Fernanda Fuentes, jurado de MasterChef en TVN: “No estoy interpretando ningún personaje, estoy jugando el rol de mi vida”
La primera chilena en conseguir una estrella Michelin regresó al país para integrar el jurado de "MasterChef", la principal apuesta de TVN para recuperar audiencia. La cocinera, oriunda de Quilpué y radicada en Tenerife, dejó durante seis meses su vida en España para participar en un programa que, asegura, volvió a sus orígenes: personas anónimas que buscan cumplir el sueño de cocinar. En esta entrevista habla del rating, de su carácter en pantalla, del crecimiento de la gastronomía chilena y de su particular recorrido por los restaurantes de Santiago, reencantada con los clásicos: "Nunca había ido a El Hoyo. Fui en la época del 18 y pedí prietas con papas".
Por Sebastián Palma 10 de Octubre de 2026
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Fernanda Fuentes, primera chilena con una estrella Michelin, volvió a Chile para integrar el jurado de MasterChef en TVN. Dice que “no estoy interpretando ningún personaje” y que el programa “vuelve a la esencia” con personas anónimas. La chef destaca el crecimiento de la gastronomía chilena y su regreso a clásicos como El Hoyo.
- Fernanda Fuentes dejó España por seis meses para sumarse a MasterChef en TVN.
- TVN dice que el programa subió 15% la audiencia y vendió todos sus espacios comerciales.
- Fuentes afirma que no interpreta un personaje: “estoy jugando el rol de mi vida”.
- La temporada reúne a 22 participantes elegidos entre más de dos mil postulantes.
- La chef valora la cocina chilena y cuenta que fue a El Hoyo a comer prietas con papas.
El artículo muestra el regreso de Fernanda Fuentes a Chile para ser jurado de MasterChef en TVN, en una temporada centrada en personas comunes que buscan cumplir su sueño de cocinar. La chef habla de su carácter en pantalla, de la presión del programa y del crecimiento de la gastronomía chilena, además de su reencuentro con lugares tradicionales.
Hay una combinación de rasgos de personalidad que no suele encontrarse fácilmente en una misma persona, porque a simple vista parecen opuestos: la dureza y la simpatía. Fernanda Fuentes (43), la primera chilena en obtener una estrella Michelin por su trabajo en el restaurante NUB, en Tenerife, y hoy rostro de televisión, reúne precisamente esas dos características. Una mezcla que la vuelve particularmente magnética.
La cocinera nacida en Quilpué tiene una explicación bastante sencilla para quienes creen que interpreta un personaje en televisión: no lo hace. Reconoce que tiene un carácter fuerte. Que es exigente. Que se toma muy en serio su profesión. Y que esa mujer que aparece evaluando platos en “MasterChef” no es demasiado distinta de la que dirige una cocina profesional. Pese a eso la chef igual tiene espacios para la risa. En una pausa en la grabaciones del programa de TVN hace una advertencia: en persona es bastante más simpática.
Fuentes regresó a Chile para integrar el jurado de la nueva temporada del programa gastronómico, que esta vez se emite por el canal nacional. No fue una decisión menor. Debió dejar durante seis meses su vida en España, donde junto a su marido, el cocinero italiano Andrea Bernardi, está cumpliendo una década al frente de NUB.
La apuesta coincide con un momento particularmente importante para la señal pública. “MasterChef” debutó aumentando en un 15% la audiencia del canal respecto del domingo anterior y se supo mantener entre los tres programas más vistos del horario prime, según cifras entregadas por TVN. Antes de su estreno, además, ya contaba con más de diez auspiciadores.
En el canal aseguran que hacía años que un programa no lograba vender todos sus espacios comerciales antes de su estreno. Una señal de que TVN comienza a saborear un éxito que, en otros tiempos, era pan de cada día en el Canal 7.
Pero Fuentes prefiere no pensar demasiado en los números. Dice que su responsabilidad es otra: ser una buena jurado. Y, sobre todo, contribuir a recuperar algo que considera fundamental en la historia del programa: la posibilidad de que una persona común y corriente cambie su vida a través de la cocina.

“Volvemos a la esencia”
—¿Qué la convenció de volver a “MasterChef” y qué particularidad tiene esta versión de TVN?
—Lo primero es que vuelve a la esencia. Estamos hablando de que volvemos a ver a personas que han estado toda la vida cocinando, a las que les dicen que les queda muy bien y que por fin quieren cumplir su sueño. “MasterChef” es una gran marca que cambia la vida de las personas. De todos los que participamos acá, desde los concursantes hasta quienes estamos detrás o en pantalla. Es una familia que se mantiene unida a lo largo del tiempo. Cuando me llamaron para realizarlo me emocioné muchísimo. Hasta el día de hoy, en cada capítulo, en cada entrada que hacemos, siempre me emociono y agradezco, porque “MasterChef” fue la marca que me abrió el paso en mi carrera televisiva.
