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Lavadoras y secadoras
Lavadoras y secadoras

¿Por qué la ropa dura menos que antes? Los errores en el centrifugado y secado que arruinan tus prendas

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La ropa puede deteriorarse mucho antes de lo esperado debido a pequeños errores en los procesos de lavado. La velocidad del centrifugado, la temperatura del agua y la forma de cargar las lavadoras son algunos de los factores que pueden acelerar el desgaste de las fibras. 

El secado es otro momento crítico. Utilizar una secadora de ropa a temperaturas demasiado elevadas puede afectar la estructura de determinados tejidos, provocando pérdida de elasticidad, encogimiento y deterioro progresivo. Por eso, conocer cómo influyen el calor y la fricción permite establecer hábitos de cuidado que pueden extender la vida útil de las prendas.

La ilusión de la durabilidad: Fast fashion y economía doméstica

La percepción de que la ropa dura menos está relacionada con los cambios en los hábitos de consumo y con la composición de los textiles. Según la Ellen MacArthur Foundation, las prendas se utilizan un 36% menos de veces que hace dos décadas antes de ser desechadas.

Esta rotación también tiene consecuencias económicas. La renovación constante de vestuario de menor calidad puede generar un gasto innecesario superior a $180.000 anuales por hogar. Así, prolongar la vida útil de las prendas no solo reduce su deterioro, sino que puede ayudar a evitar compras frecuentes.

La composición de los tejidos también es relevante. Las mezclas sintéticas que incorporan poliéster y elastano presentan vulnerabilidad frente a determinados tipos de tracción mecánica, lo que hace especialmente importante controlar las condiciones de lavado y secado.

La física del centrifugado: Cuando las revoluciones dañan las fibras

Por otro lado, el centrifugado somete las prendas a una importante tensión mecánica. A 1.200 revoluciones por minuto, esta fuerza puede contribuir a la rotura de microfibras de algodón y provocar deformaciones permanentes en las costuras.

La velocidad no es, sin embargo, el único factor que puede modificarse. Un estudio de la Universidad de Leeds encontró que los ciclos en lavadoras cortos y en frío, entre 20 °C y 30 °C, reducen en un 50% la liberación de microfibras y ayudan a frenar el desgaste prematuro de los tejidos.

Por ello, ajustar correctamente los programas resulta fundamental. Reducir la velocidad de giro y evitar sobrecargar el tambor permite disminuir la exigencia mecánica a la que son sometidas las prendas durante el proceso.

Choque térmico y deterioro durante el secado

El calor representa otro de los principales riesgos para determinados textiles. Cuando las temperaturas en una secadora de ropa superan los 65 °C, las fibras sintéticas pueden experimentar cristalización, pérdida de elasticidad y encogimiento irreversible.

Existe además un problema fácilmente reconocible: las motas o pilling. La combinación de fricción y aire caliente puede acelerar el deterioro de materiales delicados, además de afectar prendas de lana y denim. Lo que comienza como pequeñas acumulaciones de fibras puede terminar modificando considerablemente la apariencia de la ropa.

Guía para conservar las prendas y elegir tecnología

Modificar algunos hábitos puede ayudar a disminuir el desgaste. Utilizar programas con velocidades de centrifugado de entre 600 y 800 RPM, incorporar bolsas protectoras para prendas determinadas y preferir detergente líquido son algunas de las medidas señaladas para conservar mejor el vestuario.

La tecnología también puede ser un factor al momento de renovar los equipos del hogar. Durante el Cyber Monday 2026, comparar el consumo eléctrico y la eficiencia de motores Inverter permite evaluar una compra más allá de su precio inicial.

Las funciones orientadas al cuidado textil son otro elemento a considerar. Los equipos que incorporan sensores de humedad y programas de secado a baja temperatura pueden ayudar a reducir la exposición innecesaria de las prendas al calor.

De esta manera, evitar el desgaste prematuro no requiere necesariamente cambiar constantemente el vestuario, sino prestar atención a las condiciones a las que se someten las prendas cada vez que pasan por el proceso de lavado y secado.