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Correo 16 de Octubre de 2026

Carta a la directora / IA en educación: Una promesa al servicio de las personas

Pablo Barceló, académico UC, Investigador Principal de CENIA
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Escuchar que la Inteligencia Artificial es una oportunidad para poder mejorar la educación, es algo que realmente queremos creer, porque nuestro país y la región tienen tremendos desafíos para asegurar el derecho a la educación ante disrupciones tecnológicas y cambios en las economías de los países, en la geopolítica y las estructuras demográficas.

Pero una promesa adquiere valor cuando genera expectativa y confianza. Sin confianza, ésta es apenas una ilusión y sin expectativa, se reduce a fe ciega.

Existe un discurso preponderante de “adopción o muerte” que ha generado un avance sin precedentes de esta tecnología, pero que sembró más dudas que certezas en algunas áreas.

Responder a las dudas y desafíos que genera la IA Generativa, es clave para no perder el foco en que la IA debe estar al servicio de las personas. En el ámbito de la educación, por ejemplo, si asumimos que nuestros estudiantes usan IA, surgen dudas como qué evidencia de aprendizaje sigue siendo confiable. O qué parte del esfuerzo cognitivo de nuestros cursos queremos proteger deliberadamente de la delegación. O qué medimos cuando la nota depende de la herramienta a la que accede el estudiante.

En el ámbito de la docencia, ¿está el uso actual de IA en sustitución, aumento, modificación o redefinición? ¿Estamos de acuerdo en que eso sea así? Si la IA libera horas de preparación, ¿en qué queremos que se reinviertan? ¿Quién toma esa decisión y cómo se reconoce?  ¿Qué pedagogía implícita está trayendo la herramienta que estamos adoptando, y coincide con la que declaramos en nuestro proyecto formativo?

Para construir confianza y expectativas pertinentes a nuestras realidades, es necesario que las organizaciones colaboremos y pongamos a disposición nuestros conocimientos, nuestras dudas, nuestras certezas e incertezas en esos espacios en los que tener cautela también es parte de esa responsabilidad.

Hoy es esencial revalorizar y construir esa confianza junto a las y los docentes, quienes no solo pueden ser consumidores de IA, sino artífices de  la integración tecnológica.

Desde CENIA observamos oportunidades en el mundo educativo en esta línea. Por eso, trabajamos en disponer de recursos abiertos y gratuitos en aquellas tareas de soporte pedagógico, desde donde podamos construir evidencia y discutamos sobre la base de ésta. Un proceso en el que hemos estado colaborando con redes de investigadores, sostenedores, profesores y equipos de tecnología.

En educación las promesas requieren de un profundo amor no (solo) por la tecnología: tal como lo clamaba Gabriela Mistral en “Oración a la Maestra”, de una vocación  por la pedagogía que hoy más que nunca requiere nuestra educación.

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