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Una consulta con peluches y colores: la historia de la Clínica Mike, que busca frenar la fobia al dentista

Para quienes prefieren soportar el dolor de una muela picada antes que escuchar el zumbido del torno, ir a la Clínica Mike puede ser un choque cultural. No hay delantales blancos, las paredes tienen colores y está lleno de peluches, además de pantallas en el techo. Algunos de sus dentistas están en diplomados de sicología, para entender mejor a los pacientes. Hay niños neurodivergentes que incluso han viajado de regiones para atenderse ahí. Pablo, su creador, cuenta a The Clinic cómo desarmaron la estética y el olor tradicional de las consultas para ofrecer una "odontología sin dolor" real, reconciliando a más de tres mil pacientes con la consulta del dentista.

Por 19 de Septiembre de 2026
Fotos: Felipe Figueroa / The Clinic
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Resúmenes generados por Intelgencia Artificial Resúmenes inteligentes

La Clínica Mike busca frenar la fobia al dentista con una “odontología sin dolor” basada en calidez y empatía. Sin delantales blancos, con paredes de colores, peluches y pantallas en el techo, el centro ofrece sedación consciente y profunda, y ya ha reconciliado a más de tres mil pacientes con la consulta.

  • La clínica elimina la estética tradicional: sin delantales blancos, con colores y peluches.
  • Pablo, su fundador, dice que la idea nace de una mala experiencia infantil sin anestesia.
  • Ofrecen sedación consciente y profunda para pacientes con miedo o ansiedad compleja.
  • Parte del equipo estudia psicología para entender mejor a los pacientes.
  • Atienden también a pacientes de regiones mediante telemedicina y citas previas.

El artículo cuenta cómo la Clínica Mike intenta cambiar la experiencia dental para personas con miedo, ansiedad o traumas previos. Para eso, reemplaza la imagen fría de una consulta por un ambiente amable, con colores, peluches y pantallas, y suma sedación y apoyo emocional. Su enfoque busca que el paciente se sienta comprendido desde el inicio.

Estos resúmenes son generados por inteligencia artificial y chequeados por el periodista a cargo.

Para Francisca (35), el ir al dentista no es un simple trayecto, es como caer en una espiral de interminable angustia. Un aumento desbocado de los latidos del corazón, hiperventilación, opresión en el pecho, un nudo en el estómago, las manos sudorosas y hasta un poco de mareos, esos son solo algunos síntomas que siente mientras espera su turno en una sala de espera totalmente blanca, algo helada y llena del característico olor a antiséptico y el zumbido distante del instrumental de quien en pocos momentos revisará uno a uno sus dientes.  

Su miedo no representa un simple nerviosismo infantil, sino un bloqueo paralizante alimentado por el recuerdo de una experiencia traumática del pasado. Una vez bajo esa luz potente, casi como a la que se someten los sospechosos de un asesinato en un film noir, intenta controlarse para salir viva de esa tortura. 

Sin embargo, no está dispuesta a seguir sufriendo porque muy en el fondo quiere creer que no es la única en sentir todo eso y que un dentista sepa que hay muchos más como ella. Que necesita a alguien con paciencia, que no solo le revise uno a uno sus dientes, sino que tenga un poco más de comprensión. Eso es justo lo que ofrece la Clínica Mike y que es avalado por sus reseñas en Google. 

Cuando el miedo al dentista queda fuera del box

Odontología sin dolor. Un espacio pensado para que te sientas cómodo desde el primer momento“. Esa es una de las consignas que buscan dejar en claro. Pablo, el fundador de Mike, explicó a The Clinic que tomó una serie de medidas que permitieran sacar el inconsciente que se trata de una clínica dental. Por ejemplo, nadie usa delantal blanco, no hay olor a “dentista”, las paredes tienen color y en cada rincón se pueden encontrar peluches

“Yo vengo desde redes sociales, tengo hartos seguidores y cuando estaba trabajando en otras clínicas llenaba mi agenda y a mi esposo le decía ‘podríamos poner una clínica’. No sabía cómo darle el enfoque a lo que realmente quería”, confiesa. 

También recuerda que “cuando tenía ocho años me sacaron una muela sin anestesia y eso me quedó siempre muy marcado. Me dije ‘en mi clínica no quiero que pase eso’. Empezamos a trabajar en la marca, fueron tres años de trabajo antes de abrir y ya llevamos un año dos meses trabajando como Clínica Mike, pero desde ahí nace. Desde mi mala experiencia junto a un cambio que quería hacer en la odontología y la forma de tratar a mis pacientes“.

De embotellar gritos de los niños a ser un apoyo emocional

“¡Arriba Sully!”, esa es una de las primeras líneas de Mike Wazowski al inicio de “Monsters Inc”. y que personifica a una especie de personal trainer de su compañero, quien se destaca como uno de los mejores asustadores de Monstropolis. 

Pero ese monstruo redondo y verde no solo fue la inspiración de Sully, sino también la de Pablo. El fundador de Mike explica que “en redes sociales cuando partí, a los 16 años, todo el mundo se ponía algo como Juanita Gaga, por ejemplo. Entonces dije ‘Qué me puedo poner para que no sea tan fome’. Me gusta mucho Mike Wazowski, me gusta mucho Monster Inc y fue como ya: Pablo Mike, ahí salió. Después fue como ‘ya, ¿y la clínica cómo se va a llamar?’ Clínica Mike para no ponerle Pablo“. 

