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Las tristes historias detrás de la fiebre de la carne robada en Chile: yeguas preñadas faenadas, bandas organizadas y 1.450 casos de abigeato en solo seis meses

Yeguas preñadas faenadas en plena cordillera, bandas organizadas que usan drones para preparar atracos y llevarse decenas de animales y carne robada que luego aparece en redes sociales. Son algunas de las historias detrás del crecimiento del abigeato en Chile: 1.450 casos durante el primer semestre de 2026, un alza de 9,8% que, de mantener su tendencia, proyecta un año lamentablemente histórico para este delito.

Por Sebastián Palma y Dominga Krotik 19 de Septiembre de 2026
Sandro Baeza
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Resúmenes generados por Intelgencia Artificial Resúmenes inteligentes

El artículo describe el repunte del abigeato en Chile con casos como el de Panguipulli, donde fueron halladas dos yeguas preñadas faenadas y un potrillo muerto. Fiscalía reporta 1.450 casos en el primer semestre de 2026, un alza de 9,8%. El fenómeno se intensifica por Fiestas Patrias y la mayor demanda de carne.

  • En Panguipulli hallaron dos yeguas preñadas faenadas y un potrillo muerto.
  • Fiscalía registró 1.450 casos de abigeato en el primer semestre de 2026.
  • Los Ríos y Biobío muestran fuertes alzas; La Araucanía sigue con más casos.
  • El alza de demanda por Fiestas Patrias eleva el valor de la carne y el delito.
  • Se reportan redes, drones y venta de carne robada por redes sociales.

La nota explica que el robo de ganado en Chile, o abigeato, está aumentando y adquiere especial fuerza antes de Fiestas Patrias, cuando sube el consumo de carne. El artículo reúne casos violentos, cifras de Fiscalía y ejemplos de comercialización ilegal para mostrar que el problema afecta a productores, consumidores y controles sanitarios.

Estos resúmenes son generados por inteligencia artificial y chequeados por el periodista a cargo.

A las diez de la noche en la víspera de las fiestas patrias, en un sector cordillerano de Panguipulli, ya no quedaba mucho que escuchar.

Carabineros recibió un llamado. Se trataba de un crimen común en la zona: el abigeato, que en palabras sencillas se traduce como el robo de ganado. Pero esta vez la escena tenía algo particular. 

Las yeguas estaban preñadas. 

Había algo difícil de explicar en esa imagen, una crueldad diferente lo cotidiano que le puede resultar el delito a un uniformado del sur de Chile. No era solo el robo ni el valor de los animales. Era la indefensión: dos yeguas portando otra vida mientras alguien decidía matarlas y esperar a que se desangraran por unos billetes que alguien les daría por su carne.

Las yeguas eran dos. Una ya había sido faenada. La otra tenía un impacto de bala y un corte en el cuello. Cerca de ellas había también un potrillo muerto.

El crimen conmovió a los uniformados de la zona. Por lo mismo, un grupo de ellos se internó a pie por un camino cordillerano donde los vehículos ya no podían seguir. Fueron cerca de 40 minutos de caminata buscando a los responsables.

La persecución dio resultados. En la montaña fueron detenidos dos hombres y una mujer, de 22, 28 y 63 años. Llevaban un cuchillo tipo carnicero, limas y serruchos, además de cartuchos calibre 16. El avalúo de los animales llegaba a los $2 millones.

La escena podía parecer excepcional por su crudeza. El delito detrás de ella, sin embargo, comienza a ser bastante menos excepcional en los campos del sur de Chile y, particularmente, en esta zona y en estas fechas de septiembre: el abigeato.

Los datos de la Fiscalía confirman que la escena de Panguipulli no es un hecho aislado, sino la punta de un fenómeno que viene acelerándose. Durante el primer semestre de 2024 se registraron 1.322 casos de abigeato a nivel nacional; en el mismo período de 2025, la cifra prácticamente no se movió: 1.320 casos. Pero en el primer semestre de 2026 el número salta a 1.450, un alza de 9,8% interanual que rompe dos años de estancamiento y marca el semestre más alto de la serie disponible en el Ministerio Público.

Agencia Uno/ Imagen referencial

Las cifras completas de 2026 —las que incluirían septiembre y el impacto directo de Fiestas Patrias— todavía no están disponibles. Sin embargo, el comportamiento histórico de la Fiscalía ofrece una pista: tanto en 2024 como en 2025, el segundo semestre del año superó al primero en alrededor de un 25%. Si el primer semestre de 2026 ya es el más alto en tres años y ese patrón estacional se repite, el semestre que cierra en diciembre —con septiembre como uno de sus meses más críticos.

El repunte, eso sí, no es parejo en todo el país. Los Ríos concentra el mayor salto: de 148 a 227 casos entre el primer semestre de 2025 y el de 2026, un alza de 53,4%. Biobío sube 40,7% (de 140 a 197 casos).