—TVN atraviesa un momento complejo en términos de audiencia y sus ejecutivos han presentado este programa como una de sus grandes apuestas. ¿Siente esa responsabilidad?
—Por supuesto. Los resultados apuntan a que va a ser una tremenda temporada. Yo ya estoy pensando en la segunda, a ver cómo lo voy a hacer en la casa para volver. Creo que no tengo que preocuparme del rating. Sabemos que el rating es algo que existe, pero mi labor es ser una buena jurado, hacer un buen programa.
—¿Y qué significa que se emita por televisión pública?
—Es tremendamente importante. Es una televisión que llega a todo el país, a todas las personas y que además une a las familias. Creo que eso es muy importante. Se ha perdido mucho a través de otras plataformas digitales, donde todos ven cosas por separado. “MasterChef” es algo que te une en la mesa, que te reúne, que te hace hablar y que se acerca a diferentes tipos de público.
El regreso a la esencia al que alude Fuentes también se refleja en sus participantes. Más de dos mil personas postularon al casting y solamente 22 fueron seleccionadas. Sus edades van desde los 18 años hasta más de 70.
A diferencia de las ediciones protagonizadas por celebridades, esta temporada vuelve a poner frente a las cámaras a personas desconocidas, algunas de las cuales han debido reorganizar sus vidas para participar y las que no reciben ingresos por su participación.
Fuentes cree que ahí está buena parte de la emoción del programa. Tanto, que adelanta que ella misma terminó emocionandose durante una de las grabaciones.
—¿Siente que esta temporada tiene más del corazón del cocinero que del espectáculo televisivo?
—Absolutamente. Hay mucha emoción, mucho interés, sueños por cumplir y eso es lo que se va a ver a través de la pantalla. Creo que se está logrando. Me emocioné hasta yo en un capítulo, solamente te voy a adelantar eso. Y María Luisa también. Las historias de las personas, las ganas de cumplir sus sueños, no de ser famosos, porque eso realmente no les interesa. Les interesa aprender, cocinar, desarrollarse en la gastronomía, crecer y cumplir sus sueños. Eso traspasa la pantalla.
—Hay participantes que dejan sus trabajos o ponen en pausa su vida para estar aquí. Usted también lo hizo, aunque en circunstancias distintas.
—Para crecer todos tenemos que hacer sacrificios. Y, por supuesto, nunca es tarde para cumplir los sueños. Hay personas de todas las edades, desde 18 años hasta setenta y tantos. No recuerdo cuánto tiene América, si no me equivoco 76, por no ponerle más años. Son lindas muestras de que no hay edad para cumplir los sueños.

Fernanda Chef “Estoy jugando el rol de mi vida”
En televisión, Fernanda Fuentes suele aparecer como una jurado exigente, de comentarios directos. Su manera de evaluar los platos ha llamado la atención de los espectadores, especialmente de quienes recién la conocen.
La cocinera no parece demasiado preocupada por suavizar esa imagen. Hace años que defiende la seriedad de su oficio. En una entrevista publicada por Revista Sábado en 2021, incluso explicó que prefería que la llamaran cocinera antes que chef.
Cinco años después, mantiene esa preferencia. Cuando se le pregunta por qué, responde con apenas dos palabras: “Porque cocino”.
—Una amiga que ve el programa me comentaba que le gusta mucho su personaje, porque siente que representa a la mujer chilena. ¿Usted lo ve así?
—Soy una mujer con bastante carácter. La mujer chilena tiene bastante carácter, pero creo que, sobre todo, soy una mujer muy clara y muy decidida en lo que quiero. Más allá de tener un rol, me tomo mi carrera, mi profesión, como algo muy en serio. Por tanto, no es que esté interpretando ningún personaje. Estoy, digamos, jugando el rol de mi vida.
—Pero también es una mezcla interesante, porque es seria y simpática al mismo tiempo.
—Y más simpática en lo personal, pero la gente todavía no conoce esa parte.
—¿Cómo ha sido compatibilizar su vida en España con estos meses en Chile?
—No es ir y venir, en realidad. Una parte importante de la decisión de apostar por el proyecto también fue dejar de lado un poco mi vida personal y venir acá a estar seis meses, que no es poco.
—¿Y cómo lo han tomado en el restaurante?
—Me aguantan todo. La pega y no solamente la pega, sino también el marido. Tenemos un equipo profesional maravilloso. Este año cumplíamos diez años del restaurante, diez años de NUB. Se habló con el equipo y, sobre todo, con mi socio, que es mi marido. Obviamente, una parte muy importante para mí en lo profesional es seguir desarrollando mi carrera televisiva.
