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Ilustración: Sandro Baeza.

Ciudad

7 de Octubre de 2026

El cambio al NEM que evalúa el Ministerio de Educación: Demre propone limitarlo a un 5% en las ponderaciones de la PAES

El Comité Técnico de Acceso ha discutido distintas fórmulas para evitar que las notas absorban el peso que dejará el nuevo ranking en la admisión 2028, e incluso se llegó a considerar su eliminación. Entre las alternativas actualmente sobre la mesa está la propuesta del Demre de limitar la exigencia de NEM, aunque la decisión deberá zanjarse el jueves. Desde la Subsecretaría de Educación Superior, en tanto, adelantan que su postura apunta a implementar primero el nuevo instrumento y evaluar sus efectos antes de definir eventuales ajustes.

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Quienes rindan la prueba PAES el próximo año serán la primera generación donde empezará a regir las modificaciones que se le hicieron al ranking, con el objetivo de que los estudiantes tengan un puntaje y una posición relativa determinada evaluando su contexto escolar u otros comparables.

En resumen, distintos promedios de notas en un colegio particular pagado y uno municipal podrían tener el mismo puntaje en el ranking.

Sin embargo, entre las universidades y expertos en educación comenzó a surgir una inquietud: ¿Qué garantiza que la aplicación del nuevo ranking no genere que el NEM absorba “el peso” del ranking y se le empiece a dar una mayor ponderación que termine debilitando el objetivo de fondo tras el cambio?

Además, en el rubro advierten que si se le empieza a dar mayor porcentaje al NEM para las postulaciones, también podría llevar a la inflación de notas, como ya ha ocurrido.

Así, en el Demre, por encargo de la División de Información y Acceso de la Subsecretaría de Educación Superior, hicieron una serie de análisis que derivaron en una propuesta concreta: limitar el porcentaje que se puede exigir de NEM.

En la propuesta que el Gobierno le presentó a los delegados universitarios en septiembre, a la cual accedió The Clinic, se proponen dos opciones. Ambas, eso sí, buscan lo mismo: reducir el peso obligatorio del NEM y permitir que su uso sea de manera acotada, justificada y en línea con el nuevo ranking.

La primera hace alusión a que el NEM pase a ser usado como un “instrumento específico”, y que jurídicamente deje de ser un instrumento de aplicación general y pase a ser de uso voluntario a criterio de cada institución. Y aun así, se propone que para los procesos de admisión 2028 y 2029 no se pueda pedir más de un 10% de NEM, y que a partir del 2029 el máximo exigible sea de 5%.

En tanto, la segunda propone que el NEM se mantenga como un instrumento obligatorio, pero de manera transitoria, y que con el tiempo se vaya bajando el máximo que se puede exigir. Que en 2028 el máximo sea de 15%, en 2029 de 10%, en 2030 de 5% y en 2031 de 5%, pero que a partir del 2032 deje de ser obligatoria su exigencia y pase a convertirse en un instrumento voluntario.

Ambas propuestas, en todo caso, proponen excepciones bajo la autorización del Comité Técnico de Acceso a la Educación Superior, organismo que además será el encargado de evaluar cualquier cambio que se realice a la admisión.

Según comentan fuentes del Comité Técnico a este medio, en un comienzo se consideró también derechamente eliminar el NEM. Sin embargo, aquella habría sido descartado, y actualmente las principales propuestas giran en la línea de limitarlo, aunque las dos opciones elaboradas por el Demre consisten en solo una de las alternativas sobre la mesa.

El mismo documento plantea que hubo coincidencia entre los miembros del comité respecto de que se debe evitar que el NEM absorba el espacio que deja el nuevo ranking, y que hubo una preferencia por una implementación progresiva que facilite la comprensión de los cambios y permita ir observando y realizando ajustes en el camino.

Aun así, precisan, el cambio afectaría a pocas carreras. De hecho, más de la mitad de los programas de la admisión 2026 ya lo ponderaba en el mínimo vigente de 10%, y cerca del 87% lo hace en 20% o menos.

Por lo que un eventual ajuste afectaría, principalmente, a un grupo acotado de 278 programas de un universo de 2.150, entre los que se encuentra, por ejemplo, Medicina en la Universidad Católica, donde se exige un 20% de NEM.

