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Reportajes

Jorge Rodríguez, CEP, y el presupuesto: “No hubo recorte, la palabra correcta es reasignación”

El investigador del CEP precisa que el país no tiene un Estado excesivamente grande y por ello no es tan fácil aplicar tijeras. “Chile no tiene un punto del PIB de gastos superfluos y eso quedó demostrado, porque si no, ya hubiesen hecho (recortes), si era tan fácil”. Sobre el presupuesto del próximo año le preocupa el optimismo del ministro en cuanto al crecimiento (3,3%) y advierte que el error en las proyecciones de ingresos no se ha revertido, “es un cálculo complejo y este mismo gobierno lo sabe desde antes… sería bien irónico que le pasara lo mismo”. Finalmente llama a enfrentar con urgencia el desempleo: “Quedé con gusto a poco con el plan de empleo que presentó el gobierno”.

Por 18 de Octubre de 2026
Felipe Figueroa. The Clinic
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Resúmenes generados por Intelgencia Artificial Resúmenes inteligentes

Jorge Rodríguez, investigador del CEP, afirma que en el presupuesto “en el neto no hubo recorte” sino “reasignación”. Advierte sobre el optimismo en crecimiento e ingresos, la estrechez fiscal y el riesgo de superar el 45% de deuda. También pide poner “empleo y más empleo” como prioridad del Presupuesto 2027.

  • Rodríguez dice que “en el neto no hubo recorte” y que hubo “reasignación” de recursos.
  • Advierte que el optimismo en crecimiento puede generar “errores de proyección” de ingresos.
  • Señala que Chile “está jugando súper al límite” con la deuda y la meta fiscal.
  • Critica que el plan de empleo del gobierno le dejó “gusto a poco”.
  • Pide un presupuesto “lo más proempleo posible” con subsidios e inversión pública.

La entrevista aborda la discusión del Presupuesto 2027 y la mirada de Jorge Rodríguez sobre las finanzas públicas. El exCFA cuestiona que no haya habido un recorte real, alerta por proyecciones optimistas de crecimiento e ingresos, y sostiene que el desempleo debe ser la prioridad del gasto, con más foco en empleo e inversión pública.

Estos resúmenes son generados por inteligencia artificial y chequeados por el periodista a cargo.

Empleo y más empleo. Esa es la preocupación que debería enfocar el marco presupuesario del próximo año, indica el investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), Jorge Rodríguez, quien no ve suficiente énfasis de parte del gobierno en este tema.

Desde su oficina analiza la macroeconomía y las políticas fiscales del país, de lo cual sabe bastante porque fue jefe de estudios y subdirector de Racionalización y Función Pública de la Dirección de Presupuestos (Dipres), y luego presidió el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) encargado de vigilar que la autoridad maneje responsablemente las finanzas públicas.

Ante el inicio de la discusión del Presupuesto 2027, el primero que presenta este gobierno, y las polémicas abiertas tanto por la eliminación de algunos programas como por la presentación de las cifras de gasto, remarca: “Si uno mira los últimos 30 años, el presupuesto se ha vuelto un instrumento cada vez más complejo. Así uno puede comparar el presupuesto nuevo contra varias bases, lo que genera ciertas confusiones. Ojalá que esas confusiones las pueda resolver la Dipres en el Congreso”.

Rodríguez valora que la autoridad vaya cumpliendo la meta de balance de este año y que no se supere el límite prudente de deuda de 45%, aunque advierte que está en la cuerda floja: “La misma Dipres muestra que si el crecimiento económico es medio punto menos de lo que espera, se superaría ese nivel. La verdad estamos jugando súper al límite”. Por lo mismo, expresa su preocupación porque no se han revertido los problemas en las proyecciones de los ingresos y llama a tener cuidado con el optimismo.

“Llama la atención que estemos creciendo menos que el mundo”


—¿Comparte las proyecciones del ministro de Hacienda en torno al crecimiento de 0,7% para este año y de 3,3% para el próximo?

—Tanto para 2026 como para 2027, las proyecciones del Ministerio de Hacienda están un poco más optimistas que la del Banco Central, que el FMI y que la Encuesta de Expectativas Económicas. Quizás, el ministro quiere transmitir cierto optimismo, pero hay que ser muy cuidadoso porque ese optimismo se traduce también en las estimaciones de ingresos fiscales. En los últimos años hemos tenido una sobreestimación de ingresos fiscales que ha llevado a no cumplir la meta fiscal, por lo tanto, una cosa es transmitir optimismo, y otra que ese optimismo genere errores de proyección, eso hay que evitarlo.

—¿Será posible cumplir un 0,7% de expansión del PIB este año?

—Nosotros no hacemos proyecciones macroeconómicas, sino que revisamos el set que hay en el mercado y la verdad que se ve difícil llegar a esa cifra porque ha habido sorpresas negativas consistentemente. Pero lo más preocupante es el desempleo, porque incluso con cierto crecimiento se está generando mucho menos empleo que antes.

