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Christopher White
El alcalde de San Bernardo, Christopher White. Fotos: Felipe Figueroa / The Clinic

Política

16 de Octubre de 2026

Christopher White (PS), alcalde de San Bernardo: “El tiempo de Boric y Bachelet ya pasó. Hoy Chile es otro”

El jefe comunal sostiene que la etapa de ambos expresidentes quedó atrás y dice que el progresismo debe construir una propuesta acorde a las nuevas demandas del país. En esa tarea, aboga por que los alcaldes asuman el liderazgo de una nueva etapa. Además, realiza un duro balance de los siete meses de la actual administración: "El Presidente Kast ha marcado el inicio del populismo en Chile".

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Un mes ha pasado desde que el alcalde de San Bernardo, Christopher White, encabezó junto al Presidente José Antonio Kast la ceremonia cívico-militar en la Plaza de Armas de la comuna, en el marco de las Fiestas Patrias. Se trataba de la misma actividad en la que, según antecedentes del Ministerio Público, se gestaba un plan para atentar contra él por parte de una organización criminal. 

Desde esa fecha, el militante socialista se debe movilizar a cada lugar con seguridad personal. “Uno siente un poco de pudor. Soy un privilegiado porque ando 24-7 con un policía. Lo agradezco, por supuesto, pero veo muchos barrios y que mis vecinas y vecinos no tienen ese privilegio de sentir esa seguridad”, relata el alcalde, quien ejerce su segundo período al mando de San Bernardo.

El alcalde reconoce que por motivos de seguridad incluso se le recomendó cambiarse de casa y dejar de vivir en la comuna, cuestión que rechazó. “Hay lugares muy duros, donde pasan cosas que a lo mejor parecerían de una serie de Netflix, pero son realidad. Eso me lleva a tener esta pasión de seguir adelante, porque, para serle, a veces en la reflexión interna pienso que va a llegar el día en que te van a venir a cobrar…”.

—¿Piensa en eso?

—Sí, es inevitable no pensarlo. Pueden venir por ti si uno todos los días está haciendo cosas para mejorar la comuna, como sacar el comercio ambulante, desarmar narcomausoleos, recuperar muros que están pintados por barras de fútbol… Y cada una de esas cabezas tiene intereses, y las amenazas que me han llegado son por algo.

—¿Qué antecedentes nuevos tuvo sobre este plan para atentar en su contra?

—Hasta ahora, no he tenido antecedentes nuevos, solamente que la policía me ha solicitado cambiar en algunas cosas mi rutina personal para mejorar mi seguridad, lo cual he hecho con mucha dificultad, porque los alcaldes tenemos que estar en el territorio, en la calle. 

—¿Le pidieron cambiarse de casa?

—Una de las propuestas iniciales fue que me cambiara de casa, que me cambiara de comuna. No lo tomé. No, porque creo que uno tiene que estar con los pies en el lugar que representa. Decidí quedarme en mi comuna porque creo que también tengo que dar una señal de que no les puedo tener miedo.

“El Presidente Kast ha marcado el inicio del populismo en Chile”

—¿Se sintió apoyado por el Gobierno con todo lo que pasó?

—Sí, me he sentido respaldado.  Me siento agradecido de todos, pero también siento que no basta solo con darle protección a la autoridad. Creo que si el debate se centra en eso, estamos en el peor de los mundos. Lo que hay que hacer es cómo atacamos de verdad al crimen organizado.

—¿Y usted ha visto un cambio en materia de seguridad durante estos siete meses del Gobierno de José Antonio Kast?

—No, ninguno. Y creo que eso sigue siendo mucho más peligroso. Porque creo que este gobierno va a ser considerado en el tiempo como uno populista, porque ganó con un discurso donde decían ser un gobierno de emergencia y que daría señales concretas. Pero en la práctica eso no está pasando, se ve en las encuestas. Él ha marcado el inicio del populismo en Chile.

Creo que la gente en seis meses no ha visto acciones, no ha visto resultados. Y ahí el Presidente Kast tiene un tremendo desafío, que es tratar de cambiar el rumbo de esto, porque el populismo destruye la democracia.