Los reparos que giran en torno a las propuestas

Con todo, siguen existiendo reparos y dudas en torno a hacerle cambios al NEM. Por una parte, por ejemplo, se enfatiza que no se debe comunicar que algún cambio se traduzca en que haya una menor importancia de las notas o la trayectoria escolar.

Por otro lado, hay planteles universitarios que han mostrado su preocupación por el efecto que puede generar un cambio en las ponderaciones de ciertas carreras a raíz de que haya una baja en general de los puntajes con el nuevo ranking, y que una forma precisamente de poder seleccionar su perfil de estudiantes sería exigir mayor NEM.

Además, según comentan miembros del comité, en el Mineduc recientemente surgió la duda sobre si se puede legalmente limitar uno de los instrumentos de acceso. Y que si bien la norma especifica que se puede imponer un mínimo de 10% a los mecanismos, ninguno tiene un tope máximo.

Según conocedores de los debates, si bien suele haber consenso en los cambios y temas que se discuten, en este caso han destinado varias jornadas a ello y sigue sin haber un acuerdo.

Por lo mismo no existe una decisión tomada al respecto, aunque en la próxima sesión del comité, el 8 de octubre, se espera que ya se zanje la decisión sobre si se le hacen cambios al NEM para la admisión de 2028.

Aunque desde ya algunos anticipan que, pese a que existe el diagnóstico compartido sobre los efectos que podría generar el nuevo ranking, podrían terminar optando por no hacer cambios y evaluar más adelante si es que se vuelve necesario hacerle cambios.

Sobre todo, reiteran, por las dudas que ya mencionó el Ministerio de Educación sobre las atribuciones legales de limitar uno de los tres ítems (PAES, NEM o Ranking) y el factor de que no existe realmente un consenso entre las universidades a qué hacer con el instrumento.

Consultados al respecto, la subsecretaria de Educación Superior, Fernanda Valdés, recordó en primer lugar que la determinación de estos mecanismos corresponden a la decisión que tome el comité, pero que “la determinación de los requisitos y criterios de admisión de cada programa y carrera corresponden a cada institución de educación superior, en el ejercicio de su autonomía”.

Por escrito, mencionó que “esta Subsecretaría, como miembro de ese comité, ha sostenido que este nuevo instrumento para el ranking, debe operar en esos términos establecidos por la ley, respetando la autonomía de las instituciones. Una vez implementado el instrumento corresponderá evaluar sus efectos y, como toda evaluación con fines de selección, hacer los ajustes, si procede y conforme a la evidencia. Es importante subrayar que el sistema de acceso, como toda evaluación, ha de ser objeto de perfeccionamiento continuo para el cumplimiento de su propósito”.

En qué consiste el nuevo ranking que comenzará a regir en 2028

El sistema de acceso a la educación superior ha atravesado una serie de cambios las últimas décadas. Desde 2022 se está aplicando la PAES, una prueba que los últimos cuatro años ha buscado, a diferencia de la PAA y la PSU, ser más justa.

Y en esa misma línea, se han ido cambiando también otros indicadores. Desde 2012 existe el Ranking de notas. Sin embargo, diferentes estudios comenzaron a dar cuenta que el instrumento estaba llevando a la tendencia, sobre todo en colegios particulares pagados, de inflar las notas para que estudiantes tuvieran mejor puntaje, pese a que no se tradujera en un mayor aprendizaje.

Por lo mismo se modificó el instrumento, y para el proceso de admisión 2028 (PAES 2027) comenzará a aplicarse un nuevo mecanismo. Con el nuevo sistema, en cambio, el puntaje se determinará exclusivamente a partir de la posición relativa del estudiante dentro de su contexto escolar.

Así, por ejemplo, dos alumnos que estén en una posición relativa equivalente respecto de las generaciones anteriores de sus respectivos colegios obtendrán el mismo puntaje Ranking, aunque sus promedios de notas sean distintos.

Además, con el nuevo ranking, el mínimo de puntaje en la escala ya no serán 100 puntos, sino que 458, al igual que el NEM. Está definido también que las universidades deberán asignarle una ponderación mínima de 10% en sus carreras, aunque podrán definir un porcentaje mayor.

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