—El menor crecimiento que estamos observando versus lo que se esperaba, ¿obedece a los shock externos o a política interna?

— Aunque suene cliché, Chile es una economía pequeña y abierta al mundo, por lo tanto siempre nos va a influir lo que pasa afuera. Pero también llama mucho la atención que estemos creciendo menos que el mundo, no solamente este año, sino también en años anteriores. Entonces hay un componente externo, pero también uno interno. Hay que tratar de descubrir por qué las expectativas auspiciosas cuando asumió este gobierno no se han concretado.

—¿A qué lo atribuye?

— Los mensajes que entregó el gobierno eran auspiciosos por el proyecto de reconstrucción que rebajó impuestos, lo que debió haber activado más la actividad. Pero convivió con el bencinazo, que actuó en sentido contrario a las expectativas. Quizás ambos mensajes, positivo y negativo, tendieron a anularse y nos dejaron un poco en el inmovilismo.

—Usted trabajó bastantes años en la Dipres, ¿cuándo llega un gobierno siempre se encuentra con sorpresas respecto de lo que deja el saliente?

—Distinguiría lo del cambio de gobierno de este año respecto del acumulado, porque la estrechez de las finanzas públicas no surgió de un año para otro, ni por un solo gobierno: es la acumulación de una serie de déficit, aumento de la deuda y uso de los ahorros fiscales desde la crisis subprime en 2009 en adelante. Lo que en un principio no se notaba porque teníamos un buen colchón, y podíamos seguir gastando, al gobierno anterior le tocó llegar a los límites de deuda, casi quedarse sin ahorros en el Fondo de Estabilización Económica y Social, y en esa coyuntura asume éste. El gobierno dice que recibió un presupuesto que no tenía contemplados todos los gastos, para mí ese problema es secundario respecto del hecho de estar ante una situación de finanzas públicas estrecha.

“Chile no tiene un Estado excesivamente despilfarrador”

—Respecto del manejo presupuestario de este año, el gobierno partió anunciando un recorte de US$6.000 millones, lo bajó un poco, y después ha ido suplementando partidas, al fin y al cabo, ¿hubo o no hubo recorte?

—Si vemos las cifras de la misma Dipres que pronostica para este año una sobreejecución del presupuesto de 1,2%, es decir que va a gastar 101,2%. ¿Dónde quedó el recorte? Esa es la pregunta que todo el mundo se hace. La respuesta del gobierno es que efectivamente le recortó recursos a ciertas áreas y los destinó a otras, pero en el neto no hay un recorte. La palabra correcta es reasignación, es decir, generar espacio para nuevos gastos. El gobierno dice que reasignó cerca de US$1.900 millones, que es la sumatoria de presiones extras como el reajuste del sector público, el plan para compensar las bencinas o el plan de empleo. Entonces no hubo recorte y, por lo tanto, tampoco se hicieron los recortes necesarios para converger hacia un balance de cero.

—¿A qué se puede atribuir esta diferencia entre el discurso de campaña de hacer recortes y que al final no se materialicen?

—Primero, valoro que se cumpla la meta de convergencia y se estabilice la deuda. Comparando lo que se dijo en la campaña, hay que aplicar un deflactor político, porque se dijeron cosas que no conversan con la realidad. Chile no tiene un Estado excesivamente grande, Chile no tiene un Estado excesivamente despilfarrador, existen comparaciones internacionales al respecto. Por lo tanto, no es fácil tomar medidas súper simples y decir me ahorro un punto del PIB simplemente porque ahorro gastos superfluos. Chile no tiene un punto del PIB de gastos superfluos y eso quedó demostrado, porque si no, ya lo hubiesen hecho, si era tan fácil.

—Si como dice Chile en comparación es un Estado pequeño, ¿no se estará siendo más papistas que el Papa en imponerse que la deuda no sea mayor de un 45% comparado con otros países con una relación deuda PIB muchísimo más alta?

—Es una reflexión válida. Personalmente creo que está bien tratar de ser el mejor alumno en materia fiscal, porque eso nos dio buenos resultados en el pasado, apuntaló el crecimiento, ayudó a reducir la pobreza y a mejorar el bienestar de la población. Hay que ver cuánto han sufrido otros países que ha seguido la estrategia de aumentar la deuda: han tenido default, han fluctuado entre crecimientos y recesiones, y nosotros quizá hemos tenido un crecimiento sostenido más lento, pero seguro. Prefiero ese camino.

“Existe el riesgo de que se vuelva a producir una sobreestimación de ingresos en 2027”


—¿Cómo se han comportado los ingresos este año respecto de lo que se estimaba, porque en años anteriores hubo problemas con esas proyecciones?

—El 70% de los ingresos del fisco provienen de los tributos no mineros, esa es la fuente más importante; fue la que se sobreestimó en los últimos tres años porque se recaudó alrededor del 92% de lo esperado. Para este año las proyecciones de la DIPRES muestran que se va a repetir el mismo problema y en la misma magnitud; efectivamente, no se va a recaudar más del 92% de los ingresos tributarios no mineros.

