Ciudad
7 de Octubre de 2026“Era el paraíso”: El declive del emblemático Mall Chino de San Diego que hoy tiene decenas de locales cerrados
El centro comercial que llegó a reunir más de un centenar de locales hoy tiene pisos prácticamente vacíos, escaleras mecánicas bloqueadas y un patio de comidas cerrado hace años. Locatarios apuntan a la pandemia, el estallido social y la conversión del Paseo Bandera en peatonal como parte de las causas que llevaron a decenas de tiendas a cerrar sus cortinas.
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Visitar el Mall Chino ubicado en San Diego con Alonso de Ovalle no es lo mismo que hace diez años. Donde alguna vez hubo pasillos llenos de gente y avanzar entre locales podía tornarse una tarea que desafiaba la paciencia, ahora predominan las cortinas cerradas, carteles de remate y locatarios que temen no sobrevivir el mes a mes.
Al poco tiempo de que el centro comercial fuera inaugurado en 2006, más de cien locales abrieron sus puertas, ofertando a precios bajos una serie de productos importados: desde juguetes y accesorios típicos de ferias artesanales, a bisutería, carteras, calzado o productos de belleza.
Nada de eso se puede observar hoy día, en un mall que ahora está marcado por locales vacíos y una fachada que por sí sola habla del deterioro del centro comercial.
Álex es un locatario que lleva más de diez años en el mall chino. Comenta que el punto de quiebre fue la pandemia. “La diferencia es abismal”, dice. Plantea que no solo el cierre de los locales por la emergencia influyó y llevó a muchos a bajar sus cortinas de forma permanente, sino que también el cambio de hábitos que trajo consigo esa época, como el teletrabajo, sumado a los desmanes que hubo en el sector durante la época del estallido social en 2019.
“Mucha gente y mucho oficinista, que era lo que pasaba por acá, desapareció de Santiago Centro”, comenta. Además hay otro factor que influyó: cuando hicieron el Paseo Bandera peatonal, dice, dejaron de pasar las micros con recorridos por fuera del centro comercial, que generaba que muchas veces la gente esperando o que pasaba por el sector se bajara y pasara al mall.
De hecho, asegura que hay esperanza ahora de que con el regreso de las micros a Banderas vuelva a circular más gente.
Lo mismo comenta Andrea, otra locataria del primer piso que lleva 18 años en el mall. Si bien reconoce que hay factores globales que explican la crisis del centro comercial, como la economía y la situación del país, en particular cuando cambió el Paseo Banderas “afectó mucho, porque antiguamente había mucho público”. De hecho, dice, precisamente por eso le pidieron a la administración que volvieran a pasar las micros.
“Era el paraíso. Estaba el paradero, entonces la gente esperaba y entraba a vitrinear, y eso nos ayudaba mucho. Las librerías de San Diego también traían mucho público, y con la pandemia empezó a bajar todo”, comenta Andrea.
Otro factor innegable, mencionan, es la gran proliferación de tiendas chinas en la capital, y que pese a que en el Multicentro Alonso de Ovalle (como también se le llama) los productos son diferentes a los que se suelen a encontrar en ellas, su nombre popular sigue siendo “Mall Chino”.

Decenas de tiendas cerradas, un patio de comidas que no volvió a abrir y escaleras mecánicas que dejaron de funcionar
Distribuido en tres niveles, los visitantes antes podían encontrar productos nacionales en el primer piso, pasillos casi exclusivamente de productos chinos en el segundo -atendidos por sus dueños del mismo país, que se caracterizaban por no hablar una pizca de español- y un patio de comidas de restaurantes internacionales en el tercero.
Basta con subir al segundo piso para dimensionar el cambio. De los más de 60 locales que alguna vez funcionaron en ese nivel, hoy apenas tres o cuatro mantienen sus puertas abiertas. El resto son cortinas metálicas bajas y vitrinas vacías con maniquíes desnudos y letreros que anuncian remates de mercadería. El movimiento que alguna vez caracterizó ese sector prácticamente desapareció.

Incluso las escaleras mecánicas que conectaban los distintos niveles dejaron de funcionar hace tiempo, comentan los locatarios. El acceso al segundo piso ahora debe hacerse por una escalera convencional desde la calle, mientras que el tercero permanece derechamente cerrado y sin ningún restaurante abierto hace años.
El abandono se repite, aunque con menor intensidad, en el primer piso. Allí todavía funciona una gran cantidad de locales, pero la oferta cambió. Tuvieron que adaptarse a los tiempos, comenta un locatario.
La mayoría corresponde hoy a servicios técnicos como reparación de celulares, venta de carcasas y artículos similares, aunque se pueden observar algunos que salen de la norma y venden disfraces, bolsas de regalos y juguetes.
Entre ellos, sin embargo, también aparecen cortinas bajas y locales que ya no atienden público. En algunos rincones incluso las luces titilan detrás de las vitrinas.

Andrea comenta que cuando se fueron los locatarios chinos también fue un punto culmine para el primer piso, porque “nos traían clientela”, y que desde la pandemia “luchamos todos los días, al menos la gente de aquí abajo (primer piso) luchamos todos los días para poder sostenernos”.
“Este mall se hizo muy conocido por los chinos, la gente venía por lo mismo. Ahí nos hacíamos más conocidos, entonces había más gente con distintas cosas también. Ahora ya es todo más que nada tecnología”, dice Andrea.
Desde afuera, el edificio también da indicios de lo que ocurre al interior. El calipso que durante años caracterizó su fachada prácticamente desapareció y fue reemplazado por una superficie de tonos beige y gris.
Los antiguos carteles que alguna vez gritaron el nombre del mall, hoy muestran también el paso del tiempo. Quebrados, deteriorados y con letras que ya ni siquiera permiten completar el nombre del centro comercial.