Una cocinera Michelin comiendo prietas en El Hoyo
Fuentes llegó a Tenerife después de salir de Quilpué y abrirse camino en una industria gastronómica donde las mujeres no siempre tenían las mismas oportunidades que sus compañeros hombres.
En España alcanzó uno de los reconocimientos más importantes de su profesión: una estrella Michelin. Sin embargo, su regreso a Chile no ha estado marcado exclusivamente por la búsqueda de restaurantes de alta cocina.
Más bien, todo lo contrario.
Durante estos meses ha aprovechado de reencontrarse con preparaciones tradicionales, locales históricos y sabores que llevaba tiempo sin probar.
—¿Cómo ve actualmente la cocina chilena?
—La veo bien. Hay propuestas bastante interesantes. Creo que se abrió mucho más la mente. Hay muchos cocineros que están apostando, sobre todo, por lo local. Hay un gran crecimiento, un gran avance.
—¿Y dónde ha estado comiendo durante su estadía?
—He ido a varios sitios. Estoy probando cosas. Estoy como con nostalgia chilena, entonces estoy yendo a lugares más clásicos. No necesariamente a lugares de mucho renombre. Por ejemplo, nunca había ido a El Hoyo. Fui en la época del 18. Creo que era necesario probar esa cultura, vivir esa fiesta gastronómica que se vive en un restaurante tan emblemático.
—¿Y qué plato pidió?
—Prietas con papas.
Fuentes es clara. No cree que el éxito gastronómico de un país deba medirse exclusivamente por sus estrellas Michelin. Eso no significa que no tenga una opinión sobre los restaurantes chilenos que merecerían ese reconocimiento.
—En Chile muchas veces se mira nuestra gastronomía con cierta inseguridad, especialmente al compararnos con Perú o Argentina. ¿Cree que estamos en condiciones de convertirnos en una referencia internacional?
—No sé si a todos los chefs, a todos los cocineros, les interesa realmente guiarse por esa línea. Pero, para mí, si llegara acá la guía Michelin, por supuesto que hay un restaurante que tendría dos estrellas, y es Boragó. Eso siempre lo he dicho, se lo he dicho a Rodolfo también. Pero bueno, están dentro de los 50 Best, han tenido muchísimos otros logros y son un gran exponente de la gastronomía chilena en el mundo.
—¿Y ese crecimiento también se refleja en las casas, en la manera en que cocinan los chilenos?
—Sí, a través de los programas de cocina, por supuesto. Si hacemos una prueba de cocina italiana, la gente se va a querer lanzar a cocinar ñoquis, risotto o a intentarlo al menos. O quizás salir a comer a un restaurante con esa temática. Creo que cuando el programa hace estas pruebas temáticas, la gente se incentiva a querer probarlo o realizarlo.
La presión de una cocina televisada
La televisión gastronómica tiene sus propias reglas. Los participantes deben cocinar contra el tiempo, con ingredientes limitados y bajo la mirada de un jurado que evalúa cada decisión.
Para alguien acostumbrada a dirigir una cocina profesional, Fuentes reconoce que las condiciones del programa pueden ser especialmente exigentes.
—¿El estrés que vemos en “MasterChef” se parece al de una cocina profesional?
—Depende de las cocinas. Después de diez años en NUB hemos llegado a un punto en que el servicio es un vals. Por supuesto que en un restaurante donde salen comandas al minuto y se llena, el estrés es diferente. Pero llevándolo al programa, es un estrés. Yo no sé si nosotros, con esos mismos 50 minutos, esa exigencia, con todo acotado, el tiempo, los ingredientes y la consigna, lograríamos esos resultados. Porque obviamente es estresante. Si lo llevas a un nivel de restaurante puede ser similar.
Y aunque prefiere no revelar demasiado sobre los próximos capítulos, asegura que hubo una preparación que la sorprendió especialmente. No solamente por su ejecución, sino por lo que consiguió transmitir.
—¿Hubo algún plato que la conmoviera particularmente?
—Sí, pero también es un poco spoiler. Solamente te voy a decir una cosa: es un plato que se realizó con un ingrediente principal. Y realmente habla mucho ese plato. Es un plato en el cual tú dices “Guau”. Tomas conciencia del desperdicio de alimentos, de la creatividad, de muchas cosas cuando vas a ver ese plato. La verdad es que nos sorprendió muchísimo. Y, sobre todo, también quién lo realizó.
—La televisión chilena parece estar llena de las mismas caras, especialmente en los realities. ¿Qué valor tiene que aquí participen personas anónimas, que no necesariamente saben desenvolverse frente a una cámara?
—Yo soy cero farándula. No tengo idea de qué caras conocidas hay hoy ni si han repetido rostros, porque no vivo acá. Pero para mí que sean personas que están ilusionadas, que se les pueda cambiar la vida a través de un programa como MasterChef y que además sea en TVN, es tremendamente importante.




