
Tendencias
20 de Septiembre de 2026Ni días perfectos de 12 horas ni mágicos cambios de ánimo: la ciencia desmantela los mitos del equinoccio
Este 22 de septiembre comienza la primavera astronómica en Chile. Los astrónomos José Maza y Francisca Contreras explican qué ocurre durante el equinoccio y desmitifican sus supuestos efectos energéticos.
Compartir
Este martes 22 de septiembre de 2026 —exactamente a las 21:05 horas— comienza oficialmente la primavera astronómica en Chile. Para muchas personas, el cambio de estación se asocia a variaciones en el ánimo y la energía, a días más largos y luminosos e incluso a rituales vinculados con su significado. Más allá de estas creencias, las transiciones estacionales pueden relacionarse con cambios en la salud mental y también con procesos ambientales, como la floración de numerosas especies vegetales.
Pero ¿qué sabemos realmente sobre el equinoccio de primavera? El profesor emérito de la Universidad de Chile y astrónomo, José Maza, explica que este fenómeno ocurre cuando “la trayectoria del Sol en el cielo, en la órbita aparente del Sol, está inclinada con respecto al ecuador celeste, está inclinada 23° y medio, más o menos. En dos épocas del año, el 21 —por ahí— de marzo y el 21, 22 o 23 de septiembre, el Sol cruza el ecuador. En marzo cruza de sur a norte y en septiembre cruza de norte a sur”.
Maza explica que el término equinoccio significa literalmente “noches iguales” y alude al momento del año en que el día y la noche tienen una duración muy similar, cercana a las 12 horas.
Por su parte, Francisca Contreras, licenciada en Ciencias, mención Astronomía, y divulgadora del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad de Chile, asegura que “el único fenómeno observable que trae un equinoccio es la duración del día y la noche, ya que en invierno tenemos días cortos y noches largas y, luego del equinoccio, empezamos a tener días cada vez más largos, acortando las noches hasta el 21 de diciembre”.
Además, Maza añade que no existen “fenómenos energéticos en la Tierra, ninguno, cero”. “A la Tierra le da lo mismo. El Sol ahora va a estar saliendo por el punto cardinal este, poniéndose por el punto cardinal oeste, el día va a durar cerca de 12 horas y la noche va a durar cerca de 12 horas, pero no hay nada en particular con respecto a la energía que le va a llegar a la Tierra en el momento del equinoccio”, explica.
¿Existe la depresión primaveral?
La psicóloga Margarita Bórquez Quintas, académica de la Facultad de Ciencias Sociales, aclara que “de acuerdo con la evidencia, no es la primavera como tal, sino más bien los cambios estacionales o las transiciones entre estaciones los que podrían estar relacionados con nuestra salud mental”.
“El patrón va a depender del trastorno y también del grupo etario. La depresión suele empeorar en invierno o durante las transiciones entre otoño e invierno. Esto se basa en revisiones y estudios poblacionales que tenemos disponibles, que efectivamente han encontrado aumentos invernales. Pero, en algunos grupos, específicamente en los jóvenes, se observa una variación estacional mucho más pronunciada en los síntomas depresivos que en la población adulta. Hay otros estudios que no muestran una relación tan clara; algunos muestran alzas en primavera y también en otoño, mientras otros señalan que estas alzas no son exclusivas del invierno. Entonces, hay que tomar esa relación con mucha precaución”, explica.
La profesora añade que “donde sí podríamos encontrar un patrón más claro es en la manía, la psicosis y algunas crisis agudas de activación, que están relacionadas con los trastornos bipolares. Estas suelen alcanzar un punto máximo en la primavera, en verano o en la transición entre el invierno y la primavera, y acá tenemos más evidencia respecto de esto: hay estadísticas, por ejemplo, ligadas a mayores ingresos, es decir, mayores internaciones psiquiátricas, o también autorreportes de episodios de activación muy ligados a la primavera, al verano, a la transición hacia la primavera o a periodos donde los días son más largos, definitivamente”.
Lo que sí influye en los cambios de ánimo son las variaciones en la luz, debido a que “alteran nuestros ritmos biológicos y esto se podría asociar a perturbaciones en nuestra salud mental”.
“Para entender esto, hay que considerar que el fotoperiodo es la principal señal del ambiente que nos sincroniza, que sincroniza nuestros ciclos fisiológicos, tanto circadianos como circanuales. Para entender mejor eso, es necesario saber que en nuestros cerebros hay un reloj maestro, que es el llamado núcleo supraquiasmático, y este reloj se sincroniza con la señal ambiental. La luz es un poderoso sincronizador de este reloj; también lo son los cambios de temperatura y el ritmo social, y estos pueden modular la sincronización de nuestro reloj maestro”, explica la profesora de FACSO.