Tiempo Libre
9 de Octubre de 2026Bitman & Roban regresan a festejar los 20 años de su disco de culto “Música para después de almuerzo”: “Siempre hicimos lo que nos dio la gana”
A dos décadas de “Música para después de almuerzo”, el dúo de culto de los 2000 vuelve a reunirse para celebrar el disco que marcó a una generación y lanzar su edición en vinilo. Toto Bravo y Christian Powditch repasan el origen de un proyecto que mezcló sonidos sin prejuicios, conquistó a nuevos fans gracias al FIFA y nunca terminó de despedirse.
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Se terminaban los 90 y empezaba un nuevo milenio, cuando un diseñador y un arquitecto -ambos amantes de la música- se reunieron, cds bajo el brazo y computadores al frente, a cortar, pegar, jugar con sonidos. Es la génesis de Bitman & Roban, la dupla de culto de música de los 2000 compuesta por Toto Bravo -más conocido como DJ Bitman- y Christian Powditch -quien venía de ser un pionero de la electrónica local con Plan V-.
Fueron tres discos: “Hurtos” (2000), “Robar es natural” (2002) y “Música para después de almuerzo” (2006) que recibieron aplausos, inyectando de frescura y ritmos a la escena local. Una de sus canciones entró al juego FIFA 2007 y se cimentó la leyenda. Ahora, a diez años de su última presentación oficial como Bitman & Roban en Lollapalooza, Bravo y Powditch vuelven a la carga, con un concierto que festeja las dos décadas de su último álbum oficial. Será el 7 de noviembre, en la explanada del GAM, con amigos, invitados y el lanzamiento exclusivo del vinilo de “Música para después de almuerzo”.
“Bitman y Roban nunca tuvo este proceso de que se haya acabado, se haya separado”, explica Bitman en los estudios de The Clinic, sentado junto a Powditch. La duda era si daban la entrevista con pasamontañas o no, en su clásica imagen de “ladrones” musicales, que juntos crean algo nuevo (la dieron sin y se las pusieron para la foto).
“Según mi visión, fue un proyecto súper desinteresado en construir un súper mega futuro para la banda. Siempre hicimos lo que nos dio la gana y de la misma manera se abrieron espacios para cada uno en la música, en la arquitectura, en diseño”, continúa el DJ. “Ahora hay un aniversario puntual de un disco que fue un poquito más popular, con un sonido un poquito más a banda que a electrónica pura. Con la intención de dar el mensaje de que Bitman y Rohan está de vuelta, entre comillas, porque nunca se ha acabado. Y bueno, sacar canciones nuevas”.
Christian Powditch agrega: “Yo creo que Bitman y Roban siempre tuvo tan pocas pretensiones comerciales o industriales. Era crear, era hacer arte. Eso también por un lado nos da una libertad enorme”.
—Bitman y Roban tuvo muy buena acogida en el público melómano, justamente porque era un proyecto que quería hacer música a partir de lo que se había transformado en un concepto de electrónica muy masivo, de fiesta. Fueron parte de una tribu que quería otra cosa.
—Bitman: La parte como desprejuiciada, de poca pretensión, tenía que ver porque tanto Christian como yo estábamos en otras cosas, nuestra energía está puesta con otras cosas. Y Bitman y Roban para mí fue como una vía escape en ese minuto, que me llenaba mucho. Y empezamos a hacer esta música realmente desde ahí.
Yo tenía un equipo chico de música, así de esos que se ponen en las oficinas para escuchar la radio y tenía un computador con el que yo trabajaba. Él llegaba con CDs y eso era todo lo que nosotros teníamos. Nosotros no teníamos instrumentos, nosotros no cantábamos, no éramos músicos. Entonces lo que sí sabíamos hacer era trabajar muy bien en el computador.
Y a partir de eso nace la música, que se transformó en música de alguna manera nueva, hecha a partir de otras cosas.
Y empezamos a escuchar música que realmente nos inspiraba, que no estaba ni en el rock, ni en el hip hop propiamente tal, ni en la electrónica del tecno. Supimos inspirarnos de esa energía, que justamente en esos años está muy efervescente, como algo nuevo, que lo alternativo se estaba empezando a poner un poquito más visible.
Empezamos a salir la prensa, de repente nos empezamos a llenar de artistas de todas las bandas que querían hacer cosas con nosotros, muy en buena. Tuvimos que actuar con mucha rapidez haciendo todo esto.
Y cuando dejó de ser eso, fue cuando empezó a tomar distancia el proyecto.
—Ustedes metieron corrientes musicales muy desprejuiciadamente en la mezcla del sampleo.
—Powditch: Yo creo que lo que más define y caracteriza este proyecto es justamente no somos músicos, yo soy arquitecto, el Toto es diseñador gráfico.
La música es enorme, lo que tiene atrás no es solo el talento sobre un instrumento. Y de hecho la electrónica que apareció en los 90 para mí fue un refugio, porque era como la única manera que yo podía hacer música, era mi forma de ser punk, a través de un computador.
