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17 de Septiembre de 2026Gasolina mezclada con un 10% de etanol: la nueva fórmula que evalúa el Gobierno para abaratar costos de las bencinas
La iniciativa busca avanzar hacia una mezcla E10 y modificar la composición del combustible que se comercializa en Chile. Con ello también se diversificaría la dependencia en los combustibles, dado que actualmente el 85% del suministro de gasolina proviene de Estados Unidos pero el etanol es principalmente adquirido de Argentina y Bolivia. Con todo, el proyecto requeriría una inversión de US$10,8 millones por parte de ENAP y podría concretarse gradualmente hacia 2030.
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En medio de la presión que el alza internacional del petróleo ha ejercido sobre la economía y las finanzas públicas, con un alza de los combustibles que no da tregua desde marzo, el Gobierno comenzó a evaluar una alternativa para reducir su costo: incorporar etanol a la gasolina.
La propuesta, según Reuters, fue elaborada por el Ministerio de Energía y contempla avanzar hacia la gasolina E10, una mezcla que contiene un 10% de etanol y un 90% de gasolina. Según un memorando preparado por funcionarios de la cartera y consultado por el medio, la medida podría reducir en aproximadamente US$107 millones anuales el costo de suministro de combustible del Gobierno.
Durante 2025 Chile importó 181.000 barriles diarios de crudo, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cuyo precio se ha disparado por el conflicto en medio oriente.
El precio del petróleo Brent, que se suele utilizar como referente, superó los US$105 por barril el miércoles, frente a los aproximadamente US$73 que registraba antes del inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El alza de los combustibles en marzo marcó uno de los primeros conflictos económicos del gobierno de José Antonio Kast. El Ejecutivo optó por trasladar a los consumidores el impacto del aumento internacional del precio del petróleo, en lugar de absorberlo mediante el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), argumentando que el costo fiscal de contenerlo se había vuelto insostenible.
De esa manera, la decisión se tradujo en un incremento anunciado de $370 por litro para las gasolinas y de $580 para el diésel, en una de las mayores alzas registradas en el país.
La mezcla con etanol que múltiples países de la región ya utilizan
Así, la opción de la mezcla de gasolina con etanol surge como una alternativa atractiva y que no sería inusual: países como Colombia o Perú también lo hacen, e incluso en el caso de Brasil (donde mezclan un mayor porcentaje) la industria del etanol es la segunda más grande después de EE.UU.
Chile es uno de los pocos países de América Latina que todavía depende del MTBE, un aditivo utilizado para aumentar el octanaje de la gasolina. Y si bien la alternativa es atractiva y surge como una solución al fuerte aumento que han registrado los combustibles este año, no sería ni fácil ni inmediato.
El documento citado por Reuters indica que la transición podría realizarse gradualmente y que la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) tendría que invertir aproximadamente US$10,8 millones para adaptar infraestructura de refinación, terminales y almacenamiento. Parte de ese desembolso podría compensarse mediante menores pagos asociados al impuesto al carbono.
De acuerdo con un informe del Consejo de Granos mencionado en la nota, el cambio a una mezcla E10 —e incluso a una de 15%— podría concretarse hacia 2030, y sería relativamente sencillo.
En mayo, el Ministerio de Energía había publicado una hoja de ruta para diversificar las fuentes de combustible y reducir las emisiones de carbono hacia ese año, incluyendo el uso de mezclas de combustibles.
Diversificar a los países proveedores
La iniciativa también abre una discusión sobre los proveedores de los insumos. Chile depende actualmente de Estados Unidos para el 85% de su suministro de gasolina, y el etanol que importa el país proviene principalmente de Argentina, seguido por Bolivia.
De esta manera, el propio memorando del Ministerio de Energía reconoce que una eventual transición “reemplaza una dependencia de las importaciones por otra”, y finalmente apuntaría a que el mercado de los combustibles sea menos vulnerable ante los conflictos internacionales.