—¿Ha visto señales erradas también en materia de Presupuesto? El fiscal Valencia criticó los recortes al Ministerio Público y dijo que esto puede hacer perder independencia a la Fiscalía.

—Para la gente debe ser difícil asimilar que alguien que venía a mejorar tu seguridad ahora le está quitando herramientas a quienes necesitan recursos para fortalecer la persecución contra el crimen organizado. 

A los que están dando la pelea para que no le quiten los recursos, es como el mundo al revés. Me imagino que los delincuentes ahora se están sobando las manos y están muertos la risa. Y me imagino la desesperación del fiscal.

—¿Y usted se siente un poco solo dentro de la izquierda con este discurso que usted tiene en cuanto a seguridad?

—No sé si la palabra sea solo, porque hay personas que están haciendo cosas e intentándolo. Lo que sí creo es que no estamos a la altura como coalición. 

—¿Como centroizquierda? ¿Como progresismo?

—Como progresismo, que hoy día es una palabra bien utilizada. Hemos sido testigos de cómo la presidenta Bachelet y el presidente Boric se juntan con los presidentes de la coalición y hablan de aunar ideas. Pero lo que necesitamos es una propuesta. Y ahí creo que la izquierda está al debe, porque hoy día no es capaz de entender que, así como en algún momento el derecho a la vivienda y el derecho a una educación fueron consignas naturales en el progresismo, hoy día también lo debiese ser el derecho a la seguridad, porque hay gente en la Región Metropolitana que no tiene seguridad por el solo hecho de nacer en un lugar determinado.

“Hay una oportunidad importante para los alcaldes de poder conducir y liderar ese nuevo proceso que Chile necesita”

—¿Qué le parece entonces que Boric y Bachelet no le cierren la puerta a una nueva candidatura presidencial?

—Tengo un gran respeto por ellos porque, la verdad, ser presidente de Chile debe ser algo difícil. Pero siento que el tiempo de ellos ya pasó, la época de ellos pasó porque hoy Chile es otro. 

—¿No representan los cambios que hoy día la ciudadanía está pidiendo?

—Es difícil reconocer lo que la gente está viviendo si tu vida está en otro lugar o está en otro momento. Porque probablemente el Chile que eligió Michelle Bachelet es uno que era muy distinto hace 10 años, cuando no aparecía una niña en una fosa común en la calle, por decirlo de alguna manera. El Chile de hoy es un Chile distinto y creo que eso obliga a, primero, tener una propuesta antes que nombres y, segundo, tener gente que sea capaz de conocer mejor la realidad. Y ahí creo que hay una oportunidad importante para los alcaldes de poder conducir y liderar ese nuevo proceso que Chile necesita.

—¿Quiénes son esos alcaldes? 

—Tenemos varios. En mi partido, veo a Alí Manouchehri. La Maca Ripamonti en Viña del Mar ha dado señal importante. Tomás (Vodanovic) es una persona que uno lo escucha y es capaz de construir acuerdos con gente de izquierda y de derecha. Y no solo en el progresismo, también para ser honesto, en la derecha, uno ve liderazgos que a lo mejor podrían hacerle bien a Chile, a pesar de que yo soy de izquierda, pero no podría negar que Mario Desbordes ha hecho una tremenda pega. Lo mismo Jaime Bellolio, a propósito de su idea de pensar en Chile.

—¿Cree que hay muchos traumas todavía en la izquierda en materia de seguridad?

—Sí, por supuesto que hay muchos traumas y uno empatiza. A mí me ha tocado acompañar organizaciones de derechos humanos, familiares que todavía después de 53 años no saben qué pasó con sus familias, que fueron asesinados, desaparecidos. Entonces, cuando uno como socialista dice que queremos la colaboración de Fuerzas Armadas, es cuestionable. Pero por otra parte, ahí está la discusión: cuando uno está con los pies en la tierra tiene más argumentos, porque uno cuando está al lado en el territorio y ve que solo 37 de 100 casos tienen respuesta cuando se solicita a Carabineros, ¿qué haces frente a eso?

—¿Respalda que en su partido pueda haber senadores que apoyen esta reforma de seguridad que impulsa el Gobierno?

—Creo que nosotros tenemos que ponernos de acuerdo. Hay que estar disponible a ceder en algunos aspectos. 

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