—¿Eso se notará en la recaudación porque debido al alza del precio del cobre están llegando más ingresos?

—Afortunadamente va a ser más que compensado por los ingresos mineros porque tuvimos la suerte de tener un precio del cobre especialmente alto este año. Pero el problema es el mismo y vamos a tener cuatro años seguidos de proyecciones que van a recaudar menos, en torno al 92%. Por lo mismo es muy importante que el próximo año no nos vuelva a pasar.

—¿Y cómo viene la proyección de 2027, se incorpora esa alerta?

—El gobierno está pensando que para el próximo año esos ingresos tributarios no mineros van a crecer un 3,7%, respecto del 100% que esperaba en 2026. Es decir, existe el riesgo de que se vuelva a producir una sobreestimación o un optimismo excesivo en esa línea de ingresos, hay que estar muy atentos para que no se repita.

—¿Cuál es la explicación para mantener las proyecciones de esta forma cuando van 4 años que no se cumplen?

—La explicación plausible es que se espera que la economía crezca 3,3% y la demanda más de 4%, depende mucho de los supuestos. Es un cálculo complejo y este mismo gobierno lo sabe desde antes de que asumiera, lo que fue un problema de la Dipres en la administración pasada. Entonces sería bien irónico que le pasara lo mismo. Es un tema que no dejaría de destacar y que, a veces, queda de lado.

—Respecto del déficit, ¿qué le parecen las metas que se propuso Hacienda considerando que por metodología bajó el punto de inicio de 3,7% a 3,1%?

—El ministro Quiroz antes de asumir dijo que él esperaba llegar a cero, pero después en su decreto oficialmente lo situó en -1,5%, sería un esfuerzo de 1,6 puntos porcentuales. En el total puede ser adecuado, pero la gradualidad llama la atención, porque ponen la mayor parte del esfuerzo en 2026 y 2027, y después apenas baja 0,1 punto porcentual por año. Esa segunda parte suena poco ambiciosa. En el agregado puede ser razonable, porque significa crecimientos del gasto de aquí al 2030 de sólo 0,5% al año, y serían las tasas más pequeñas de los últimos 35 años.

“Las espaldas del fisco para un bono son mucho más pequeñas”

—Mencionó su preocupación por el empleo, ¿cómo cree que está integrado este problema en el marco presupuestario?

—No hay que desatender la emergencia del empleo. Hay que hacer dentro del marco fiscal acotado un presupuesto lo más proempleo posible, lo que significa potenciar los subsidios al empleo y la inversión pública. La inversión pública pesa en el Presupuesto de este año alrededor de 14% y pesa lo mismo en el 2027. Hubiera esperado un énfasis mayor en inversión pública, en proyectos de rápida ejecución. Vale la pena resaltar que en los últimos años solamente se ha ejecutado el 90% de la inversión pública y para este año, el gobierno ha prometido ejecutar el 95%, pero se ve bastante difícil.

—Y en cuanto a los subsidios, ¿se nota ese objetivo en el presupuesto 2027?

—Estamos en una especie de paradoja, porque Chile tenía varios subsidios al empleo (mujer, jóvenes, personas con discapacidad) que unificó con una ley que empezó a regir en octubre, pero la sumatoria de los cupos que se venían dando cayó drásticamente por esta transición. Entre tanto, el gobierno decidió inventar un nuevo subsidio vía decreto, a través del Sence. Es irónico que en vez de usar fuertemente la nueva ley, trate de usar este subsidio por decreto.

—Entonces, ¿habrá menos subsidios en 2027?

— Claro, debido a la complejidad de los cambios de instrumento. Hay que darle primera prioridad. Ante la emergencia del empleo habría que poner foco en que el nuevo subsidio se active antes de 2028.

—¿Cómo ve la activación del gobierno en enfrentar el desempleo?

—Quedé con gusto a poco con el plan de empleo que presentó el gobierno. De hecho, en el CEP hicimos una propuesta junto con la CPC y teníamos un conjunto de medidas bastante más extensas que lo que presentó el gobierno. Todavía se puede hacer bastante más sin necesariamente aumentar el gasto.

—¿No se puede entregar un bono a quienes están demorando bastante tiempo en encontrar empleo?

—Lamentablemente las espaldas del fisco para prestar ese tipo de ayudas extraordinarias, como un bono especial, son mucho más pequeñas que antes. Si se quisiera dar un bono tendría que ser con reasignaciones, no podría ser con más gasto público, y ahí tendría que darse la discusión política sobre qué recortamos.

—¿Si no se actúa más rápido, podremos terminar en otro retiro?

—El riesgo político siempre existe. Esperaría que la clase política haya aprendido la lección de que los retiros terminaron generando problemas a la larga, creo que hay varios parlamentarios que se dieron cuenta de que la inflación que vino después fue lo suficientemente dura como para creer que es una mala idea. Esperaría que no estuvieran los votos para eso, lo cual tampoco significa que uno pueda quedarse impávido y no ofrecer ningún plan alternativo.

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