Política
7 de Octubre de 2026El análisis puertas adentro del oficialismo a una posible tercera candidatura presidencial de Bachelet
La respuesta de la expresidenta reactivó las conversaciones sobre el futuro de la oposición y encendió las alertas en el oficialismo, donde ya identifican a varios dirigentes que podrían entrar en carrera. En la derecha, además, preparan una estrategia para enfrentar el retorno de Bachelet al debate político y cobrarle cuentas por sus dos gobiernos.
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“Yo creo que sí, yo creo que sí”. Esas seis palabras bastaron para generar un remezón en la izquierda y la derecha, luego de que la expresidenta Michelle Bachelet abriera la puerta a una tercera candidatura a La Moneda en 2029.
En entrevista con el canal TVU de la Universidad de Concepción, Bachelet fue consultada sobre la frase “no hay una segunda sin tercera”, en alusión a una eventual nueva candidatura a La Moneda. La exmandataria respondió afirmativamente.
Desde su entorno ratificaron que con sus dichos Bachelet buscó dejar abierta esa posibilidad, luego de que a mediados de septiembre depusiera su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas, al constatar sus bajas opciones de llegar al cargo.
Ordena a la oposición y aprovecharía momento de debilidad del Gobierno
Las palabras de Bachelet sorprendieron a distintos dirigentes del oficialismo, donde no esperaban que la expresidenta abriera en estas fechas la puerta a una nueva candidatura presidencial, a poco menos de siete meses del inicio del gobierno de José Antonio Kast.
Al interior de los partidos de derecha realizan distintas lecturas sobre los dichos de la expresidenta.
En el sector coinciden, primero, en que es un error que una figura política abra la puerta a una nueva candidatura con tanta anticipación a las elecciones. Al mismo tiempo, algunos interpretan que Bachelet estaría aprovechando un momento de debilidad del gobierno, que enfrenta sus peores índices de aprobación en las encuestas, con un 63% de rechazo a su gestión, según Cadem.
Asimismo, hay quienes sostienen que Bachelet consigue, de este modo, ordenar una vocería dentro de la oposición, que para varios dirigentes solo ha comenzado a mostrar mayor coordinación con la reaparición de sus dos principales liderazgos: la expresidenta y Gabriel Boric. Ambos, de hecho, se coordinaron hace unos días para cuestionar públicamente la decisión del gobierno de Kast de adherir al Escudo de las Américas, impulsado por Estados Unidos.
En la derecha, en esa línea, hay quienes consideran que Bachelet consigue articular a la oposición y reconocen que hoy por hoy mantiene positivos números de evaluación ciudadana. Eso sí, más de alguno observa los movimientos de Bachelet como una manera de pasar factura al Gobierno de Kast por quitar el patrocinio de Chile a su candidatura a la ONU. “¿Pensaban que me iba a ir para la casa? Esto no va a pasar”, advirtió Bachelet en un reciente acto de desagravio realizado por los partidos de oposición.
Pero en la derecha también consideran que la declaración de Bachelet terminó adelantando un debate complejo al interior de la izquierda: la renovación de rostros y las aspiraciones de quienes buscan posicionarse de cara a futuras elecciones. En el oficialismo detectan, de hecho, a varios interesados en perfilarse para los próximos años, entre ellos el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic; el gobernador metropolitano, Claudio Orrego; la exministra Jeannette Jara; además de Boric y la propia Bachelet.
Hoy, de hecho, el Gobierno dio cuenta de ese amplio abanico de opciones, luego de que el biministro Claudio Alvarado (Interior-Segegob) fuera consultado por las declaraciones de Bachelet. “Creo que las opiniones hay que buscarlas en la oposición donde hay diversos liderazgos que tienen a lo mejor el mismo interés”, sostuvo el secretario de Estado.
El ministro, de todos modos, recalcó que “no es nuestra preocupación principal hoy la expresión de deseo de la expresidenta Bachelet”.
En línea simila se expresó el senador de la UDI Enrique van Rysselberghe: “Está en su derecho de competir, aunque creo que tendrá problemas en lograr apoyo en el FA y el PC, porque también tienen candidatos fuertes y posibilidades, como Gabriel Boric y Jeannette Jara”.
Debe rendir cuentas por la oposición, dicen en el oficialismo
En tanto, la diputada y vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón (RN), señaló que “no hay que desconocer que Bachelet es una persona articuladora, querida y que es capaz de organizar todo un sector que hoy día está dividido”.
“El escenario va a cambiar. Y eso nos va a tener que hacer llegar a tomar otro tipo de decisiones también desde el punto de vista político”, añadió Ossandón.
Precisamente, dentro de la derecha señalan que la reactivaxción de Bachelet en el debate nacional obligará al sector a delinear una estrategia para emplazarla por el resultado de sus anteriores gobiernos. “Debe rendir cuentas por la oposición”, recalcan en el oficialismo.
Dentro del Partido Nacional Libertario, en tanto, aseguraron que las opciones de Bachelet de erigirse como candidato son exiguas y pusieron como ejemplo sus dificultades en su carrera por Naciones Unidas. Algunos también recuerdan que en los últimos años sus respaldos no han tenido éxitos electorales, como ocurrió con su apoyo a Paula Narváez como candidata presidencial o, recientemente, su respaldo a Jeannette Jara rumbo a las elecciones del año pasado, en medio de su postulación a la ONU.
“Este es un problema para la izquierda, porque es una pésima candidata. La expresidenta sembró pobreza y problemas valóricos tremendos en este país. En ningún caso podría llegar a ser mandataria, porque enfrentarnos de nuevo a un gobierno de ella sería el desastre más grande para nuestro país”, dijo el diputado libertario Cristóbal Urruticoechea.
Por su parte, su par Paulina Muñoz dijo que Bachelet “es experta en levantar candidaturas que no tienen piso. Primero fue su candidatura a la ONU, y ahora su supuesta candidatura a su tercer período. Hoy estamos pagando el pato de sus reformas nefastas”.
En el Partido Republicano, en tanto, la diputada Catalina del Real sostuvo que “levantar una opción presidencial a estas alturas, cuando apenas arranca el actual periodo gubernamental, no solo es una tremenda irresponsabilidad con las urgencias actuales de los chilenos, sino que demuestra que la izquierda sigue atrapada en la lógica del pasado y la ambición de poder en lugar de priorizar soluciones reales”.