“Tenemos hartos peluchitos. En la sala de espera hay unos Mike dando vuelta e igual dentro de los box. Se vive un poquito eso”, cuenta. 

Felipe Figueroa – The Clinic

El amor para enfrentar males 

Desde Puerto Montt en la región de los Lagos hasta la Clínica Mike en la comuna de Providencia, ese fue el viaje que realizó una madre junto a su hijo para someterse a un tratamiento con sedación consiente. “Acá dentro hay agüita, atrás te das cuenta que hay un botón rojo, el que se toca y por ahí sale el agüita“, le explica Pablo a su paciente con respecto a la anestesia que ocupará para el procedimiento. 

En el video, publicado en las redes sociales de la clínica, la madre del menor detalla que esto “era lo que yo necesitaba para él y no verlo sufrir”. Pero este joven no es el único que está dispuesto a cruzar largas distancias para llegar a Mike. “Nuestra base es el amor. ¿Cómo tratamos a nuestros pacientes? Con mucho amor. Entendemos cuáles son sus limitaciones, sus puntos de apoyo para poder llegar a un tratamiento. Tenemos la opción de sedación consciente, sedación profunda, pero antes de eso tenemos que entender de dónde vienen los descuidos”, recalca su fundador.

“También tenemos una forma de poder trabajar con telemedicina. Es decir, los pacientes que son de región pueden tomar una hora por la plataforma y nosotros tratamos de entender el contexto, mandamos a tomar las radiografías y los citamos, si es posible, con una consulta previa o podemos realizar ya un procedimiento. Muchos de ellos también se resuelven en sedaciones profundas, donde se realizan todo lo que tenga que realizar en una sola sesión”. 

En ese sentido, Pablo añade que “nos llena de orgullo. Nosotros no nos vendemos como la clínica para pacientes neurodivergentes, sino que para pacientes con miedo que abarca mucho más que el neurodivergente. Sí tenemos estas habilidades muy blandas en poder resolver esos problemas”. 

“Una paciente adulta, más o menos de 27 años, no iba al dentista desde los 15. La mamá siempre la llevaba al dentista, la mamá se murió y de ahí en adelante, el volver al dentista era una carga emocional importante. Ya no es que tengo una tapadura o diente que hacer, no es una limpieza, sino que tengo que revivir o tengo que llevar esta carga que mi mamá que ya no está y venir al dentista”, recuerda Pablo.

También comenta que el equipo sigue estudiando para mejorar —aún más— el trato con los pacientes. “Muchos de los dentistas de acá estamos en un diplomado de psicología para poder entender al paciente, cómo le vamos a dar una mala noticia al paciente, cómo manejamos el dolor crónico. Todas esas cosas lo pensamos más allá de realizarlo”.

Felipe Figueroa – The Clinic

¿Cómo nace el miedo al dentista?

A juicio de Pablo, las habilidades odontológicas “se veían mucho más en el lado de los dientes. Hoy, desde que entendemos que la odontología es muy integrativa, te preguntamos hasta cómo estás durmiendo. Si roncas o no, cómo estás comiendo, cómo tragas, etc. Pasado eso, a las generaciones antiguas no se les permitía expresar tanto sus emociones y hoy no, uno necesita ir al psicólogo”. 

“Las nuevas generaciones somos la generación Disney, a la que sí se le permitió sentir, se les permitió expresar sus emociones. La ‘generación de cristal’ como dicen a veces las personas con más experiencia, no los más viejos. Desde allí nace el entender al otro en su necesidad más emocional”, agrega. 

En ese sentido, recalca que “ser dentista hoy es súper mecánico: hay una tapadura, hay que hacerla y se hacen unos pasos casi de receta de cocina, pero ¿cómo se atiende al paciente? ¿Qué es lo que hay detrás? ¿Cuál es la carga emocional? y eso es lo que nosotros tratamos acá en la clínica”. 

Una televisión en el techo y a relajarse 

En Mike cuentan con especialistas para todos los procedimientos, desde una limpieza hasta tratamientos más complejos como ortodoncia o implantes. También trabajan con sedación consciente o total para aquellos pacientes que tengan un cuadro de miedo o de ansiedad más complejo. 

La sedación consciente es un gas que pasa por vía inhalatoria, aumenta el umbral del dolor, disminuye la ansiedad. Hace que los pinchacitos se sientan como sacarse el pelito de una ceja. Tiempo y espacio no hay mucha relación, por lo tanto un procedimiento de dos horas, en la cabeza del paciente pasaron 15 minutos. Pero está despierto, que eso es lo importante. Uno puede comunicarse con el paciente, está súper relajado. Está como en dos pisco sour”, explica entre risas.

Por otro lado, en la sedación profunda “el paciente está dormido por completo. Es muy similar a una anestesia general, pero la anestesia general tiene otros puntos importantes. Si ves al paciente en la camilla está igual que con anestesia general”. 

Cada box tiene una televisión en el techo y audífonos con los que el paciente puede desconectarse totalmente del turno. Sobre cuál es la película más pedida por los pacientes, Pablo revela que “es por temporada. Primero vimos “Las guerreras Kpop”, después vimos “Sonic” y ahora estábamos viendo “El Diablo Viste a la Moda II”. En niños nos piden mucho “Bluey”, lo vemos todo el día”.

Felipe Figueroa – The Clinic

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