
Política
1 de Octubre de 2026Javiera Sandoval, única chilena seleccionada para el programa de crisis de Vital Voices: “Las amenazas no se pueden evitar, pero sí podemos prepararnos y anticiparnos”
La relacionadora pública y magíster en Comunicación Política fue seleccionada entre más de 700 postulantes para certificarse en la metodología Crisis Readiness de Vital Voices. Tras su formación, lideró el primer entrenamiento de este programa en Chile, donde abordó la importancia de diseñar, probar y simular planes de respuesta ante escenarios de alto impacto. El caso hipotético que eligió fue el de filtración de fotos íntimas de una autoridad mujer.
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Javiera Sandoval es relacionadora pública y magíster en Comunicación Política, con más de 12 años de experiencia en comunicación estratégica, política y gestión de crisis en Chile y América Latina. Ha ocupado cargos en el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA y el mecanismo de seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI). Además, recibió el Premio Nacional de Relaciones Públicas en 2019.
En 2026 fue seleccionada, entre más de 700 postulantes de todo el mundo, como una de las dos profesionales latinoamericanas —y la única de Sudamérica— convocadas por Vital Voices Global Partnership para desempeñarse como facilitadora de su metodología Crisis Readiness. En ese marco, obtuvo la certificación correspondiente y dictó en Chile el primer entrenamiento del programa, en colaboración con la Escuela de Gobierno, Centro Interdisciplinario de Liderazgo, de la Universidad Adolfo Ibáñez.
La instancia reunió a más de 30 profesionales vinculadas al Congreso, el Poder Judicial, ministerios, organismos autónomos y medios de comunicación. Durante la jornada, Sandoval abordó herramientas para anticipar riesgos, identificar señales de alerta y elaborar planes de seguridad frente a distintos escenarios de crisis, con especial énfasis en la filtración o divulgación no autorizada de información personal contra autoridades mujeres.
“El primer día pregunté si me habían elegido bien”, dice Sandoval, contenta con la certificación que obtuvo.
—¿Qué significó para ti ser seleccionada?
—Me lo tomé con sorpresa. Por mi trabajo anterior en Washington, D.C. sé lo prestigiosa que es esta organización. Entonces, nunca pensé que iba a quedar. Y cuando quedé, que fui seleccionada entre más de 700, o casi 800 mujeres, y éramos solo dos latinoamericanas, me sentí bien emocionada. Y también con una responsabilidad enorme. Porque fue un training bien intenso, bien extenso, en inglés. Y le tuve que poner harta, harta cabeza, pero lo disfruté un montón. Y mis compañeras están en unas temáticas increíbles. En contextos de violencia sexual, guerras, reunificación familiar, entre otros temas.
—¿Qué foco le diste a tu proyecto?
—Yo el foco que le di fue comunicación política, crisis políticas. Y el ejercicio, porque para que te den la certificación al final tienes que hacer un ejercicio práctico de toda esta metodología que te enseñan, y yo elegí en particular, obviamente en un caso hipotético, difusión o divulgación no consentida de imágenes íntimas de una autoridad mujer.
Y elegí como perfil del participante a comunicadores principalmente y profesionales que asesoran a las autoridades mujeres.
—¿Y por qué elegiste ese caso en particular? ¿Cómo se te ocurrió?
—Mirá, me puse en el escenario de qué hubiese pasado si me hubiese pasado estando como directora de comunicaciones del Ministerio de la Mujer. Y era un caso totalmente hipotético, y además porque creo que es muy poco probable, pero cada vez más probable, y tiene un impacto muy grande tanto en la vida personal, profesional, reputacional y organizacional.
O sea, el impacto es demasiado grande en una mujer expuesta a los medios de comunicación, de que esto pase. Una semana después salió el caso de la senadora Camila Flores. Después de que había propuesto el tema.
—¿Qué viste en el training de lo que se puede traspasar en un caso de esa magnitud?
