado al ponche a la romana, del que existen recetas de 1935 hechas con vino blanco, coñac y champaña.

“Ese trago es complejo de preparar. Entonces, probablemente, con el tiempo se fue reemplazando por opciones más simples, hasta quedar finalmente como una mezcla de pipeño con helado de piña”, agrega.

Otro dato llamativo es que la granadina no formaba parte de la receta original: el terremoto era más bien transparente y su característico color rojizo se habría incorporado recién después de 2010.

El origen del las sopaipillas

Aunque hoy son parte inseparable de la cultura chilena, las sopaipillas no nacieron en Chile. Su origen más probable está en España, en una preparación influenciada a su vez por la cocina árabe.

Según Saenz, su presencia en Chile es muy antigua: existen registros de sopaipillas desde el siglo XVIII, por lo que han acompañado al país desde la época colonial. Con el tiempo, la preparación se arraigó profundamente en la cultura local, especialmente asociada a los días de lluvia.

Lo que sí tendría un sello propiamente chileno es la sopaipilla con chancaca. Además, la receta cambia según la zona: en el sur es común prepararlas con zapallo, mientras que en otras regiones este ingrediente no siempre está presente.

¿Por qué Chile se llama Chile?

“Diversos cronistas, desde la época de la conquista, ya hablan de Chile o utilizan la palabra ‘Chile’, como un término que ya existe. Pero su origen sigue siendo bastante incierto”, afirma.

Una de las interpretaciones más conocidas sostiene que significaría “el fin del mundo” o “el fin de la tierra”, y que podría provenir de alguna lengua indígena, posiblemente del quechua, aunque no existe una confirmación definitiva.

También existe una teoría más curiosa: que el nombre habría surgido del canto de un pájaro cuyo sonido se asemejaba a “chile, chile”. Sin embargo, según Saenz, esta explicación tiene poco sustento y el verdadero origen de la palabra sigue siendo incierto.

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