Y ya no necesitaba ni el garage, ni la batería del compadre al lado, ni el guitarrista, era lo más punk que hay. Tú y tu audífono y un programa listo. Como lo que te decía el Toto, teníamos los CDs, pero hagamos música con estas herramientas poquitas que tenemos. Y por eso salió una manera de hacer música muy diferente, que era pidiendo ropa prestada.
Pero que no es un copy paste, hay una idea ahí atrás, es lo mismo que dijo Picasso, Stravinsky, T.S. Eliot: los buenos artistas imitan, los grandes artistas roban, así directamente. Tomar un pedazo prestado de algo y hacer otra cosa a partir de eso.

—Han pasado 20 años. ¿Cómo ven hoy día la escena electrónica musical nacional
—Bitman: Yo en lo personal no me siento tan conectado con la escena, con ninguna escena en particular en realidad, pero con la electrónica. A nosotros nos pusieron la etiqueta electrónica, pero jamás me moví ahí, porque hacía música con computador.
Sí sé y soy testigo de que hay un montón de creadores en la electrónica, que no sé si son de ahora. Lo que sí yo veo, que ha cambiado, obviamente, las circunstancias en las que se dan los ritos de electrónica. Hoy día es mucho celular. Y la música no sé que tanto me inspira. Sé que hay un circuito y que está muy masivo y que está en artistas afuera y se súper llena. Más que eso no te sabría decir.
—¿Y qué música sí te interesa de lo que está pasando hoy día en Chile?
—Bitman: La renacida del rock está buena.
—Los candelabros y Teodioteodio
—Bitman: Sí, yo he escuchado algunas canciones de ellos y me parecen súper buenas. Porque yo cuando cabro también escuchaba mucho rock musical. Y básicamente se echaba de menos también que arriba de la mesa, en el mainstream, hubieran otros géneros también. Porque está todo bien con la urbana, pero hay mucho más.
Y los que conocemos otro tipo de música, dan ganas de que aparezca otro tipo de música que tenga las mismas chances. Entonces creo que la onda rock, el hip hop, siempre han habido proyectos chilenos de hip hop interesantes. Me encanta que hayan vuelto Los Tetas, por ejemplo. Me encanta el renacer que están teniendo algunas bandas, como valorando lo que construyeron.
Pero pasa con los más nuevos, los que tienen cuatro o cinco años de carrera, de que no han tenido las mismas oportunidades que nosotros para mostrar su trabajo en vivo. Creo que por ahí la cancha está dispareja para los jóvenes. Cuando partimos nosotros tocábamos todo el rato, en todos lados, porque había muchos lugares para tocar y había una industria dando vuelta.
Hoy día no siento que hayan tantos venues en primer lugar, ni tantas chances para los que no son conocidos y venden ticket. Entonces hay muchos artistas nuevos que tienen muy poco escenario. Entonces hay muchos que tienen números, 100.000, 200.000 oyentes mensuales. Y no venden ticket porque no tienen circuito, no tocan tanto.
—Powditch: Yo creo que la electrónica actualmente, yo que la he visto nacer desde los pañales, está como en dos niveles. Hay un level que es como la masividad de esto, y es la parte comercial: gente, las fiestas grandes. Y van a la fiesta de noche, pero con anteojos de sol. Toda esa escena a mí la verdad nunca me ha interesado, no es parte ni siquiera para mí de la música, es un comercio.
Luego está el underground chileno, donde hay miles de artistas que se matan así, que son súper buenos, no sé, los Ale Paz, el mismo Haití con Yellow Fever, o sea, hay montones de gente que está haciendo cosas súper interesantes.
Pero como lo que te decía el Toto, el problema es que Chile no tiene industria musical, no hay lugares para tocar, todos los lugares donde uno tocaba están cerrados y nadie se atreve a abrir un local nuevo.
Que Bar Loreto, que el Santo Remedio, todo cerrado. Entonces, chuta, te queda como el bar de René o el Teatro Caupolicán. Entre medio de eso queda un montón de gente.
—¿Cómo ha sido el redescubrimiento de Bitman y Roban en nuevas generaciones? Qué bonito debe ser ahora, 20 años después, tener ese reencuentro.
—Powditch: Sí, me pasó, me acuerdo hasta en el Lolapalooza, eran 13.000 personas, una de las veces grandes que habíamos tocado. Y salgo al escenario y de repente lo primero que escucho: “¡Profe, profe!”.
Pero es curioso, porque ha tenido una muy buena maduración. Yo creo que por eso estamos sentados aquí en este minuto.
—Debe ser muy satisfactorio para ustedes tener algo que envejeció tan bien. Algo que 20 años después se escuche y se sienta todavía fresco y nuevo.
—Bitman: El disco tuvo, siento yo, una nueva vida con lo del FIFA, fuimos los primeros en agarrar uno. Pasó que hace unos meses atrás un chico subió un vídeo hablando de nosotros con respecto al FIFA. Se anduvo viralizando, más de lo que nosotros somos capaces de viralizar con nuestra propia red.
Y mucho cabro, diciendo: yo jugaba la cuestión cuando era chico. Hoy día son más grandes, tienen veintitantos, treinta, y son fans. Son fans que no estaban cuando hicimos la música, no estaban en eso. Ha tenido nuevo aire, nuevo empuje.