—Mirá, la metodología que me enseñó Vital Voices, que yo le metí un montón de mi cosecha en términos de experiencia política y comunicacional, es que como en todo tipo de cosas no hay una receta mágica, ni un manual, ni un checklist a seguir, pero sí que hay cosas que se pueden anticipar. Hay cosas que se pueden anticipar y cosas que no. Y las cosas que sí se pueden anticipar tú las puedes no solamente preparar, sino que testear, probar, mejorar e institucionalizar. E institucionalizar no digo convertir las normas, digo que esas lecciones aprendidas queden documentadas o canalizadas en alguien para que, en el fondo, cuando pase de nuevo, podamos ir tres pasos adelante y en el fondo ya tener el mapeo de riesgos listo.
—Pero en general los manuales y esas cosas no sirven mucho.
—No, es que esto es muy distinto a un manual de crisis. El manual de crisis es estático, es institucional y es un papel que queda ahí, que se lo lleva el viento y que está en el cajón. El tema de esta metodología en particular es un ejercicio dinámico que tiene tres fases. El diseño, que es lo más cercano a un manual de crisis, pero no lo es porque es dinámico. Tiene el testeo, que es un simulacro en tiempo real que se hace a cualquier incidente y es específico a un incidente. A diferencia del manual de crisis que es como institucional, genérico. Esta metodología se centra en un incidente en particular. Y, en el fondo, en el testeo, salen todos los escenarios, habidos y por haber, que pueden pasar.
—¿Cómo qué tipo de preguntas?
—Por ejemplo, ¿qué pasa si la autoridad no está de acuerdo? ¿Qué pasa si la autoridad está fuera del país? ¿Qué hacemos si ella se adelanta y dice otra cosa? ¿Qué pasa si hay niños menores de por medio? Si tú testeas todo eso antes, es mucho mejor la respuesta.
—¿Y qué tan preparados crees que están las autoridades en Chile para responder ante este tipo de crisis?
—Mira, la experiencia a lo largo de los años ha demostrado que ha faltado preparación. Y esto no es un tema de un color político, de aquí o de acá, sino que en todos los gobiernos las crisis han terminado marcando la agenda y golpeando los proyectos políticos completos, las crisis que han vivido, y en la mayoría de los casos, a posteriori obviamente, los propios responsables han declarado que las cosas, o se pueden hacer mejor o se pueden preparar de otra forma, o que hubo errores en las decisiones, etc. Ahora, obviamente una crisis no se puede evitar, pero sí lo que puedes hacer es prepararte mejor, anticiparte.
—¿Y cómo preparar crisis que son menos predecibles?
—Es que ahí también la metodología hace un cruce entre el impacto y la probabilidad. Pero siempre opera el impacto. Si es poco probable, con un poco impacto, no necesitaría hacer un safety plan para eso. Pero si es poco probable, pero tiene un alto impacto, como lo es la filtración de fotos íntimas, que cada vez es más probable, pero hasta cierto punto, sí se recomienda ponerle ojo y hacer un safety plan. Y ojo, que los safety plans se hacen en calma. Nunca en la crisis. Y por el otro lado, si tiene alta probabilidad y alto impacto, como por ejemplo, un terremoto en Chile, quizás no en otro país, pero en Chile, sí o sí tienes que estar preparado, no puedes improvisar.
—¿Y ahí cómo hacer la preparación?
—Obviamente el escenario ideal no existe. En general, los que hemos estado en estas posiciones sabemos que la contingencia te come, que la agenda diaria es brutal, especialmente cuando trabajas con autoridades que están en primera línea. Pero hay ciertas cosas que sí se pueden hacer y esta metodología busca ser como un cambio de mentalidad. Porque, si bien las crisis no se pueden predecir cuando pasan, aunque hayas hecho todo bien, hay veces que te destruyen todo para atrás. Entonces, es un cambio de prioridades. Sería ideal que por ejemplo en una empresa haya una persona dedicada a esto, a las crisis más probables. Lo mismo opera para los gobiernos, sería ideal hacer este ejercicio antes de asumir.