En la Región Metropolitana, donde el delito se distribuye entre las cuatro fiscalías (Centro Norte, Occidente, Oriente y Sur), el total pasa de 45 a 64 casos —un alza de 42,2%— impulsado sobre todo por la Fiscalía Occidente, que casi duplica sus casos. La Araucanía, en cambio, sigue siendo la región con más casos en términos absolutos (327), pero es una de las pocas que retrocede: 10,7% menos que el año anterior.

Más demanda, más valor 

Septiembre no solo trae fondas, asados y un aumento en el consumo de carne. También abre una ventana especialmente atractiva para quienes se dedican al robo y faenamiento clandestino de animales. Con la demanda disparándose durante Fiestas Patrias, el ganado adquiere mayor valor y la carne puede convertirse rápidamente en dinero, haciendo de estas semanas un período particularmente sensible para los productores.

La Corporación de la Carne estima que el gasto per cápita en carne aumenta cerca de un 30% durante septiembre, impulsado por la mayor demanda asociada a las celebraciones de Fiestas Patrias. En la Región de Coquimbo, el incremento sería aún mayor: según consignó El Día, el seremi de Agricultura, Vicente Cortés, señaló que durante estas fechas el consumo de carne aumenta entre un 35% y un 40%.

Policías y gremios del sector vienen advirtiendo sobre este escenario: durante las fechas de mayor consumo aumentan los incentivos para sustraer animales, faenarlos de manera clandestina y posteriormente introducir esa carne al mercado informal. El fenómeno no termina en el predio donde ocurre el robo. Detrás existe una cadena que puede involucrar el traslado de los animales, su faenamiento, almacenamiento y posterior comercialización.

El aumento en el consumo de carne durante Fiestas Patrias también tiene un efecto en su valor comercial. A mayor demanda, mayor puede ser el precio, lo que convierte al ganado y sus derivados en productos más atractivos para quienes buscan obtener ganancias mediante su comercialización ilegal.

Así lo explica Jean Paul Quinteros, economista y académico de la Universidad Central: “Al haber una mayor demanda por este producto, sube de precio. Y, ¿qué genera? Que se vuelve más caro y por lo tanto, se puede generar mucho valor a través de adquirir ese producto, sea de manera legal o de manera ilegal”.

“Entonces, lo que provoca esto es que eso incentiva, haga que de una u otra forma, gente que delinque o que ve una oportunidad de adquirir esta carne de forma ilegal sin pagar por ella, se ve mayormente incentivada porque sube el precio”, añade.

Cuando la carne se vuelve un botín

Terminada la Feria Tattersall de Curicó, los vendedores se iban tranquilos, pensando que había sido un buen día de negociaciones y ventas. Con confianza en el trabajo realizado abandonaron el recinto.

Poco antes de la medianoche, los guardias merodeaban el sector como de costumbre, mientras fueron sorprendidos por cinco sujetos. En cuestión de segundos, cambió el panorama de manera rotunda.

Los nocheros pasaron de una noche tranquila a estar maniatados y encerrados en cuestión de segundos. Luego, los delincuentes, sin perder un minuto de acción se apoderaron de un camión perteneciente a la propia feria y comenzaron a cargar los animales. En total, sustrajeron más de 50 novillos, cuyo valor fue estimado preliminarmente en cerca de $130 millones.

Agencia Uno / Imagen referencial

La preocupación entre quienes trabajan con ganado no termina cuando cae la noche. Francisco Tagle, encargado de la feria afectada, asegura que en los campos de la zona incluso han comenzado a detectar drones que sobrevuelan los terrenos y que, según su interpretación, estarían siendo utilizados para vigilar y planificar el robo de animales.

Una señal, dice, de que quienes se dedican a este tipo de delitos estarían buscando nuevas formas de observar los movimientos del ganado antes de actuar. Todo ocurrió en menos de tres horas. A pocos días de las Fiestas Patrias, los sujetos abandonaron el lugar con el ganado y se dieron a la fuga.

Tagle agrega: “El robo de animales siempre ha existido, pero ahora ya se fueron al chancho. Porque ese día, el ganado estaba en la feria y los delincuentes apartaron el ganado de más precio”.

Pero el abigeato no es un fenómeno aislado ni concentrado en una sola zona del país. Desde el norte hasta el extremo sur, distintas regiones registran robos de animales, faenamientos clandestinos y redes destinadas a comercializar carne de origen ilícito.

Los casos y cifras recogidos en distintas zonas muestran que, aunque las modalidades varían según el territorio, el problema atraviesa a la actividad ganadera a nivel nacional y adquiere especial relevancia durante las semanas previas a Fiestas Patrias.

