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Marcelo Ramírez, director de la Escuela Arnaldo Falabella. Foto: Marcos Méndez.

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10 de Octubre de 2026

57 años de “Haciendo escuela”, la iniciativa de Falabella que apoya a 53 establecimientos y a más de 23 mil alumnos desde Arica a Punta Arenas

El programa nació en 1969, tras la reconstrucción de la escuela E-53 —hoy Escuela Arnaldo Falabella—dañada por un terremoto. Actualmente trabaja con establecimientos públicos mediante iniciativas de aprendizaje, acompañamiento docente y voluntariado. Su primera escuela continúa participando y cuenta con cerca de 730 estudiantes.

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En 1965 un terremoto de 7,4 sacudió la zona centro del país. Desde Santiago, la Escuela N.° 53 de Estación Central, quedó gravemente dañada; tenían más de 500 estudiantes y no tenían condiciones para seguir funcionando. En ese momento, Falabella contribuyó a la reconstrucción del edificio dañado. Cuatro años después se inauguró la nueva escuela, cuya comunidad quiso renombrar como “Escuela Arnaldo Falabella”, y nació el programa “Haciendo Escuela” de la empresa. 

Hoy, 57 años después de ese hecho, Falabella acompaña a 53 escuelas básicas a lo largo del país, de Arica a Punta Arenas, —extendido a otros países de la región, Perú y Colombia—, y la escuela Arnaldo Falabella sigue siendo parte del programa. 

“Es el programa de inversión social más emblemático de Falabella. Busca mejorar el aprendizaje de niños y niñas en la enseñanza básica a lo largo de todo Chile, y poder entregar más oportunidades a estos niños y niñas para que puedan desarrollar su máximo potencial”, detalla la gerente de Sostenibilidad de Falabella Retail, Malena Marcalle. 

Cómo funciona el programa

El modelo de Haciendo Escuela parte de una relación entre las tiendas de Falabella y las comunidades educativas de sus territorios. “Se busca apoyar a establecimientos de altos índices de vulnerabilidad a través de un modelo que es bien simple: por cada tienda de Falabella se apoya a un colegio”, explica Marcalle.

Actualmente, según la ejecutiva, el programa trabaja con una red de 53 establecimientos y se articula mediante 45 tiendas de Falabella. También participan 15 instituciones especializadas en implementar programas educativos y medir sus resultados.

La iniciativa se estructura en cinco ejes: lectoescritura, matemáticas, habilidades socioemocionales, liderazgo educativo y voluntariado corporativo.

Los primeros tres contemplan intervenciones relacionadas con los aprendizajes y el desarrollo de los estudiantes. El cuarto busca fortalecer las capacidades de los equipos directivos, mientras que el voluntariado conecta a los trabajadores de Falabella con las escuelas.

Pero el funcionamiento actual es distinto al de sus primeros años.

“El programa hace 50 años nace con la convicción de que Falabella podía aportar al desarrollo de las comunidades donde estaba presente, generando oportunidades para niños y niñas a través de la educación, y yo creo que hoy esa idea sigue siendo exactamente la misma, no ha cambiado desde ningún punto de vista, pero lo que sí ha evolucionado es la forma en la que nosotros vamos entendiendo la forma de generar impacto”, detalla.

Agrega que “hace varias décadas la mirada estaba mucho más centrada en el apoyo directo a las escuelas, en entregarle productos, y con el tiempo fuimos aprendiendo que si queríamos generar realmente cambios sostenibles necesitábamos trabajar el fortalecimiento de capacidades y no desde la ayuda puntual”.

Por eso, cuenta que el programa comenzó a trabajar con instituciones expertas y a incorporar evaluaciones para medir y orientar las decisiones que se toman con respecto al programa.

El cambio tomó una forma más definida en 2024, cuando Falabella reformuló su estrategia junto a la Corporación Bien Público. Desde entonces, el programa concentra sus intervenciones en el aprendizaje, la gestión educativa y el vínculo con las comunidades escolares.

“De cierta forma el propósito sigue siendo el mismo, lo que ha cambiado es como nuestra comprensión sobre cómo contribuir de mejor manera, y si uno mira el programa en 1969 y lo mira hoy,  probablemente las herramientas son bien distintas, pero la pregunta que intentamos responder es siempre la misma: cómo generamos más oportunidades a estos niños y niñas para que puedan desarrollar su potencial a través de la educación”.

La primera escuela del programa

La Escuela Arnaldo Falabella, ubicada en Estación Central, continúa siendo parte de la iniciativa después de 57 años. Su director, Marcelo Ramírez, explica que actualmente cuenta con alrededor de 730 estudiantes y funciona con todos sus cupos ocupados. La demanda por ingresar al establecimiento supera su capacidad. Solo para prekínder, el director señala que este año recibieron más de 200 postulaciones para los 50 cupos disponibles, distribuidos en dos cursos.

El director atribuye la demanda a distintos factores, entre ellos la trayectoria del establecimiento, sus resultados académicos y las características demográficas del sector. Según sus registros, alrededor del 70% de los alumnos corresponde a estudiantes inmigrantes. A ellos se suman niños nacidos en Chile cuyos padres provienen de otros países, principalmente de familias que se establecieron anteriormente en el sector.

En el caso del colegio, el principal trabajo de Haciendo Escuela se concentra en lenguaje y matemáticas, especialmente entre primero y cuarto básico, con un programa que se implementa mediante Aptus, institución que proporciona asesorías pedagógicas, materiales educativos y acompañamiento a los docentes.

“Hay un trabajo directo con la jefatura técnica, hay una asesoría permanente que incluye también material didáctico, libros que proporciona el programa, y eso se trabaja con una metodología que está definida, aprobada hace años con intervención de los profesores, que incluye acompañamiento en aula y la asesoría permanente a los profesores”, explica el director.

Para Ramírez, uno de los aspectos que destaca del programa es el acceso a asesorías especializadas que el establecimiento difícilmente podría financiar con sus propios recursos: “Nuestro objetivo es utilizar esta herramienta, que es súper potente, porque además como servicio público es una herramienta a la cual no tendríamos acceso. Para ser transparentes este tipo de acompañamiento se da más bien en el sistema privado, donde hay recursos disponibles para ellos. En el caso de nosotros como servicio público, difícilmente podríamos tener acceso. Para nosotros es un plus bien especial”, remarca.

El apoyo también contempla actividades de voluntariado. En la escuela, estas jornadas reúnen aproximadamente a 30 o 40 trabajadores de Falabella, quienes participan en talleres y actividades con los estudiantes. A diferencia del acompañamiento pedagógico, que se desarrolla durante el año, estas instancias se concentran en jornadas específicas.

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