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8 de Octubre de 2026

“Tenemos que caminar por agua servida y luego atender a nuestros pacientes”: La grave denuncia de funcionarios del Hospital Sótero del Río

Auxiliares y técnicos en enfermería aseguran que desde hace años deben comer en una sala afectada por filtraciones de aguas servidas, con agua cayendo sobre mesas, alimentos y equipos, mientras atienden pacientes críticos en la UCI del Hospital Sótero del Río.

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En la Unidad de Pacientes Críticos (UPC) del Hospital Sótero del Río está prohibido tomar agua o consumir alimentos en los pasillos y en las habitaciones de los pacientes, debido a las normas de higiene establecidas para proteger a quienes permanecen hospitalizados. Sin embargo, el escenario es muy distinto para quienes los cuidan.

Son 110 auxiliares y técnicos en Enfermería de Nivel Superior los que, según relatan, desde hace años años deben comer en una sala donde caen aguas servidas.

“Tenemos que caminar por encima del agua servida y luego de eso ingresamos a atender a nuestros pacientes que están en la UCI”, relata una auxiliar que conversó con The Clinic.

Según su testimonio, el agua contaminada proviene de un baño ubicado en el piso superior y cae sobre el lavaplatos, el hervidor, el microondas e incluso sobre la comida de los trabajadores. No se trata, asegura, de un problema provocado por la lluvia: puede ocurrir en cualquier momento.

“Nos tienen comiendo literalmente en la mierda”, afirma.

En la unidad del Sótero del Río son atendidos 42 pacientes críticos. La semana pasada, agrega la auxiliar, el lugar se llenó de moscas atraídas por la suciedad.

Soluciones entregadas

A lo largo de los años se han realizado distintas intervenciones en el Hospital Sótero del Río para intentar solucionar el problema, pero las filtraciones continúan. Los trabajadores aseguran que han informado reiteradamente la situación a sus jefaturas para que sea escalada a la dirección del hospital, sin que hasta ahora exista una solución efectiva.

“Hace años atrás eran goteras que caían en distintos lugares o chorritos pequeños de aguas servidas. Ahora es una cascada. Es un chorro gigante de agua servida”.

Según relata la trabajadora, una de las respuestas que han recibido es que el hospital es antiguo. Como alternativa, se les ofreció una sala de aproximadamente 2×3 metros que, asegura, “huele a caca también”.

Ante estas condiciones, algunos trabajadores han optado por comer en el pasillo. Una realidad que, según la auxiliar, contrasta con las condiciones que tiene el personal médico dentro del recinto.

La situación también habría generado tensión cuando los funcionarios plantearon la posibilidad de movilizarse. Según el relato de la auxiliar, se les advirtió que debían continuar trabajando con normalidad: “Si nos negábamos o queríamos hacer cualquier tipo de protesta para demostrar nuestro descontento, nos iba a poner una nota de demérito a todo el equipo, que nos daña notoriamente nuestro sueldo, nuestros bonos, todo, y aparte un sumario administrativo que incluso puede llevar a la desvinculación del personal”.

Al finalizar la conversación, la trabajadora recuerda una escena que, asegura, refleja las condiciones en las que deben alimentarse: “Literalmente una colega estaba sentada en la mesa con su plato de comida, yo estaba enfrente de ella y empezó a caer la gotera al lado de su plato. Tuvo que botar su comida, le chispotió agua encima del plato. Asqueroso”.

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