En Magallanes, el abigeato alcanza una escala que da cuenta de la dimensión del problema para la ganadería. Según cifras de Asociación de Ganaderos de Magallanes (ASOGAMA) alrededor de 75.000 ovejas son robadas cada año, lo que representa pérdidas estimadas en $3.750 millones para el sector. Además durante la semana previa a Fiestas Patrias fueron decomisados 120 kilos de carne en una carnicería en Punta Arenas, donde la encargada fue detenida por faenamiento clandestino. Sumando así 184 kilos decomisados en una misma semana.

En Los Ríos, el robo de ganado también ha dado paso a redes dedicadas a la comercialización de carne obtenida ilícitamente. Una de ellas quedó al descubierto en la ruta entre Río Bueno y San Pablo, donde fueron incautados 266,3 kilos de carne que serían parte de un circuito de distribución ilegal, operado bajo una modalidad similar a un servicio de “delivery”.

Agencia Uno / Imagen referencial

Pero el caso que marca un punto aparte en la región es la Operación Terra, investigación que terminó con la detención de dos carabineros en servicio activo, vinculados a una organización dedicada al robo y comercialización de animales. El caso abrió una arista particularmente sensible: la eventual participación de funcionarios policiales en una estructura criminal.

En Los Lagos, el impacto económico del abigeato también es significativo. Las estimaciones del sector sitúan las pérdidas regionales en torno a los $2.400 millones al año. A esto se suma otro problema: las denuncias representan sólo cerca del 50% de los casos reales, por lo que una parte importante de los robos no llega a ser registrada formalmente.

En Biobío, las cifras permiten dimensionar cómo ha evolucionado el abigeato en el tiempo. Entre enero y julio de 2025 se registraron 97 casos, un 6,6% más que durante el mismo período del año anterior. El aumento da cuenta de una tendencia que se mantiene vigente en una de las regiones donde este delito afecta directamente a la actividad ganadera.

En la Región Metropolitana, el fenómeno adopta una modalidad distinta, pero relacionada con la misma oportunidad que genera el aumento de la demanda por carne durante estas fechas. En Lampa, un grupo de sujetos habría participado en el robo de un camión que transportaba 6 toneladas de carne, carga que posteriormente fue ofrecida a través de Facebook. El operativo terminó con 13 personas detenidas.

El problema no termina en las pérdidas para los productores. La carne obtenida mediante faenamientos clandestinos también puede llegar a consumidores sin ningún tipo de control sanitario, convirtiendo el robo de animales en un problema que trasciende lo económico y afecta directamente la salud pública.

En un periodo en que aumenta el consumo de carne, las autoridades han reforzado las fiscalizaciones para evitar que productos de origen desconocido o en malas condiciones lleguen a las mesas.

Pía Venegas, Seremi de Salud de la región Metropolitana, afirma: “En este contexto, durante la actual campaña de fiscalización de Fiestas Patrias, se han decomisado aproximadamente 2,5 toneladas de productos cárneos en mal estado, resultado de las acciones de control sanitario efectuadas en distintos puntos de la Región Metropolitana”.

Las víctimas detrás de las cifras

Durante la noche de la semana del 7 de septiembre, una familia de Pan de Azúcar, en la región de Coquimbo, se encontró con una escena que difícilmente esperaba ver. Seis de sus cabras habían desaparecido de su propiedad. Lo que encontraron horas después, sin embargo, fue mucho más que el rastro de un robo.

Los animales fueron sacados de una propiedad en Senderos del Golf La dueña, afligida, denunció el crimen: las cabras habían sido faenadas a pocos metros de su vivienda.

En el exterior quedaron los restos del asesinato: patas, interiores y manchas de sangre. La familia lloraba no solo el robo de sus animales sino lo que ellos califican como una “matanza”, por la forma en que fueron sustraídas y posteriormente faenadas prácticamente frente a su casa.

El escenario no discrimina a las distintas zonas de Chile. En Los Lagos, Fresia aparece como uno de los principales focos de abigeato. Si se considera el acumulado entre 2020 y junio de 2026, la comuna registra 193 denuncias, la tercera cifra más alta de la región. Pero durante el primer semestre de este año pasó a encabezar los registros, con 16 denuncias, por delante de Puyehue, Purranque, San Pablo y Río Negro.

Agencia Uno / Imagen referencial

El recorrido no termina cuando los animales son robados ni cuando la carne es faenada. A veces, unas horas después, los cortes vuelven a aparecer frente a una pantalla, publicados en Facebook Marketplace o circulando por redes de “delivery” de carne.

De un lado, una publicación con un precio atractivo: del otro, un comprador que busca abastecerse para el asado. En medio, una cadena que comenzó con el robo de un animal y que puede terminar con su carne circulando como si se tratara de cualquier otro producto.

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